BAFWeek: verano 10/11
Todos los detalles de una gran fiesta que duró tres días...
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Racional, emocional, sorpresivo, reiterativo, frío, cálido, cercano, distante, libre, contenido, luminoso, oscuro, colorido... El diseño no tiene una sola manera de ser ni de parecer, y de eso volvió a dar cuenta BAFWeek la semana última, cuya pasarela inauguró Semillero UBA.
Experimental. Se sabe, los chicos de la Facultad tienen la cabeza llena de buenas ideas y las bajan de manera experimental. Esta vez fue Marcelo Giaccobbe, explorando volúmenes con ánimo escultórico, y su par Magalí Belingüeres, que recrea la sastrería con superposiciones asimétricas de telas rústicas en tonos terrosos con algo de naranja y amarillo.
Multicolor. Colores que, con otros y como canto a la alegría, incluyó Mariana Cortés, de Juana de Arco, en su Juana Ñandutí, colección centrada en ese tejido paraguayo que sus bordadoras aplican en pecheras, sombreros y hasta zapatos. La ropa como vivencia y vibración en un trabajo minucioso sobre algodones de estampas multicolores: hay mandalas floridos en ese material en cinturas y espaldas de vestidos largos y vaporosos, trabajos en patchwork en minishorts y enteritos ochentosos. Para el olvido, la primera parte del desfile, con calzas y bikinis, que luego se llevó todos los aplausos, también los de Mariana Dappaniano y Nadine Zlotogora.
Internacional. Guiños secretos a Elsa Schiaparelli, con algunos detalles surrealistas en sus géneros (detalles de manitos, por ejemplo) y cortes, los de Desiderata, que por primera vez desfiló en BAFWeek. Esta firma urbana toma los hits de temporada, vestidos tipo vintage con puntillas y encajes; estampas étnicas, de estilo marroquí, y otras abstractas, pero su fuerte está en el touch ochentoso con telas brillantes y chaquetas cortas, minis a full, monos y palazzos, sin dejar afuera el navy. Muy en la onda internacional, su campaña de temporada la hizo en el barrio londinense Notting Hill.
Todo con todo. El llamado de la selva fue tal que hasta un tigre se coló en la pasarela, presidiéndola. El verano 10/11 le da la razón a Rapsodia, todo más todo es la máxima, que planteó la ecuación con una pasarela estilo selva de Iguazú, donde hizo su campaña. Bohemia a todo color, con mucho verde y amarillo, para un mix sin límites. Hay estampas tribales y florales originales en vestidos, camisas, tops y babuchas; tejidos al crochet; bordados folk, pero también glam, como un bolero de tul bordado con tachas, lentejuelas y mostacillas doradas y plateadas. Para completar, el look safari-militar, con campera camuflada, y el chaleco de jean como comodín. Y accesorios para toda hora.
Gastados, mejor. Para que el hombre no pegue un respingo o se vaya por la otra puerta ante su propuesta, algo más jugada que las habituales, quien da la cara en la campaña de esta marca urbana y moderna esta vez es Pablo Trapero, del que hubo spot en primera fila: ahí estuvo con su mujer, la actriz Martina Gusman. Ahora muy centrada en el denim, Grupo 134, la etiqueta de Romina Cardillo y Daiana Muia, revaloriza el estilo casual y las texturas oxidadas o aquellas que semejan el papel; la idea es conseguir un look erosionado que parezca cualquier cosa menos a estrenar. Lo canchero, más que lo flamante, y la sastrería en telas de punto con impronta deportiva.
Verano marroquí. Si casi todo es mini, remini, Marcelo Senra llega para tranquilizar a quienes no están para esos trotes. Sin excluir la falda muy corta, el diseñador se va de viaje a Marruecos, de donde toma y recrea la túnica al tobillo, en blanco total o turquesa y tonos tierra, con bordados, o en mix de texturas, con recortes. Pasarela despojada e inspiración sultanato en los turbantes y las estampas de mosaicos sobre lino, organza y seda lavada, que aplica en las túnicas y otras prendas; hay soleros mini, strapless, camisas y tops con bermudas, en equipo con sacos en chaguar y tejidos de semillas norteñas, casi su marca registrada. Senra incluye hilos metálicos, sobre todo, de cobre; también, accesorios geométricos en metal. El cierre, con vestidos largos bien mediterráneos. ¿Pantalones? Ni uno.
Multifunción. Lo que ahora es esto, en un rato puede ser lo otro, también en diseño. Es el concepto de lo transformable y funcional, en el que Kostüme trabaja con buenos resultados. Por lo pronto, en alianza con Santana Textiles, Camila Milessi y Emiliano Blanco dieron cátedra al presentar denim engomado, símil cuero, en prendas desestructuradas. #20 es el nombre de su colección de verano en blanco y negro, geométrica, con perspectivas y diagonales superpuestas. Una estética moderna, con función múltiple: los cierres son el eje que permiten elegir largos, anchos y grados de estructura de remeras, pantalones, vestidos y faldas. Especial para Kostüme, sandalias-botas con concepto afín, cierre que se abre para que el cuero caiga, firmadas por Huija.
