Así, como le gusta a Zandra Rhodes
La diseñadora británica, famosa en los años 70, se da un lujo inusual, el del museo personal
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LONDRES (The New York Times Company).- La diseñadora británica Zandra Rhodes, de 62 años, es una excéntrica: pelo fucsia, uñas cobalto con adornos y remera púrpura con traje pijama rosa fuerte. Quién puede extrañarse de que su museo, inaugurado hace algo más de un mes, sea una extensión de su personalidad.
Al sur de Londres, el edificio es rectangular, rosa y naranja. Adentro, no es menos rimbombante; el hall es rosa, las paredes amarillas, las escaleras con neón, y toda la entrada está empotrada en mármol, piedras semipreciosas y vidrio. Rhodes inauguró su modesto museo, el primero en Gran Bretaña que alberga ropa moderna y diseños textiles, con una exhibición que denominó Mi vestido favorito . Los 70 diseñadores internacionales convocados incluyen a John Galliano, Giorgio Armani y Christian Lacroix, entre otros.
A todos les pidió que seleccionaran un modelo que a su criterio fuera especial. Los favorecidos cuelgan del techo sobre maniquíes de plexiglás, creados por Thomas Heatherwick, uno de los artistas y diseñadores gráficos más renombrados de Gran Bretaña.
Donna Karan envió el diseño hecho a mano que usó Demi Moore para filmar un aviso publicitario; al pie comenta la alternancia de texturas encastradas y drapeadas de manera especial, para resaltar las curvas. Mugler eligió una toga perlada con el torso cristalino esculpido. "Este vestido es mi visión de la Venus del futuro", explica.
Este museo ha sido el sueño de Rhodes durante siete años; hasta vendió su casa de Notting Hill para comprar el lugar donde funciona, que estaba en ruinas, luego de saber que el gobierno le negaba apoyo. Se mudó allí con su archivo de diseños, recaudó 5 millones de libras esterlinas de donantes privados y puso en marcha el proyecto.
En realidad, el museo también le sirvió como autoterapia. Rhodes introdujo su marca en Londres en 1969, y pronto se la identificó con los colores vivos, sus originales estampados y los vestidos que hizo para una larga lista de celebridades, desde Freddie Mercury hasta Lady Di. Fue la primera diseñadora en incorporar alfileres de gancho a la ropa, ayudando a instalar el look punk. Sobre todo, era una experimentada diseñadora textil y fueron sus estampados los que la llevaron a la fama.
Opiniones
Por ahora, tiene un pequeño staff de tres curadores, que planean hacer dos o tres exhibiciones por año. El corazón del museo es el archivo de Rhodes, integrado por sus 3000 vestidos, pero pronto se va a instalar en el edificio un centro educativo. Sobre su galería, Rhodes alquila varios departamentos que le ayudan a sostener el lugar. Hoy, Rhodes está de nuevo de moda. Su ropa antigua y sus estampados gustan mucho y vende modelos nuevos o de su colección antigua a tiendas de Japón, Italia y España. Tiene una línea de ropa accesible en Topshop, la tienda de más actualidad de Londres; está diseñando un vestuario para la Opera de San Diego y acaba de introducir el mes último una colección de joyas de su autoría en Las Vegas.
No todos están de acuerdo con el valor de su aporte. Aileen Ribeiro, profesora de historia del arte y del vestido de la Universidad de Londres, dice que "este museo es sólo una aventura. Rhodes es superficial y pomposa". Tampoco le ve mucho futuro, dado los altos costos de mantenimiento.
En cambio, el diseñador Julien Macdonald piensa distinto: "Rhodes impulsó la moda del mundo y colocó a los diseñadores británicos a la cabeza del escenario internacional. Hizo que la gente volviera a disfrutar del color, y sus creaciones son inconfundibles y personales". Rhodes confiesa que está extasiada por la afluencia de público que visita el museo, pese a que reconoce inconvenientes: "La iluminación no siempre funciona bien. Tal vez el museo en sí mismo no sea algo maravilloso; lo maravilloso es haber podido instalarlo", asegura.
Lizette Alvarez
Traducción, Beatriz Baruzzi

