BAAM: Buenos Aires Alta Moda / Invierno 07
Día, fiesta, cóctel... Estilos y propuestas para todas las mujeres
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En el Sheraton, la 26» edición de Buenos Aires Alta Moda, organizada por Héctor Vidal Rivas, con dos semanas de desfiles y propuestas para todos los gustos.
Maidenform. Un desfile con lencería inspirada en la sofisticación de la alta costura, con encaje bordado, estampado animal print y texturas livianas como la muselina y gasa. Conjuntos dos piezas, que van desde el estilo Vamp, pasando por el Glam, hasta el Sexy, en la línea Maidenform by Claudio Cosano, "para las mujeres de mediana edad que quieran destacarse sutilmente".
Leticia Carosella. Tapado de piel animal print. Camisa jabot. Botas de montar. Capa negra con vivo de piel. Los equipos de Carosella son ideales para una mujer actualizada, que puede jugar a ser diva. Con Vogue sonando de fondo, propone trenchs de cuero, chaqueta corta con cinto ancho, o saco de shantung con vivo de piel en la solapa, pantalón de pied-de-poule para llevar con suéter colorado, traje de terciopelo con botas hípicas, vestido con leggins y diseños inspirados en el new look, pero con falda globo. Fashion y décontractée.
Fabián Kronenberg. Apuesta a un invierno que le escapa a lo clásico y persigue la originalidad. Prendas con encajes desgarrados de lana, brocatos opacados y texturizados, y tules de seda rebordados. Los recortes geométricos también muestran aires renovados en cuellos de chaquetas, a los que les pone mangas de lana o cordones a modo de detalle. Las polleras largas a cuadros con volumen, otro capítulo, como sus vestidos de noche con grandes fajas en la cintura. Para las más tradicionales, sus clásicos de toda la vida.
Sathya. Es para elegantes, que saben lookearse sin perder sobriedad. Con predominio del blanco y negro, hay trenchs, vestidos strapless que se sugieren con camisa debajo, cuellos jabots románticos, polleras largas de shantung de talle alto, pantalones sastre con boleros o suéteres de lana, tapados al crochet. Y para la noche, paillettes, transparencias, apliques arrepollados y siluetas balloon. Un otoño-invierno que dan ganas de que dure.
Teresa Calandra. Inspirada en Hollywood de los años 50, sugiere pantalones de lana de cintura alta con suéteres de cashmere, faldas tubo y évasée en materiales nobles y líneas simples. Ganadoras, las camisas en todas sus versiones: desde satén con jabot y spandex hasta las de reminiscencias masculinas. Para más audaces, otro ítem de temporada: el pantalón chupín con sacos estrechos de línea oriental. Encima, tapados y camperas en terciopelo que marcan la figura, capas y sacos en el estilo de Jackie Kennedy y Liz Taylor.
Olga Naum. Una colección con el diseño que la caracteriza, calidad en los materiales y juego de texturas. Faldas en todas sus versiones, lisas o con recortes de telas con flores; pantalones de línea clásica y otros más modernos con corte de jean acompañados con remeras, suéteres o camisas. Las chaquetas destacan la cintura, las camperas de cuero con costuras a la vista, los sacos y sacones con cinturones anchos aportan un touch vanguardista y un aire renovado. Para la noche, siluetas femeninas en vestidos al cuerpo y otros más románticos de corte princesa.
Dorina Vidoni. Más que moda, diseño. Esa fue la consigna de Dorina Vidoni, y no defraudó. Prendas cómodas de líneas netas en pantalones, faldas y abrigos, que siguen los pliegues de las telas, rompen con los esquemas tradicionales de la silueta impuesta y resaltan la belleza de cada mujer. El complemento ideal: camisas, remeras y túnicas. Todo, en modal combinado con polar, voile de algodón, jacquard y gasa. El toque autóctono llegó con cinturones, botas y carteras que combinan cuero con barracanes tejidos en el Norte.
Gloria López Sauqué. Propone cuero y mucha piel, para abrigarse de pies a cabeza. Bien elaborada, su colección innova con parkas overzise, vestidos con detalles entretejidos, tapados évasé y abrigos con cuellos que se transforman en capucha. Versatilidad y buen trabajo artesanal, suma tentadora.
Alejandro Parra. Viste novias de blanco, marfil y champagne con trajes muy barrocos, no tanto o más lánguidos y netos. El estilo María Antonieta, bien sintetizado en corsets importantes, mangas 3/4 y colas recargadas que incluyen puntillas, encajes, moños y más. Para dar el sí.
