Al límite desde la ropa interior o Agent Provocateur
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LONDRES (Especial).- Un sillón con forma de labios colorados, mesa de espejos, luces de neón donde se lee Agent Provocateur; en un cuadro, la imagen de una modelo gateando en ropa interior con tacos aguja... La pregunta más elocuente sería, ¿qué tiene que ver todo esto con la moda? Aunque parezca que nada, algo la une a la moda: es la decoración de las oficinas de ropa interior inglesa Agent Provocateur, que no sólo armó escándalo con su propuesta, sino que también llevó a algunos a manifestarse públicamente contra su estilo y su ropa interior, provocativa, exótica y llamativa.
Mucho resultado no les dio: la firma se mantiene y crece día a día demostrando que lo suyo tiene público y clientela. Ya pasaron más de diez años desde que abrieron su primer local en la zona del SoHo londinense, donde hoy cuentan con 4 tiendas, además de Dublín, Nueva York, Los Angeles, Hong Kong, Dubai, París y Rusia, en su mayoría locales propios. A todo esto, los provocadores son Serena Rees (de 36 años) y Joseph Corré (de 37), que recibieron a LA NACION en su atelier londinense.
Son marido y mujer, y no tienen ningún tipo de estudios más que las ideas propias, fantasías e imaginación con las que inventaron Agent Povocateur. Los dos dejaron el colegio muy jóvenes. Ella se dedicó a representar fotógrafos, estilistas y maquilladores. El lleva en sus venas la herencia de la transgresión y el rock n´roll que recibió de sus padres: la diseñadora Vivienne Westwood (con la que trabajó 9 años) y Malcolm McLaren, creador de los Sex Pistols. Agent Provocateur tiene reputación de ser la lencería más sexy, lujosa y misteriosa de cuantas hay.
Cuentan con clientas como Kate Moss, Nicole Kidman o Christina Aguilera. A la lencería se suman zapatos, biquinis, perfume, velas, cremas y CD.
-¿Dónde se conocieron?
Joseph Corré: -En la disco, en la noche... (Risas.) Teníamos amigos en común y nos conocimos.
-¿Cómo llegan a crear Agent Provocateur?
Serena Rees: -Por la falta que encontrábamos a la hora de buscar lencería interesante, diferente, que estaba en nuestra cabeza, nuestro gusto, y no la encontrábamos. Y si existía era en un sex shop y no era de calidad, sino en géneros sintéticos y del estilo de nuestras abuelas.
-¿Qué los inspira para diseñar?
S. R.: -Los propios gustos, nuestras necesidades. De otra manera no saldría....
J. C.: -Hay que tener en cuenta que cuando una mujer busca algo, sea ropa interior o un vestido, quiere verse sexy, deseada, y nosotros conseguimos que se sienta y vea así. Y que sea un complemento más para la seducción.
-También pensarán en que debe ser vendible.
S. R.: -No, para nada. Sólo en que nos gusta a nosotros y eso hasta ahora funciona y muy bien.
-¿Inglaterra, Hong Kong, Estados Unidos, Rusia..., son clientes diferentes cuando eligen ropa interior?
J. C.: -La verdad no; la gente se equivoca cuando piensa que hay diferentes estilos y culturas a la hora de vestir, todos queremos vernos bien, agradables, deseable y sexy en todas partes. Algunos creen que Estados Unidos es transgresor, pero es todo lo contrario, es muy conservador, son sólo creencias.
S. R.: -Creíamos lo mismo, pero el tiempo nos demostró que todos buscan lo mismo y todos nuestros locales tienen lo mismo.
-Su madre, Vivienne Westwood, ¿influyó en su carrera?
J. C.: -No, para nada, dio y da su punto de vista, y está feliz y orgullosa de nuestra ropa interior. Lo que sí hizo fue diseñar los uniformes de nuestras vendedoras, un look de empleada doméstica muy provocativa y sexy con medias red y zapatos de taco aguja.
-¿Ella usa sus diseños?
J. C.: -Por supuesto, es nuestra clienta y fan (risas), como nosotros lo somos de su ropa. Yo intento vestirme con otra marca y no puedo. Siempre termino en su negocio.
-¿Y pagan por sus diseños?
S. R.: -¡Nooo! Como ella tampoco lo hace en nuestro negocio. Todo queda en la familia.
-¿Quién es la clienta de AP?
S. R.: -Chicas desde los 16 hasta mujeres de 65/70 años. Las mas jóvenes llegan con sus madres a elegir lencería juntas.
J. C.: -La mujer femenina que quiere serlo a toda hora y en todo momento de su vida.
-¿Quiénes son sus mejores clientes?
J.C.: -Inglaterra y Estados Unidos.
-¿Pero los ingleses no son conservadores y convencionales al comprar lencería?
J. C.: -Hay gente muy conservadora, pero está el que quiere seducir o quiere que lo seduzcan y es el que entra a buscar algo interesante.
-¿Quiénes son sus clientas famosas?
S. R.: -Tenemos cantidades, pero sin nombres. No nos gusta mencionarlas.
-¿Por qué cree que su lencería tiene tanto éxito?
S. R.: -Porque no hay nada parecido ni que se parezca en calidad, gusto y detalles.
-¿Proyectos?
S. R.: -Nuestra nueva página de Internet, www.agentprovocateur.com , donde todos tienen al alcance nuestro producto, ya que vendemos a través de ella, siempre con respuestas muy favorables.
J. C.: -Y quizá tengamos alguna franquicia en la Argentina...
-¿Hubo alguna propuesta?
J. C.: -Hubo en algún momento, pero de otro lugar de América latina.