Brillos playeros. Por lo visto, la playa puede ser un lujo y hasta transitarse con agujas de 12 cm llenas de pedrerías, aunque el sentido común piede reservarlas para la noche. Una propuesta glamorosa y brillante, "para mostrar y sumergirse tranquila en el mar y la pileta", ideada por Solange Mayo, diseñadora de S-Mode. Piedras, cuero de pescado, broderie "que no se descose ni destiñe", insiste Mayo, aplicados en algodones en blanco, la gama del aqua y azul, para dos piezas o enteros con escotes destacados. Todo acompañado por sandalias doradas, plateadas, negras y con brillo, o con chatas muy intervenidas, de la brasileña Carmen Steffens.
Ivaldi abrigada. Con la música de El Otro Yo, banda de su marido, Ricky Rúa, Vero Ivaldi volvió a BAFWeek con un verano muy elaborado y, a simple vista, más abrigado que lo razonable. Toma a la aviación y específicamente a la aviadora Amelia Earhart (años 30) como expresión de cambio e innovación, concepto que traslada a su moldería, personal y compleja. El verano de Ivaldi es algo opresivo, hay poca piel a la vista y mucho negro, aunque también color en diseños de satén, material cuyas dificultades quedan a la vista. Mejor resueltos, los diseños en gabardina, algodón y voile en caqui, colorado furioso, negro y algunos cítricos; todo sobre los tacos altísimos de Ricky Sarkany.
HE en expedición. Los hombres también se anotan en las tendencias y salen de expedición, con minimochilas en una aventura muy HE. Los hermanos más famosos del ambiente incluyen el estilo militar y safari en verde militar, beige, blanco, con ropa canchera y utilitaria; por ejemplo, camisas con varios bolsillos muy en la onda de los chalecos todo terreno de los boy scouts. En contrapartida, prendas netas y modernas: la silueta ya no es tan slim en sacos y pantalones; los mejores aliados del verano siguen siendo los bermudas y shorts (ahora, má cortos), y por supuesto, el trench.
Verano adolescente. Hubo quienes se animaron e instalaron en una de las barcazas de la puesta de Cómo quieres que te quiera, que completó con otra llena de flores de primavera. Onda joven, naïve y todos los temas del verano, con un muy buen capítulo en denim celeste, con carpinteros cortos y amplios, más pantalones con roturas, chalecos y shorts. El náutico es más literal que otras veces, en colorado, blanco y azul, y el pantalón cargo llega ajustado, con el verde militar aliado con estampas florales. Si hay fiesta, vaya la oda al volado y el tul en minivestidos, un clásico de la marca.
Vintage cool. La inconfundible voz de Eydie Gorme cantando con Los Panchos, y otros boleros entrañables le dieron ritmo a Cook, que toma la tendencia internacional con impronta vintage. Hay vestidos larguísimos, con floreados retro; camisas y tops con patworks de puntillas, encajes y transparencias sensuales. Las tachas, que están, se incluyen en algunos vestidos, mientras el hombre mira desde su ámbito, con rayas, o estampas de veleros antiguos, camisas con escudos, y algo de onda militar para camperas y bermudas. La camisa de jean es de nuevo infaltable.
Wanama romántica. Con banda american folk sobre la pasarela, Wanama dividió las aguas entre un estilo militar con chaquetas cortas generosas en charreteras, botones dorados y escudos, y otro de alto verano con prendas más ligeras y románticas: vestidos con estampas florales y detalles de puntillas, encajes muy lingerie y galones. Como siempre, sus blusas para chicas buenas, pero sexy, llevan la delantera.
Uma, el mejor humor. Femenina y superactual, Uma se acuerda de Chanel mientras divierte y se divierte con una propuesta ágil, joven y detallista. Sacos cortos de tweed u otro más largo e imperdible, a la cadera y con minisolapa, más vestidos, faldas y shorts brevísimos en géneros ligeros. El cuero es protagonista, también en versión dorada, metal que llevó la delantera en minis caladas y chaquetas de líneas netas. Las estampas -tigres, cebras, palmeras y flamencos- le dan un touch salvaje de esta colección que mezcla corales y lavandas con tostados, grises, negro y blanco, con muy buenos resultados.
Ona Saez, toda la fuerza. A sala llena (llenísima), el desfile de Ona Saez, último del ciclo, abrió con pantalla gigante desde la cual Diego Maradona saludó con especial cariño a Santiago Saez. En apuesta plena al blanco-negro, con toques de plata y contrastes brillo-opacidad, mil y un vestidos cortos de línea slim, con importante corsetería, drapeados y encajes. Para ellos, el estilo descontracturado de siempre en pantalones angostos que van con remeras y camisas modernas, de estampas optical. Ona Saez se aparta así de los números puestos del verano y sigue su estética favorita, intensa y retro-futurista.
Su desfile fue, sin duda, un sentido homenaje a la artista Eleonora Margiotta, mujer de Santiago Saez, que falleció el año último. En beneficio del Hospital de Oncología Angel H. Roffo, en la previa se pasó un clip ilustrativo de la prevención del cáncer de mama. Apoyaron la causa Ona Saez Isabel Coca Sarli, Victoria Onetto, Claudia Villafañe, Dalma Maradona y Luciano Pereyra, entre muchos otros.