Evangelina Bomparola. El contraste en las líneas es el fuerte de su colección. De ahí que sus equipos combinen volumen y entalle, en armonía: tops ceñidos se llevan con faldas globo, los lazos se ajustan a la cintura sobre túnicas oversize y hay vestidos entallados con importantes mangas abuchonadas. Todo, en buenas texturas, con la mejor factura.
Lody Lingerie. Puntillas elastizadas, encajes, sedas estampadas y bordados con cristales y canutillos para ropa interior con mucho brillo y color.
Verónica de la Canal. Romanticismo barroco, mix de texturas, moldería antigua y show..., que incluyó apertura y cierre con estrellas. Para el comienzo, baile a cargo de la modelo Rocío Guirao Díaz -con corset y falda de tul de la diseñadora, claro-. En el cierre, Nacha Guevara, estilo emperatriz, enfundada en vestido de terciopelo hasta los pies. Viva María Antonieta.
Giovanni Scutaro. El venezolano pintó su invierno femenino y etéreo con una paleta bien caribeña. Vestidos de seda con mucho vuelo en amarillo subido, conjuntos de pantalón y top con volados en colorado furioso. También, corsets drapeados en verde pistacho, túnicas de gasa vaporosa en naranja y blanco, robes de satén con plisado soleil. Para ellos, trajes cruzados en géneros lisos o príncipe de Gales.
Adriana Costantini. Actual, canchera y en sintonía con la tendencia, pero con base clásica, propone desestructurar la sastrería y estar diez puntos para ir, sin escalas, de la oficina a una comida informal. Chaquetas cortas con camisas de satén elastizadas o blusas con lazos cruzados tipo corset, smokings con tops sugerentes de encaje y mucho corte chupín, aunque también los hay rectos y anchos. Infaltables, los abrigos livianos en matelassé,
las capas de tweed y los blazers de terciopelo con bordados importantes de inspiración napoleónica. Todo, en negro y gris en sus distintos matices (carbón, perla, topo, cemento, grafito) combinado con verde esmeralda, borgoña, uva, crudo y blanco.
Marisa Marana. "Sólo para mujeres atrevidas y con mucho humor", advierte.Mix de texturas, colores y estampados para conjuntos audaces, eclécticos y muy personales. Faldas de ruedos irregulares y palazzos con cardigans tejidos en forma circular, suéteres con flores y más flores, chaquetas con tramas de telar, sacos en lana multicolor y cuellos oversize, tapados de chiffon con interiores a contratono. De noche, vestidos de líneas al cuerpo o más armados en satén, gasa, jersey con glitter. Para todos los gustos.
Max Mara. Propone esos básicos para usar toda la vida, como trajes tizados, gamulanes, trenchs escoceses y blazers de terciopelo. Entre las novedades, abrigos con cuello foulard, sacos de hombros bien estrechos y prendas en tonos degradé. En estampas ganan las vintage con flores Liberty y mariposas. Azul, rosa, naraja colorado, negro, marrón, camel y gris, la paleta de esta colección ideal para clásicas que buscan, sobre todo, excelente calidad en géneros y terminaciones.
Hugo Boss. Mezclas, creatividad, estilo... Pilares de esta propuesta que combina los ítem de la sastrería con ropa bien casual para hombre y mujer. Entre lo más extremo, pantalones y zapatos de vestir para llevar con buzos de algodón o camperas matelasseadas. Los cuadros le ganan a las rayas en blazers y camisas. Urbano, con un touch vintage.
Kees von Kees. Buena puesta previa al desfile -con imágenes de backstage de la campaña rodada en Praga y un coro en vivo-. Sobre la pasarela, faldas demasiado cortas, abuso de transparencias y prendas que repiten la marca hasta el cansancio en accesorios metálicos y bordados.
Ciara. Con ¿pensadores musculosos? sobre la pasarela, la marca oscila entre lo romántico y lo futurista con una colección ecléctica, sin hilo conductor.
Francisco Ayala. Muchos metros de tela para trajes de novia bien teatrales (el diseñador hace el vestuario de varias obras en cartel) donde el volumen parece pensado para las tablas. En las antípodas, logrados vestidos para el día de líneas simples que sorprenden con estampas de dibujos precolombinos.
