17 años
Flo Gennaro es un suceso de la moda nacional e internacional. Empezó a los 14
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En la vida personal soy mucho más tímida de lo que soy trabajando. Salgo a la pasarela y es otro mundo. Me libero, no pienso en nada. El show, la puesta en escena, la música... Te sentís distinta, con energía. Soy muy simple. Y sí... toda maquillada y producida me siento más grande. Me miro al espejo y digo "¡guau!"
Flo Gennaro acaba de cumplir 17 años. Rosarina, capricorniana, simpática, espontánea. Modelo internacional, mona, altísima, flaca, con buena percha y mejor actitud: desfila en Nueva York, París, Londres, Milán. Grandes pasarelas, grandes diseñadores y apenas tres años de carrera.
-¿Cuándo empezaste?
-Cuando tenía 14 años. Y todo el mundo me decía: ¡Tenés que ser modelo! Sos realta, sos relinda. Y me daba vergüenza... Y yo veía que era medio raro ser modelo, había que salir desnuda en las revistas y eso no me gustaba nada. Pero me anoté en una agencia de Rosario y a los dos meses entré en Hype, en Buenos Aires. Iba y venía porque tenía que ir al colegio...
-¿Cómo se hace para ser modelo e ir al colegio?
-Estoy en quinto año. Viajo, estoy un mes afuera y vuelvo por dos semanas. Voy al colegio y hago vida normal. Tienen un trato especial, pero curso como alumna libre y a fin de año tengo que rendir todas las materias. Por suerte, nunca me costó mucho el colegio, si no se complicaría.
-¿Tus padres te apoyan?
-Mientras yo esté contenta no tienen problema. Jamás me dijeron: Y no, ¿cómo vas a hacer eso?
-¿Te acompañan en tus viajes?
-A veces sí. Esta última vez fuimos juntos a Nueva York. Mi mamá fue dos semanas; papá, una. Les gusta, es algo distinto...
-¿Y cómo es eso de desfilar en Rosario y saltar a París, Milán, Londres y Nueva York?
-Ahora me lo tomo como algo muy natural... Vuelvo y les cuento a mis amigas: Hice el desfile de Dior, el desfile de Hermès... Y me dicen: ¿Pero vos te das cuenta? Lo tomo como algo común, estoy acostumbrada. Sé que hago los desfiles más importantes del mundo. Y es como si me costara caer. Yo vuelvo y mi vida sigue muy normal.
-¿A qué semana llegaste primero?
-Cuando cumplí 16 fui a Londres. Es más tranquilo, la gente es más amable. En la agencia me recomendaron que empezara allí. En Nueva York todo es más loco y exigente, y empezar allí siendo tan chica no era lo ideal.
-¿Quién te acompaña a los castings?
-En la temporada de shows me acompaña alguien de la agencia, eso está bueno..., porque si viajara con mamá y le preguntara qué me pongo para el casting, ella me contestaría: ¡No tengo ni idea! Por eso está bueno ir con alguien de la agencia; además, se ocupan de otros temas...
-¿Qué te ponés para los castings?
-Por ejemplo, en Nueva York, la agencia te dice Vestite de negro , entonces me pongo un chupín negro con remera y bolsa negra, todo bien negro... ¡Y cuando vuelvo acá me visto de amarillo o con colores bien alegres! (risas) En París cambia el estilo. Hay un look más de nenita, con vestido corto y pollerita con tacos altos. Nueva York es más rockera. Y Londres tiene mucho más vintage... Me acuerdo de que en el primer viaje me hicieron comprar una blusa dorada con lunares negros. Y yo decía: ¡ay, por Dios, qué me estoy poniendo! Me sentía disfrazada. Milán es más parecida a París, con polleras y vestidos cortos, más elegante.
-Tu carrera va rápido...
-Sí, nunca me imaginé que iba a ser así. En Buenos Aires no hice tantos desfiles. Nunca me dediqué de lleno a la Argentina. Me gustaría hacer más cosas acá y sentirme conocida.
-Te habrás cruzado con unos cuantos superdiseñadores...
-Con varios. Galliano... está reloco, es un personaje. Ellos te tratan normal. Uno piensa que están en otro cuarto o que no te van a hablar. Y están ahí, son de carne y hueso. Te dicen arreglate esto o lo otro . Galliano me cayó muy bien. Es muy simpático. En el desfile de Hermès me crucé con Gaultier. Es un tipo resimple, resimpático. Y me dijo: Ese vestido te queda divino...
-¿Se paga bien afuera?
-Sí, pero la gente piensa que soy millonaria. ¡Ojalá! Y me dicen: Vos ganás en euros, ganás en pounds, multiplicás por siete... Pero hay muchos gastos de avión, hotel; las agencias te restan por todo. El primer año no pude ahorrar, pero algo ya junté. Me cuesta mucho gastar mi plata.
-¿Tenés novio?
- No, no tengo tiempo, estoy un mes acá y otro allá. Las temporadas de shows siempre estoy afuera. Soy muy exigente. No me gusta cualquier chico. Ya tendré tiempo.
-Algo inolvidable...
-Yo jugaba al voley antes de ser modelo. Tuve que elegir entre el seleccionado de voley argentino y empezar esta carrera. Tenía que ir todo el verano al Cenard para entrenarme. Y Emiliano, de la agencia Hype, me dijo: Yo no te puedo prometer demasiado... Pero para mí te va a ir genial. Lo único que te puedo decir es que jugando al voley no te vas a hacer millonaria y con esto te puede ir muy bien. Me ofreció viajar. Y con el voley tenía que entrenarme y hacer pesas con 20 kilos... Fue una buena elección.
-¿Qué hacés con tu sueldo?
-Lo ahorro. Quiero comprar un departamento. Cuando sea grande quiero volver a mi país, con mis amigos... Aunque me duela voy a tener que ir a vivir a NY, voy a extrañar. Después me gustaría ser casting director. Elegir las chicas para los desfiles... Quiero estudiar. Todavía no sé qué. Tengo que hacer un test vocacional... No quiero una vida rutinaria.

