Agencia modelo
Los 25 años de Mannequin´ s, el semillero de Chicha Osorio
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Chicha no para. Viaja de aquí para allá. Organiza desfiles, sale de scouting , da clase en su escuela. Define una gráfica. Chicha establece cachets , cierra contratos y busca caras por todas partes: en la calle, el shopping y el supermercado. Chicha es María Teresa Ceballos de Osorio y desde hace más de 25 años maneja la agencia y escuela de modelos más conocida de Córdoba: Mannequin s.
Lo suyo es descubrir talentos, enseñar a cuidar el cuerpo, y los buenos modales... "Hace 40 años me pidieron que fuera la tapa de una revista. Saldría posando con mi bebe para el Día de la Madre (octubre de 1966). En ese momento no me interesaba la moda, y menos ser modelo. Pero me convencieron. Y entré por la puerta grande: enseguida comencé a desfilar al lado de modelos argentinas como Ana María Soria, Elsa Rosa, Silvia Albisu, Carmen Yazalde, Tini de Bocourt, Teté Coustarot y otras. Desfilé durante 20 años."
-¿Cuándo inauguró la agencia?
-En julio de 1981, junto con Irma Rosa y Gustavo Ponce de León. Había necesidad de formar gente y buscar caras nuevas. Poco a poco se fue convirtiendo en una empresa con cuatro divisiones independientes: escuela, promociones, producciones y agencia.
-¿Tenían competencia? ¿Cómo trabajaban?
-Como a todos los pioneros nos tocó una ardua tarea, pero teníamos una gran ventaja: los tres éramos idóneos. Irma y yo, modelos reconocidas, y Gustavo organizaba los mejores desfiles. Mucha seriedad y responsabilidad dieron el perfil a nuestra empresa. Tuvimos competencia, pero no duraron el tiempo suficiente como para afirmarse. Tenemos 250 alumnos, muchísimos desfiles y trabajos de agencia.
-¿Los mayores aciertos?
-El acierto mayor fue transmitir confianza a los padres que mandan a sus hijos no sólo para aprender a modelar, sino también para ser elegantes, ganar seguridad, soltura... ¡y lo logran! En estos años descubrimos talentos como María Inés Rivero, una top de alta costura internacional. También Lorena Giaquinto, de cara angelical. Otras exitosas: Catalina Rautenberg, María José Lovrich, Marina Cini, Mariana Miret, Patricia Caminotti, Carolina Barrios, Mariela Pra, Paula Tavella y la lista se hace eterna...
-¿Cambiaron los estereotipos de belleza en estas últimas dos décadas?
-Sí, mucho. Antes las modelos no necesitaban ser tan altas ni tan flacas y comenzaban a desfilar más grandes. Hoy hay más exigencias. Para la pasarela las prefieren de 1,74 a 1,80 metros, flacas y muy jóvenes, salvo para la alta costura. Para la gráfica no existe un solo estilo, depende de la marca, qué imagen quieren darle al producto. Es evidente que la actitud es muy importante.
-¿Qué opina sobre las exigencias de delgadez extrema en las pasarelas internacionales?
-No estoy de acuerdo, ningún extremo es bueno. Si bien es cierto que quien se dedica a esta profesión tiene que estar flaca, cuidarse la piel, eso no significa que deba enfermarse, la belleza es salud. Creo que las medidas que tomaron en la pasarela de Cibeles (tener una masa superior a la habitual) fueron para frenar esto. Por otra parte, los gustos y las exigencias son diferentes en Buenos Aires que en el interior.
-¿A qué edad comienza y cuándo termina la carrera de una modelo?
-Hoy empiezan desde muy chicas. Puede durar de 10 a 15 años, depende de cada persona, su entorno y las expectativas. La contención es importante, por eso las ayudamos a priorizar sus estudios y sólo viajan cuando tienen faltas disponibles en la escuela, siempre de acuerdo con los padres.
-¿Las top del momento?
-Entre las modelos argentinas internacionales está Romina Lanaro, de Hype. La nueva promesa argentina, la sucesora de María Inés Rivero, es Milagros Schmoll (de Pink). En cuanto a las extranjeras consideradas número uno, la australiana Gemma Ward hizo las campañas de Calvin Klein, Louis Vuitton, YSL. Doutzen Kroes hizo la campaña de Valentino, entre otras, y Daria Werbowy, modelo ucraniana, son de las mejores del mundo.
-¿Secretos del éxito?
-Es difícil. No existe un look definido. Es muy importante tener una altura considerable, alrededor de los 1,80 metros, un físico y un rostro privilegiados.Y, sobre todo, mucha personalidad. Si no, no se llega a ningún lado.