Christian Lacroix. Mostró que su pasado de vestuarista de ópera aún lo puede, con una versión de barroco español nada recargado, elegante para un cóctel importante o una gala de teatro. Para el día, recuerda su paso por Londres e incluye príncipe de Gales, cashmere y pura lana en sacos cortos y tapados años 60, suma botas de caña alta y hasta un chambergo. Los hombres Lacroix visten un clásico canchero con trajes de pura lana bien arreglados con pashminas y pañuelos de colores, para ejecutivos con clase.
Ménage à trois. Los tapados años 50 en líneas rectas y évasée, algunos con terminaciones en piel, son el fuerte del invierno editado por Amelia Sabán. El vestido negro y la estampa leopardo aparecen con fuerza, y vuelve la minifalda. En sus preferencias también está el estilo de Coco Chanel que exhibió en chaquetas y tapados en géneros deshilachados bien llevados con blusas de encaje. Sugiere una noche en metalizados, con animal print incluido, negro y colorado en vestidos de escote pronunciado y strapless.
Jeans Makers. Oscuridad y luces focalizadas, una puesta dark y vintage para "la revolución espiritual", siempre kabalística, de Tere Castagnino y Gustavo Bolotin, los hacedores de jeans. Ganan los chupines con spandex brillosos y gran cantidad de aplicaciones de tachas. El tiro sube y los bolsillos se corren. Denim, cuero y piel, un nuevo mix visto en maxibolsillos y botamangas desmontables. Suma el colorado, vainilla en degradée, azul y negro con lavados localizados.
Sylvie Burstin. Refinamiento, calidad de materiales y terminaciones soñadas, todo se conjuga en la colección otoño-invierno 07 de Sylvie Burstin para Nina Ricci. Faldas cortas, rectas, plisadas o abullonadas con abrigos de lana bordados o con chaquetas combinadas con tejidos artesanales para un día sofisticado. Para la noche, la silueta se estiliza y se cubre de encajes, organzas y tules bordados. En una amplia paleta de colores que incluyen los verdes, los ocres, y el dúo blanco-negro.
Charles Calfun. Todos los contrastes en pieles: astrakán con cuero de oveja, castorino con zorro... Tapados en largos intermedios, o al tobillo, acompañan durante todo el día. Para la noche, infaltables los boleros, capas y estolas. El gris, los tonos naturales -principalmente el crudo-, y el negro y el blanco, los elegidos de la temporada.
Archetype. Con abrigos como eje de la colección, Archetype armó un invierno elegante. Pantalones amplios y cigarette muy femeninos, pero con un toque dandy. Van con chaquetas de cuero y sacos cortos de telar. Hay minis y faldas a la rodilla de corte sastre. Para la noche, sensuales vestidos cortos y largos de satén, con escotes y cuellos sugerentes.
Susana Ortiz. Inspirada en los años 60 y 80, su mujer es de perfil alto, al estilo de la primera dama. Incluye tailleurs príncipe de Gales combinados con blusas de organza y animal print y polleras a la rodilla, rectas o con un poco de vuelo. Para el cóctel, trajes Chanel en blanco y negro, tapados y sacos en brocato de seda natural, en mix con piel. Las gasas, satenes, encajes y tules asoman por la noche con diseños glamorosos que dibujan la silueta. El romanticismo es de la novia, con vestido de tul de seda natural, bordado con cristales y velo de tul sujetando la tiara.
Silvia Pagani. Siluetas femeninas con chaquetas cortas, a la cintura, de cuero o con combinación de pieles. Pantalones rectos y polleras sobre la rodilla, en negro, marrón, algunos ítem en naranja y tono obispo. La onda rockero está en los conjuntos de pantalón y chaqueta de cuero negro, al cuerpo.
Darío Arbina. Inmaculada, la colección presentada por Darío Arbina en su debut en BAAM. Se destacó su línea en seda natural con vestidos de noche y una paleta de colores que va del negro al púrpura, dorado, colorado y plata. Al final, novias románticas, "vestidos irrepetibles para la mujer sensible y segura de sí misma", definió Arbina.
Claudio Cosano. Juego de humo y música de los años 80 para el show-desfile con Julieta Prandi con vestido oro lleno de volados y bordados. Un indicio de su constante, el vestido, corseteado, talle imperio, corto o largo con cola. Con minichaquetas muy entalladas o tapados 7/8. La noche, en colores fuertes combinados con negro, con metros de muselinas al bies, encaje chantilly, infartantes aberturas en faldas y transparencias. Al final, 30 novias.

