Bikinis
Dos piezas de modelo, Analía Maiorana
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Los días de una modelo están contados desde el inicio de su carrera. Analía Maiorana tuvo siempre presente que su profesión exigía pensar qué hacer después. Por eso se dedicó a convertir su nombre en una marca, como muchas colegas. Después de posar decenas de veces a la orilla de mares con bikinis y ropa interior decidió que ella diseñaría los próximos que fotografiaran. Y así lo hizo.
Su marca ya lleva siete años en el mercado y acaba de estrenar local a la calle, en Juan F. Seguí 3720. De paso, agrandó la oferta. A los trajes de baño para todas las edades sumó accesorios playeros y una línea de ropa interior.
Sus bikinis están adornados con tachas; bordados en cintas, strass o lentejuelas. Hay tonos terrosos o flúo, estridentes palmeras caribeñas o neutros arabescos, militar, inspiración comic, y animal print de todas las especies. Bikinis, trikinis, trikinis desmontables para que no quede la marca del sol. También, trajes de baño enteros para señoras y chicas. Combinan con grandes bolsos de lona, pareos, vestidos básicos, remeras, el saquito para cuando refresca, y bijoux de piedras de colores.
"Trabajo desde los 17 años como modelo y siempre pensé en mi futuro, en tener algo propio", dice, satisfecha, desde el otro lado del mostrador. A los 26 años llegó su primera hija, Lola, y vinieron las ganas de deshacer las valijas e instalarse, ordenarse, sentar cabeza. Durante un año hizo cursos aceleradísimos de empresaria y diseñadora, y delineó el proyecto de la marca. "El primer bikini me lo probé embarazada. Mi marca es para gente común, por eso siempre consulto con amigas no modelos para ver cómo les quedan los diseños", dice Maiorana, que piensa cada diseño y lo hace confeccionar en un taller propio.
Durante siete años la marca se comercializó en un showroom y, ahora, llegó el salto a la calle. "Es completamente diferente. Otro movimiento. Clientas anónimas. Actualmente se ven también hombres que buscan regalos para sus mujeres", dice Maiorana, que de todas formas no logró su vida.
En la ropa interior abunda microtul, gasa, satén, encaje, puntilla y detalles de chiffon. Otra vez la amplitud de criterios: de románticas bombachas de puntilla ancha y tiro alto a la diminuta hilo dental : tres tiras que se unen en la parte trasera con un logo de la marca en strass. Un modelo de camisolín completa el ajuar Maiorana, además de los básicos de algodón para uso diario.
Los precios rondan los $ 110 para bikinis y conjuntos de ropa interior. Además, sus prendas están en multimarcas del interior. Su próximo desafío es una línea de básicos. "Ahora me gustaría lanzar un jeans con mi nombre", dice Maiorana. Ya llegará.

