Buenos Aires Alta Moda: 22a. edición
Chelo Combina. Francisco Ayala. Co & Co. Piu. Alejandro Parra. Gloria López Sauqué. Fabián Kronenberg. Martín Coronel. Evangelina Bomparola. Ménage à Trois. Marisa Marana. Nina Ricci-Sylvie Burstin. Olga Naum. Marcelo Senra. Maureene Dinar. Chiche Farrace. Susana Ortiz. Lody Lingerie. Verónica de la Canal
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La 22a. edición del ciclo de desfiles Buenos Aires Alta Moda, organizado por Héctor Vidal Rivas, comenzó el lunes 28, en el Sheraton, con más de 30 firmas que mostraron, hasta ayer, sus colecciones otoño-invierno 05. Aquí, la primera parte (la segunda será publicada el jueves próximo).
Chelo Combina. La firma de ropa de cuero y piel de Marcela Combina remite a un safari por Africa con básicos intervenidos para lograr tramas arrugadas, engrasadas y con estampas símil elefante en cueros de vaca livianos; algunos, con un touch dorado. Sugiere cuero de oveja y piel de potro; también mix de texturas: cuero de conejo y piel de zorro y nutria albina también con zorro, entre otras. Mucho teñido en tonos de chocolate en contratono con dorado y azul francia. Además, estampas de leopardo y cebra. Una colección elaborada, que incluye chaquetas, camperas, pantalones y faldas con recortes.
Francisco Ayala. Convertibles, una propuesta inspirada en el arte precolombino, con bordados, alforzas y hasta pintura sobre tela en mix de materiales, como barracán y lúrex en chaquetas; raso y terciopelo, organza metalizada y aguayos, y patch de gasa, telar y canutillos en faldas circulares. "Son diseños únicos hechos por pedido", explican . Por eso, muchas clientas abrieron sus roperos para un desfile bien autóctono.
Co & Co. A su línea de colgantes, pulseras y anillos, que este invierno incluye calados, dibujos y grabados inspirados en la naturaleza. Sumó aros y brazaletes XL, pensados para destacar básicos. Esta no fue la única novedad: en plata y ébano, otra línea exclusiva para hombres que también incluye colgantes, pulseras y anillos bien masculinos.
Piu. La firma de Teresa Calandra presentó un invierno retro y contemporáneo a la vez, con básicos sport, cóctel y noche. Chic y clásico. Elige una paleta que va del rosa pálido al berenjena, con el chocolate de moda y el tradicional negro. Para el cóctel, sugiere tonos pasteles, blanco, turquesa y verde petróleo. Todo en terciopelo, satén, raso elastizado y gasas combinadas con encaje; y estampadas con animal print, príncipe de Gales y pied-de-poule.
Alejandro Parra. El diseñador sanjuanino hizo pie por primera vez en la pasarela del Sheraton con Noches de vino, cereza y miel, su invierno 05. Un look de estilo militar y aristocrático en bordó, verde musgo, natural, negro y mucho dorado. Vestidos largos para figuras entalladas en sedas, gros, shantung con apliques de pasamanería, terciopelos drapeados y brocatos intervenidos con botones y cintas de terciopelo, raso y cordones en dorado. Con cuellos elevados rodeados de gasas y escotes enmarcados con cintas y redes. Acompaña con boleros y capas en pieles sintéticas y brocato.
Gloria López Sauqué. Inspirada en las bibliotecas y los libros antiguos, su colección de ropa de cuero Incunables ofrece prendas originales y versátiles. Con esta idea, presentó chaquetas de cabrito en color arena con solapas y bordes resquebrajados... Además, el interior de lana desmontable que asoma en forma de volados permite tenerlas a mano en cualquier época del año. Sin perder la línea clásica, pero con detalles artesanales, se destacan los blazers trabajados con cuero y lana entretejidos, que hacen juego con bolsos de viaje en combinaciones como el chocolate-uva y el negro-ladrillo; los boleros de mangas anchísimas y flecos largos; los sacos con solapas enormes que, levantadas, forman un jabot, y los abrigos reversibles en cuero envejecido con piel de zorro. Ideales para un cóctel, chales y remeras de tul de seda natural con flores bordadas en hilos de cuero.
Fabián Kronenberg. ¿Tul de seda natural bordado con pelo de conejo o alpaca? ¿Tramas chanelianas con celofán y lúrex? ¿Shantung con lana? Kronenberg se divierte y juega a mezclar texturas que parecen imposibles de combinar. Objetivo logrado. La sastrería hace hincapié en la chaqueta como comodín para combinar con todo y a cualquier hora: con hombros marcados, cinturas ajustadas, botones gigantes, mangas y ruedos desflecados con estampados de pied-de- poule, ópticos, escoceses o guardas de telar. Siempre en crudo, blanco, negro, colorado, naranja, borravino y habano. En muselina, gasa, seda y satén arrugado, faldas con diferentes plisados para crear volumen y movimiento. La noche, sofisticada y glamorosa: desde quimonos en satén colorado y vestidos etéreos hasta corsets en tafetán y shantung con bordados en piedras y perlas acompañados por polleras campana bien armadas y amplias. Para el cierre, novia con vestido de seda mikado y tul con cristales. Kronenberg, habano en mano, feliz.
