Algunos mimos en campaña
Mimo & Co. cumplirá 40 años en el mercado. Su historia y su nueva gráfica, en foco
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COSTA DO SAUIPE, Brasil (Especial).- Arena blanca, palmeras, dunas cortadas por lagunas y manglares, y una costa rocosa bordeada por un océano con intensos azules y verdes. En el complejo turístico de Costa do Sauípe, a más de 70 kilómetros al norte de Salvador, Mimo & Co. comenzó a preparar su primavera verano 04-05. "Un lugar agradable, con buen clima, para que los chicos puedan disfrutar, trabajen jugando y lo pasen bien. Este es, siempre, el objetivo primordial de la firma", sostiene Gerardo Quique García, director de Imagen y responsable del diseño de la ropa de varones.
Con un 35% del mercado de indumentaria infantil y un crecimiento de más del 100% en el exterior y 15% en el país durante el último semestre, Mimo & Co. se prepara para cumplir 40 años. Nació de la mano de Noemí Mimo Erejomovich. "Tenía necesidad de hacer algo propio, con mis manos; empecé sola y, de a poco, se sumaron mis hijas e hijos, mi fuente de inspiración. Me interesaba que se divirtieran con juguetes, accesorios y hasta con la ropa. Además, que esa ropa fuera funcional a sus actividades, que resultara útil", recuerda la señora Mimo, como le dicen cariñosamente.
Dice orgullosa que durante todos estos años Mimo logró mantener ese interés. Y lo puso de manifiesto en Salvador, donde, rodeados de sus madres y en medio de juegos, los chicos protagonizaron la gráfica de la próxima colección primavera-verano.
A jugar se ha dicho
Make up, peluquería y planchado de prendas. Todo se prepara para las primeras tomas. Con los pies en la arena, bajo la reparadora sombra de las palmeras, las chicas se convierten en Hadas gracias a diseños en rosa y verde seco añejados, con dibujos alusivos grabados a mano en denim y remeras de algodón. Nada se detiene, mientras otro equipo se viste de Fantasía, una línea en blanco, con vestidos y polleras de ratier desagujado, y remeras con lentejuelas.
Al rato, se trasladan al parador del bañero para enfocar a los chicos que exhiben Surf étnica, otra línea inspirada en la Polinesia, en naranja y gris mélange, entre otros, con bermudas y remeras de lavado vintage.
Las corridas continúan durante la realización de la campaña gráfica, a cargo de Gabriel Rocca. En otro sector de la playa, un deck sirve para desplegar "la gran tendencia Náutica para este verano, en blanco y colorado. Una propuesta deportiva en jersey estampado y rib rayado y, también, sport con prendas en gabardina y morley estilo años 20", comenta García, mientras orienta al team Mimo hacia los esteros. El puente que cruza el manglar se transforma en pasarela para los chicos de look aventurero. Remite a la vestimenta deportiva de la década del 50, en celeste, azul, colorado y blanco, con estampas numéricas y tiras aplicadas. También, otra pasada combina bordados y estampados inspirados en autos de los años 40.
-Una propuesta que destaca el denim e incluye mucho blanco...
-Sí, el jean pasa a primer plano con procesos de lavado, en composé con otras texturas y estampas. Y para el verano nada mejor que el blanco, muy pedido. También se repiten las rayas multicolores. Y no faltan los básicos que las madres siempre reclaman.
-¿Siempre tienen en cuenta los pedidos de las clientas?
-Así como tenemos en cuenta los requerimientos de los chicos, -comenta Mimo- tratamos de satisfacer las expectativas y pedidos de sus madres. MiniMimo incluye la línea 2K, para bebes de bajo peso, y surgió por un pedido. Además, la próxima colección, también de MiniMimo, incluye Brujas, inspirada en el romanticismo y fantasía de esa ciudad de Bélgica. Porque la clientela también pide ropa de vestir: en gasa con jersey, con volados y estampas que simulan puntillas, en rosa, muy de moda.
-¿Cómo equilibran estos pedidos con la tendencia?
-No ofrecemos lo que está de moda. Insisto, como la prioridad son los chicos, si la moda es funcional, sí.
