Buena praxis
Sobre los riesgos que implican los procedimientos quirúrgicos
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Caras quemadas con ácidos, accidentes que llevan a terapia intensiva o hasta la muerte por lipoaspiraciones, dolores agudos por implantes de prótesis mamarias Los problemas causados en personas sanas a causa de procedimientos estéticos quedan fijados en la mente de quienes los escuchan a través de los medios de comunicación o simplemente del boca en boca. Para echar algo de luz sobre el tema vale la pena aclarar cuáles son los riesgos de un procedimiento invasivo y cuáles son las formas de prevenirlos.
PREMISAS. "En general ningún procedimiento de cirugía estética es riesgoso, porque si no no se ofrecerían al público. Son técnicas sencillas, si uno conoce del tema", destaca y tranquiliza Manuel Sarrabayrouse, jefe de Cirugía Plástica del Hospital Italiano. En tanto, José Juri, director de la carrera superior de posgrado en Cirugía Plástica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, asegura: "Cualquier riesgo es cada vez menor por los adelantos técnicos que existen, por el progreso de la anestesia, por los estudios preoperatorios que se hacen. Lo que pasa es que no siempre se cumplen estas premisas y muchos pacientes por querer ahorrar van a cirujanos improvisados. Después pagan grandes consecuencias, yo las veo en mi consultorio". Para que todo salga bien considera imprescindible cuidar al paciente antes, durante y después de la operación.
EL LUGAR, CLAVE. Todo procedimiento quirúrgico debe realizarse en quirófano autorizado por el Ministerio de Salud Pública.
ACCIDENTES. La mayoría de los que ocurren suceden "por no revisar bien al paciente, por no cumplir la operación con las pautas correspondientes a un acto quirúrgico serio", añade Juri. Cuando ocurren grandes infecciones es por contaminación instrumental. Cuando hay accidentes anestésicos es porque el paciente no estaba bien estudiado previamente o el anestesista no tenía suficiente experiencia.
CONDICIONES. El cirujano tiene que armar el equipo en un ambiente quirúrgico adecuado. Hay quirófanos con flujo laminal purificado. Esto significa que el aire está permanentemente esterilizado, que no hay posibilidad de infección. Por otra parte, es el cirujano el encargado de buscar al anestesista con experiencia y al instrumentista idóneo. Tiene que ser un equipo bien preparado: en el quirófano siempre debe haber un anestesista y un cardiólogo, que hace el monitoreo intraoperatorio y chequea al paciente con máquinas que controlan el pulso, la presión, el ritmo cardíaco y la concentración de oxígeno en sangre.
ESTUDIOS PREVIOS. ¿Una gran ventaja? Los cirujanos plásticos operan pacientes sanos. Pero aunque la operación parezca pequeña, el cirujano antes de proceder pide un chequeo completo, un estudio cardiológico con riesgo quirúrgico. Si el paciente acusa algún problema en el corazón debe ir al cardiólogo para que le haga una evaluación más a fondo.
PREPARADOS. Una simple inyección de xylocaína puede costarle la vida al paciente. "Eso no se puede prever, pero hay que tener preparado y a mano el antídoto, que en este caso es un barbitúrico. El cirujano también tiene que estar preparado para hacer una traqueotomía por un espasmo de glotis que no le permite respirar al paciente y se puede ahogar", detalla Juri.
LIPOASPIRACION. Procedimiento seguro y efectivo, "no debe ser tomado como método para adelgazar, sino para corregir lipodistrofias, es decir, grasa acumulada en ciertas regiones del cuerpo", recalca Sarrabayrouse. "Su riesgo es que está en manos de un montón de pseudocirujanos plásticos. Muchos que ni siquiera tienen título de cirujano plástico hacen lipoaspiraciones sin conocer la técnica y sin ninguna experiencia. En manos idóneas no puede pasar nada. Como la cirugía es técnicamente simple está en manos de cualquiera", dice Juri. "En el 99% de los casos en que surgieron problemas en una lipoaspiración es porque fue hecha en un consultorio o en una pseudoclínica", añade Sarrabayrouse. Un cuidado especial: según Federico Zapata, cirujano plástico miembro de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires, "algunas prácticas, como la lipoaspiración, deben, además, practicarse en un sanatorio".
