Alta Costura. El fait à la main volvió a lucirse
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Esos días el clima no reconoció tendencias y, en pleno verano europeo, todo fue puro contraste, y lejos de ser benévolo, durante los shows de invierno, las temperaturas se acercaron a casi 40 grados. Por supuesto que los detalles estaban controlados y hubo abanicos en las sillas de las presentaciones que ofrecieron una visión más dinámica. Otra nota de color: en el desfile de Giorgio Armani, sonaba La muerte del cisne y dos horas después, en Givenchy, la colección estaba repleta de plumas de todos los colores y estilos.
Las pasarelas
En el final del desfile de Valentino hubo un baño de sensatez a la frivolidad de la industria. Pier Paolo Piccioli, su director creativo, salió a saludar con su troupe de costureras y costureros en un gesto pocas veces visto que lo engrandece. Así Piccioli vuelve a dar la nota, emocionante, de la exclusiva semana de moda. Reivindica la inclusión de razas y edades con modelos diversas y, esta vez, lo hizo al subir a pasarela a la actriz Lauren Hutton (75 años), demostrando que la edad no tiene límites. Aplausos y vítores para una colección que recrea una visión elegante en la que el diseñador tomó prestado todos los colores a su alcance, combinados con audacia en equipos de día, cóctel y noche.


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Algunas pasadas están inspiradas en el folklore de Europa del Este. La brujas de Viktor & Rolf. Desde que el dúo holandés presenta solamente alta costura, apunta a colecciones más conceptuales, artísticas y con mensajes políticos. Para ellos, la pasarela es un tabloide y esta colección llamada Glamour espiritual representa un aquelarre de moda salvaje, onírico y a veces macabro, donde las modelos, cual brujas con un look al estilo siouxsie and the banshees, con prendas de fieltro negro inspiradas en la obra del artista Claudy Jongstra y otras de coloridos patchworks. El dramatismo y la exageración comparten protagonismo con el diseño de tapados, polleras y vestidos de factura artesanal.

Iris van Herpen continúa desarrollando su ya famosa técnica, en la que la mano de obra y la tecnología se suman para crear piezas hermosas visualmente, novedosas, que tienen vida propia. Una alquimia única que nace de un diseño programado desde la computadora.


Los debutantes

En Schiaparelli el debut del texano Daniel Roseberry estuvo lleno de novedades. Aquí el surrealismo propio de madame Schiaparelli es más subjetivo y menos evidente: un vestido con volados rectos al bies celeste y turquesa refiere al salto en una pileta, y los escarabajos rojos del bustier de un vestido trepan en el cuerpo y cara de la modelo argentina Barbi Sánchez. El vestido velcro es un simple fourreau negro de una tela a la cual se le pueden agregar y sacar parches de piedras de colores para diseñar a gusto y piaccere del consumidor. La fantasía avanzó sin timidez en el vestido de novia, blanco, que incluye un espaldar que parece una gran nube de seda.

La colección de Chanel fue un homenaje a Coco y a Lagerfeld. A la debutante Virginie Viard se la nota liberada y segura con este don de mando en sus manos. Valgan los ejemplos: el chemisier de terciopelo rojo fue creado en el atelier de madame Cécile, una de las más antiguas costureras de la maison y representa la pasión por el métier. La novia viste un pijama rosa pálido, similar al que Chanel usó en 1930 con una robe de chambre que tenía plumas al tono. También hay bouclé, vestidos negros, moños, tailleurs y botones bijoux que confirman el estilo, pero que, sobre todo, denotan una elegancia depurada a la orden de quienes opten por esta tercera nueva era.



Los clásicos
En Christian Dior Maria Grazia Chiuri aprovechó la recién restaurada maison original ubicada en el 30 de la avenue Montaigne para preguntarse, como el escritor Bernard Rudofsky, si . La respuesta puede atentar contra el propio sistema, sobre todo si consideramos que el 95 por ciento del desfile fue de color negro. En la pasarela se repite la silueta Bar de 1947, insignia de la firma, en prendas de día que sobresalen en elegancia a la de noche. Ese día Chiuri fue galardonada con la Legión de Honor francesa por parte de la Ministra de Igualdad de Género, por su aporte al feminismo y a la igualdad desde la moda.



En Armani Privé, Giorgio Armani presenta vestidos ideales para la alfombra roja con denominadores comunes. Cuando la paleta es blanca y negra aparecen los lunares y las motas en un composé de opuestos. Y los colores pastel no tienen límites y conforman un arco iris más dulce.

Clare Waight Keller en Givenchy apostó estar presente en el Musée des Arts Décoratifs con Noblesse radicale, una colección que combina siluetas arquitectónicas y voluminosas, otras más clásicas y una paleta de opuestos y contrastes: blanco, negro y tonos empolvados. Las plumas fueron el leitmotiv.


Nadie de la moda tiene respiro en estos días; el viernes por la mañana la tropa fashionista viajó a Roma para ver la primera colección de Fendi sin Karl Lagerfeld. Pero ese es otro capítulo.
Tendencias


- Plumas en Givenchy, Chanel, Armani Privé, Valentino, Schiaparelli.
- Colores pastel en Armani Privé, Givenchy, Giambattista Valli, Chanel y Ronald van der Kemp; tónicos en Chanel, Valentino, Gaultier Paris y Schiaparelli; negro en Christian Dior, Viktor & Rolf, Elie Saab, Armani Privé y Schiaparelli; rojo en Elie Saab y Valentino; neón en Givenchy, Chanel, Valentino, Gaultier Paris e Iris van Herpen, y celeste en Schiaparelli, Elie Saab y Valentino.
- Patchwork en Viktor & Rolf, Valentino y Ronald van der Kemp.
- Red en Armani Privé, Christian Dior, Schiaparelli y Givenchy.
- Vestidos columna en Christian Dior, Giambattista Valli, Ronald van der Kemp, Elie Saab e Iris van Herpen. Vestidos mini en Dundas, Iris van Herpen y Valentino.
- Flores en Dundas, Valentino y Schiaparelli.

