A sus 60 años, joven como siempre, el bikini
"Señor Réard, su traje de baño va a ser más explosivo que la bomba de Bikini", le dijo hace 60 años al creador de la expresión mínima del dos piezas una bailarina del Casino de París, Micheline Bernardini, que se animó a ponerse el nuevo diseño. Claro, el inventor no había conseguido modelo que se atreviera a presentarlo; era un verdadero escándalo... igual que el nombre Bikini, que convenció a Louis Réard, tras el ocurrente comentario de la bailarina. No era para menos. La presentación oficial fue un 5 de julio de 1946, siete meses después de las pruebas nucleares en el atolón coralino Bikini, en el océano Pacífico, y un año después del ataque a Hiroshima y Nagasaki, que puso fin a la Segunda Guerra Mundial.
Pero Réard no fue el único rebelde de la época. Al mismo tiempo, otro diseñador un tanto más conocido que él, Jacques Heim, presentó el traje de baño más breve del mundo, un dos piezas al que bautizó Atomo. Pero ganó el de Réard.
Lo cierto es que después de esa presentación en el lujoso balneario parisiense de Molitor, y de haber contratado a la bailarina, más una crónica periodística que describió el hecho como "algo tan inesperado como si nos hubieran trasladado a otro planeta", el bikini tuvo que esperar hasta los desprejuiciados años 60 para tener aceptación pública.
Una de las pioneras en usarlo, que lo lanzó al estrellato, y de paso ella también saltó a ese lugar, fue Brigitte Bardot en 1956, con Y Dios creó a la mujer , de Roger Vadim. En los 60, Ursula Andress no fue menos, y encarnando a una chica Bond usó un sensual bikini con hebilla y cuchillo al costado, que hace pocos años emuló Halle Berry, otra chica del mismo agente. Raquel Welch es otra de las que encabezó la lista, en 1966, con Hace un millón de años , en el que lució un traje de piel de mamut.
¿Pero cuándo prendió la mecha en la Argentina? Según la periodista de moda Felisa Pinto, "en los años 50 las que éramos atrevidas nos poníamos trajes de dos piezas; bikini, no. Pero a fines de la década, la moda llegó desde Francia, y como ya era un éxito mundial (los norteamericanos tardaron mucho más) la clase alta ya lo usaba en Punta del Este. Y en el otro extremo, también se sumaron a esta moda las más populares en la playa Saint Tropez, pero la clase media no se animaba mucho".
En el 25° aniversario del bikini, con una producción especial en la Revista LA NACION, estos diseños no eran tan diminutos como los actuales, pero ya venían sujetos con tiras finas. Las entrevistadas dieron en esa época argumentos de lo más heterogéneos sobre su uso. "Está de moda." "Porque queda bien." "Es saludable: permite exponer más piel al sol." "Porque son más baratas. Con lo que cuesta una enteriza se pueden comprar casi tres bikinis."
Felisa Pinto recuerda las marcas que estaban de moda. Los dos piezas de Warner s, importadas, y los bikinis de Pimalú, que le parecían buenísimos. Esta última firma, que resistió el paso del tiempo, cumple también 60 años; presentó su primer bikini a mediados de los 60. "Fue con la aparición de la fibra elastomérica Lycra, que nos permitió hacer más transformaciones; antes usábamos látex", explican desde la firma. La adopción de la prenda insumió más tiempo todavía. "Porque las chicas no se animaban a usarla. En los 70 representó un 15% de la producción; en los 90 llegó a un 50%; en la actualidad alcanzó un 70 por ciento."
Y en los 70 llegó un derivado, una creación brasileña: la tanga. Para los que se pregunten por el colaless, en los 80, Pinto contesta con humor: "Fue un invento de la revista Gente para poner en tapa. El término en inglés quiere decir sin cola . Es al revés, ¿no? En ningún país se usa ese término".

