Vino y mujer: por fuera de los estereotipos

Un reciente estudio señala que su consumo no es tan diferente entre varones y mujeres
Un reciente estudio señala que su consumo no es tan diferente entre varones y mujeres Fuente: LA NACION
Sebastián A. Ríos
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4 de julio de 2020  

Como suele ocurrir en muchos ámbitos, la mirada que la industria del vino tiene de lo que la mujer quiere sigue sesgada por estereotipos antediluvianos. Lo que queda en evidencia cada Día de la Mujer o Día de la Madre, en los que las bodegas proponen rosados y dulces para agasajarlas, o cuando lanzan una nueva línea de vinos con el mensaje del "empoderamiento femenino" en los que la imagen es "rosa, rosa, tan maravillosa, como blanca diosa, como flor hermosa...".

Pero por suerte está la realidad -o ese más o menos objetivo acercamiento que proponen los estudios de consumo- para contar la historia de una forma menos sesgada por preconceptos. Un reciente estudio realizado por la Consultora W a pedido de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) muestra que entre las mujeres y varones que consumen bebidas con alcohol, el porcentaje que consume vino no es significativamente diferente: 61% versus 73%, respectivamente.

"Pero lo más interesante que el estudio nos deja ver, más allá de este número, es la forma distintiva en la que las mujeres lo consumen: la mujer tiene un consumo muchísimo más diversificado que solo blancos y dulces. En proporción, las mujeres [que consumen bebidas alcohólicas] toman en un 42% tinto y en un 29% otros vinos (blancos, rosados, espumantes)", cuentan desde la Consultora W.

La proporción mujer-hombre que refleja el estudio es bastante similar a la que se observa en las membresías del club de vinos Bonvivir: "Las mujeres representan casi el 40% de los socios y es una cifra que ha sido bastante estable en los últimos años. Hemos notado el interés en el mundo del vino, y sobre todo en los vinos tintos (dado que el porcentaje de vinos blancos que distribuye el club es sólo el 5% del total)", dice Teresa García Santillán, gerenta de Desarrollo Comercial de Bonvivir, dando por tierra con la infundada idea de que el vino tinto es a las mujeres lo que el ajo a Drácula.

"Por otro lado -agrega-, también notamos un alto porcentaje de mujeres en las catas, eventos y actividades que realizamos, donde su participación es muy activa".

Otro de los ámbitos del mundo del vino en donde la presencia de la mujer ya no llama la atención es el conformado por los wine bars: "En Vico la mujer es sin duda alguna protagonista -asegura Gabriela Vinocur, socia de Vino, uno de los bares de vinos más interesantes de la ciudad (y de Lanús)-. Desde que abrimos se generó de forma absolutamente natural un "ambiente de mujeres", un lugar de pertenencia en el cual la mujeres siempre se sintieron cómodas, donde la pasaban muy bien, donde se divertían con amigas copa en mano, de a dos o tres o en grupos más grandes, y también es el lugar donde pueden compartir una cena en pareja o recomendarlo a los hombres".

"Un dato muy interesante para destacar en estos momentos de aislamiento, es que casi todas las consultas que hemos recibido para saber cómo funcionan las catas online que ofrecemos las hacen mujeres, ya sea como organizadoras de un cumpleaños familiar o por parte de las empresas que tienen planes de organizar un evento corporativo", agrega Vinocur.

Puristas versus relajadas

Pera la tentación de generar nuevos estereotipos es muy grande, y el estudio en cuestión no duda en pecar. Así, señala el trabajo de Consultora W, están las "puristas" y las "relajadas": "Las primeras se caracterizan por tener un consumo más tradicional del vino, aprendiendo y siguiendo las formas de consumo más habituales. Tienen accesorios específicos (como decanters, cavas y aireadores), suelen tomarlo tinto y en copa, realizando distintos tipos de maridajes -define el informe de la consultora-. Las segundas no se definen como conocedoras, no siguen los esquemas de consumo habitual y se animan a mezclarlo (con hielo, soda, gaseosa, jugo, en tragos), encontrándose con el vino en momentos de diversión y esparcimiento en grupo; además, están más conectadas con el blanco y el rosado que con el tinto, por la frescura y versatilidad".

Claro que, como todo estereotipo que aspira a taxonomía, deja muchos huecos o incluso superposiciones. "Yo estoy en los dos grupos -se autopercibe García Santillán-. Tengo vinos de guarda, una cava que hice en casa con temperatura ideal, decantadores, distintos tipos de copas, y por otro lado me encanta hacer tragos con vinos, llevo vino a todas mis reuniones con amigas; me gustan los tintos jóvenes y fáciles de tomar y los de guarda, vinos blancos, rosados, dulces".

Como suele suceder, la diversidad ignora la estereotipos.

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