-¿Todo empezó con juguetes?
-Sí. Me gustaba jugar con mi hija Ariela, la mayor -con todos, claro, pero empecé con ella-, quería que juntas creáramos juguetes o que se entretuviera con objetos que yo había hecho. Lo primero que hice fue un tapiz con un trencito de paño lenci, después fui sumando muñecos de trapo y me entusiasmé con la combinación de telas, apliques, dibujos y colores. Cada vez teníamos más juguetes en casa, hasta que decidí armar un taller donde los hacía sola y, con el tiempo, con ayuda.
-De los muñecos a la ropa, un paso...
-Un paso sin darme cuenta. Al principio, veía la ropa como un juguete más. Los muñecos gustaron y empezaron a pedirme que vistiera a los chicos que los usaban. Y me animé. Lo primero que corté fue una pollera azul marino, y se vendió bien. Lo que se inició como un hobby, de a poco se convirtió en un próspero negocio. La ropa se reconocía por sus dibujos naïf, en colores vivos. Estos comienzos fueron en Paraná, hasta que, en 1979, nos trasladamos a Buenos Aires; 20 años después nos mudamos a la planta de La Paternal.
-Todo se fue dando despacio...
-Sí, fui creciendo por necesidad. Primero recibí el apoyo de mi marido, que colaboraba en lo económico y, después, intervinieron mis hijos, con Quique incluido. Fabricábamos 7000 prendas por temporada y hoy alcanzamos los 5 millones, entre ropa, calzado y accesorios.
-¿Qué sumaron sus hijos a la marca?
-Muchísimo. Ariela está a cargo del área producto mujer y Quique, de varón. En su momento, los chicos innovaron en la exteriorización de las etiquetas, por ejemplo. También colaboran mis hijos Sandra y Daniel.
-¿Festejos por el aniversario?
-Mi hija Sandra es la que se ocupa de los shows. Hemos dejado de lado los desfiles y preferimos ofrecer un espectáculo para los chicos. Por el momento, ésta es la única fiesta en que pensamos.
-¿Cómo se imagina la marca en el futuro?
-Me gustaría que fuese algo más que una etiqueta de ropa. Trabajamos a diario para eso: cubrir las necesidades de todos los chicos y no sólo en materia de indumentaria. Y que mis hijos y nietos sigan desarrollando la firma.
Solidaridad + proyectos
- Etiqueta. Mimo & Co. no siempre fue Mimo & Co. "Al principio, trabajamos entre 12 y 15 años como empresa mayorista, hasta que abrimos el primer local minorista en Vicente López con el nombre Mermelada by Mimo, hace 18 años; permaneció durante 4 o 5 años y llegó a tener tres locales a la calle." El cuarto local se abrió como Mimo & Co., a fines de los años 80, en la calle Maure, Belgrano. "Estos últimos 14 años pasaron vertiginosamente y fueron las franquicias las que impulsaron el crecimiento. En nuestro país tenemos 30 boutiques propias, 86 franquiciadas y estamos en 350 multimarcas y, en el exterior, hay 38 locales en 19 países."
- Los chicos, primero. Ellos son una obsesión para Mimo. La firma colabora con los que más necesitan a través de la Fundación Garrahan. "Es una devolución a la comunidad por tanto apoyo y confianza." También, interviene con diversas acciones en favor del Teatro Colón, Unicef, la Feria del Libro Infantil y el Collegium Musicum de Buenos Aires, entre otras.
- Proyectos. "El comercio exterior revolucionó la marca. Crecimos muchísimo fuera del país, eso nos llena de orgullo y obliga a reestructurarnos para responder a la demanda. Según el país donde estamos, vendemos la misma temporada o la anterior, pero pretendemos adelantar -comenta Erejomovich-. Todos los productos está listos casi un año antes, eso nos favorece; trabajamos de los talles 0 a 12... Sí, ya sé, es lógica la consulta: ¿por qué no llegar hasta el talle 14?; una demanda pendiente... Tenemos un antecedente que nos impulsa: la última temporada hicimos prendas en talle 16 y volaron; supuso un movimiento grande de moldería, por lo que tal vez convendría lanzar una nueva marca; veremos..."

