Bolocco, diseño con nombre y apellido
La conductora chilena lanza su línea de ropa. Y la firma, segura de que no pierde nada
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Todo un revuelo el lanzamiento de la línea de ropa de Cecilia Bolocco en la tienda Falabella, en Santiago, Chile, donde según cuentan las agencias de noticias se rompieron vitrinas, volaron perfumes y las invitadas literalmente se abalanzaron sobre la ropa para comprar algo, incluso antes de que empezase el desfile-show, mientras la diva trasandina era asediada por un millón de cámaras.
La ex miss Universo y ex del ex presidente Menem incursiona así en el diseño de ropa, aunque cualquiera sospecha (acierta) que lo hace ganando muy bien en todo sentido y que no es ella quien dibuja su colección, sino un equipo de diseñadores inspirado en su estilo, al que le dará el visto bueno cada vez. Como decía una publicidad hace varios años, el buen nombre es lo mejor que uno puede tener. Y mantener el de "estrella" se incluye en el concepto.
Un tema éste del nombre-marca de moda que visto al revés puede dar más de un dolor de cabeza a su portador. Está claro que mejor negocio debe hacer quien siendo personaje mediático "usa" su nombre exigiendo garantías y apoyándose en un equipo de profesionales del diseño que aquel diseñador solitario que, por necesitar capital para poder crecer, "vende" el suyo a quienes de diseño y negocio de moda saben poco o nada. O imaginan una cosa y resulta que era otra.
Situación que se ha dado por acá, aunque no en aquellas marcas que en su momento se vendieron con nombre propio ya posicionado y extendido, sino en el ámbito del diseño de autor, algunos de cuyos integrantes sufrieron el trance y pudieron salir invictos, o debieron dejar algo como su nombre o apellido en el camino, esto es, en otras manos. Un bien difícil de explotar si se trata de un diseñador con estilo muy definido que continúa en el mercado. Las imitaciones nunca fueron buenas.
La moda está de moda y a veces lo está dedicarse a ella cuando se cuenta con plata en el bolsillo para hacer una inversión, creyendo que lo "glamoroso" es siempre taquillero. Hace unos años, el glamour pasaba por otro lado, por ejemplo, instalar una inmobiliaria o una boutique de ropa importada. Las cosas cambian.
cacevedo@lanacion.com.ar