LA ZONA DEL ABDOMEN . Si se va a realizar una lipoaspiración o un tratamiento en la zona abdominal en pacientes fumadores, diabéticos, hipertensos u obesos se debe tomar recaudos para evitar accidentes. "Los fumadores tienen que dejar de fumar un mes antes; los diabéticos tienen que estar estabilizados, y los obesos tienen que hacer una dieta para llegar a la operación con no más de tres o cinco kilos extra", detalla Federico Zapata. Además, para reducir al máximo el riesgo de accidentes tromboembólicos, el cirujano indica anticoagulantes doce horas antes y doce horas después de la práctica. También manda usar medias tromboembólicas doce horas antes de la operación: poner las piernas hacia arriba durante cinco minutos, y después colocarse las medias.
CON ACIDOS. El riesgo es mandar a preparar la fórmula. Si se hace muy diluida, el líquido penetra mucho más en la piel y produce una quemadura profunda. En los peelings, el médico debe usar los preparados que vienen garantizados y sellados de fábrica. Una forma de prevenir los accidentes con ácidos es "haciendo pruebas de tolerancia", dice Raúl Tolaba, subdirector de publicaciones de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica. De todos modos, su práctica está restringida, porque "se reemplazaron bastante por las máquinas, como la luz pulsada intensa y los láseres. El peeling de ácido tricloroacético y el de fenol se usan para contados casos porque cuando llegan muy profundamente causan trastornos en la pigmentación", explica Zapata. Por supuesto que los ácidos más suaves se siguen usando, pero no son los que pueden traer complicaciones. Una vez más, la recomendación clave es que "el cirujano sea una persona idónea, que en este caso sepa muy bien cómo neutralizar los ácidos", recalca Zapata.
IMPLANTES MAMARIOS. En la década del 90, cuando aparecieron los implantes de gel de silicona texturizados, cambiaron todas las condiciones. Los de antes, lisos, tenían mayor permeabilización del gel, lo que causaba posibilidades de encapsulamiento. En cambio, "los texturizados bajaron los riesgos de contractura capsular fibrosa, del 30 o 40% al 5% de los casos", explica Sarrabayrouse. Más allá de esto, al ser un material inerte no existe el rechazo y no tiene riesgo bajo manos idóneas, pero es la operación que exige mayor asepsia: cualquier microbio que se pega a la prótesis cuando entra al cuerpo es imposible de exterminar. El antibiótico circula por la sangre, pero no llega a la prótesis que es como una isla que si está contaminada va a provocar problemas. La contaminación de la prótesis causa una infección y produce mucho dolor. El antibiótico no alcanza y puede ocurrir que ese proceso inflamatorio se reabsorba dejando una cápsula endurecida alrededor de la prótesis, o que supure y haya que sacar la prótesis inmediatamente antes de que se disemine la infección. Si entre las 48 y 72 horas de colocadas duelen se retiran, por riesgo de infección.
RECOMENDACIONES. "Hay que consultar a profesionales idóneos. Hay profesionales que se publicitan como especialistas y no lo son, o no tienen el reconocimiento de una asociación o sociedad científica que avale esa formación", destaca Tolaba. El paciente "tiene que preguntarle a su médico de confianza a quién considera idóneo para realizar un procedimiento estético. Si el médico no sabe quién es la persona indicada, él lo puede averiguar mejor que el propio paciente", aconseja Juri. Antes de operarse averiguar si donde se va a hacer el procedimiento tiene terapia, banco de sangre, laboratorio, si es un lugar habilitado por Salud Pública. Para estar seguro de que se está en manos de un cirujano idóneo, constatar que se trata de un médico especializado, con residencia realizada, con experiencia, y que sea miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica.
ANESTESIA. En muchos casos ésta se usa "para que el médico y el paciente estén relajados. Hoy no se justifica que una persona tenga dolor o sufra, porque ha habido muchos avances y las anestesias generales son muy seguras, por lo que no habría razón para recurrir a las locales", explica Sarrabayrouse.
ACCIDENTES EVITABLES. A un paciente le inyectaron formol en vez de anestesia. "No puede haber formol en el quirófano, es como si en la cocina hubiera, junto al pan rallado y la harina, un hormiguicida. El formol debe estar en otro lugar, fuera del quirófano. También cuando hay una infección generalizada, llamada celulitis necrotizante, la gente se muere en un día. Eso se produce por contaminación instrumental, que no estaba bien esterilizado", advierte Juri.

