
Tiene 67 y vive en el corazón del monte cordobés: “Hay que aprovechar la tierra para producir alimentos sanos para uno”
Santos Becerra nació y se crió en Traslasierra, Córdoba, y desde los 13 años trabaja con sus manos; en una entrevista mostró cómo es una vida alejada de las grandes ciudades
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Lejos del ritmo acelerado de las grandes ciudades, en el departamento San Javier, en Traslasierra, Córdoba, Santos Becerra mantiene una forma de vida atravesada por el trabajo con sus propias manos y un vínculo cotidiano con la tierra. Allí nació, creció y pasó toda su vida. Hoy, a los 67 años, continúa realizando algunos de los oficios que aprendió cuando todavía era un adolescente.
Su historia se conoció a través del canal de YouTube Monte Adentro - De Música Rutera, que recorrió junto a él parte de su campo. Durante la entrevista, el hombre mostró cómo fabrica ladrillos de adobe, los hornos donde los cocina y la huerta que mantiene para su propio consumo.
“Con estos años y la experiencia, no volvería a los 20 años. Gracias a Cristo querido me siento bien, trabajo bien y ando bien. Viví siempre en el campo”, aseguró, sobre el momento de plenitud que vive actualmente.

Santos explicó que las posibilidades laborales de la zona siempre fueron muy limitadas. Por eso, además de trabajar con el adobe, aprendió otros oficios y conoció de cerca una actividad tradicional de Traslasierra: la recolección de hierbas medicinales.
“Sé trabajar el cuero, pero lo dejé porque no se ganaba buena plata. El único trabajo que había por acá era el de los cortadores de adobe y la juntada de yuyos medicinales, que se sigue haciendo. Este año no ha habido lluvia, así que no hay buenos yuyos”, contó.
La fabricación de los ladrillos continúa siendo un proceso completamente artesanal. Desde preparar el material hasta trasladarlo y cocinarlo, cada una de las etapas requiere trabajo manual. “Hay que trabajar todos los días. Todo a mano es lo que hago. Se empieza en los pisaderos con la pala amarilla que tengo. Después se lleva al horno playero donde se cocina. Ahora, por ejemplo, pienso cortar todo el invierno para cocinar durante todo el verano. Porque el invierno es cruel. Se tiene que cocinar entre los 700 y 800 grados”, recordó sobre su labor.

Su experiencia en esta fabricación artesanal comenzó cuando era todavía un adolescente y debió salir a buscar trabajo en algunas de las familias de estancias que llevaban adelante estas prácticas. “Desde los 13 años que empecé a cortar ladrillos. Lo aprendí siendo peón. Fui a la escuela hasta el séptimo grado, que era el que había en esa época. Trabajaba y estudiaba. Siempre mi sueño fue poder ir a estudiar a la ciudad, pero me costaba memorizar. Pero aprendí mucho”, reveló sobre su pasado.
La importancia de producir los propios alimentos
Otro de los espacios que forman parte de su vida cotidiana es la huerta. Allí cultiva diferentes alimentos destinados principalmente a su propio consumo. Para Santos, producir una parte de lo que se lleva a la mesa no responde solamente a una cuestión económica. También significa conocer de dónde provienen los alimentos y tener mayor control sobre aquello que consume.
“Hay que aprovechar la tierra para hacer cosas sanas para comer uno. Si no producimos, no comemos. Usted va a la carnicería, compra carne y no sabe de qué es. La carne de burro, de cabrito, de oveja son unas de las mejores. Son carnes buenas”, remarcó.
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