Martín Coronel. Presentó su colección Retratos en una pasarela alfombrada con hojas secas, valijas y marcos de fotografías antiguas. "Uno siempre saca fotos en los momentos más felices de la vida", asegura Coronel, que se luce con una propuesta llena de detalles artesanales. Sus prendas tienen un estilo romántico y retro, con líneas de los años 40 y 50, pero adaptadas a la moldería actual. Chaquetas ceñidas con detalles de gasa, sacos a la cintura con mangas ajustadas y cuellos de piel, breeches con puños abotonados y moños, vestidos con recortes brillosos y opacos, polleras cortadas al bies, cache coeurs y trench coats de telas espigadas. Para ellos, pantalones príncipe de Gales y a cuadros, abrigos con mezcla de lana y paño, chaquetas y camisas con aberturas en los codos y sacos con costuras en la cintura. Negro, gris plomo y perla; y sigue con colores empolvados como rosa, crudo, beige y arena.
Evangelina Bomparola. Tomó a las mujeres que en las últimas décadas se convirtieron en mito, desde Babe Paley hasta Nicole Kidman, y las convirtió en sus musas. Una interpretación sui géneris, pero con glamour. Aggiornó clásicos: camisas, pantalones, faldas, con cortes más cancheros. Se destacan capas en príncipe de Gales o tweed, algunas en conjunto con bermudas y otras con jeans gastados y sombrero, para el día; tapados de paño forrado en satén de seda estampada, strapless en raso con viso de tul armado, vestido en seda con encaje chantilly o falda bien acampanada en seda estampada con flores, para el cóctel. A la noche, vestido sirena en negro con espalda descubierta y escotada; otro recto sin un hombro en piel de mono estampada en verde musgo, y un conjunto de pantalón en raso negro, con tapado de terciopelo colorado forrado en seda labrada en dorado. Elegante y sobria.
Ménage à Trois. A beneficio de la fundación del hospital Fernández, con su presidenta honoraria, Mirtha Legrand, en primera fila, Amelia Sabán presentó un invierno, como siempre, inspirado en las principales firmas francesas. Con reminiscencia de los años 50 y algo de los 70, para una mujer glamorosa. Sigue con tweed de lana y pied-de-poule; en esta edición, más bordado y con apliques de encaje. Y firme en descartar el negro; todo muy colorido, en especial en los tonos de moda, marrón, rosa, verde y violeta. Incorpora piel de zorro en estolas y apliques en flecos de boleros y botamangas. Polleras con muchas tablas sueltas, encontradas y plisadas en mix de texturas, para el día, y conjuntos de polleras amplias y sacos cortos y entallados, para una noche nada convencional, en raso, shantung y satén.
Marisa Marana. Después de nueve años, la diseñadora volvió a la pasarela y lo hizo con sus clientas, que subieron para demostrar que MM responde a cualquier look y estilo de mujer. Bien ecléctica, polleras largas con suéteres de tejido abierto; otras bien amplias en seda estampada y tweed; pantalones con sobrefalda; conjuntos de pantalón y saco corto en terciopelo bordado en dorado. Mucho brillo, bordados en metalizados y combinaciones multicolores en tonos fuertes y contrastantes.
Nina Ricci-Sylvie Burstin. Con una colección hiperfemenina, amplia en colores y muy rica en texturas, inauguró la pasarela del jueves. Gasa, encaje, organza plisada y paillettes, dan forma a vestidos con mil recursos: volados, flecos, tajos, gajos, aplicaciones y bordados. Todo, bien artesanal y, por supuesto, muy francés. Para el cóctel, diseños en seda, encaje y organza combinados con abrigos de brocato, tweed de lana y tramas estilo Chanel. No faltó el romanticismo de los años 50 en faldas amplias y chaquetas entalladas, más el glamour de godets, bien años 40, y diseños con mangas fruncidas que retoman algo de los 70, a todo lujo, claro. ¿Colores? Blanco, negro, verde, colorado, dorado, naranja, amarillo, marrón y mucho más...
Olga Naum. Demostró, una vez más, que la elegancia, cuanto más relajada, mejor. Costuras a contratono, mangas y cuello de chiffon y bolsillos superpuestos hacen de la sastrería una propuesta informal y moderna. Un plus, blazers y sacos de piel reversibles. Cortó faldas largas irregulares con mix de texturas (enriquecidas con hebillas y bolsillos sorprendentes) y otras arriba de la rodilla, de ruedos envolventes. Gris, bordó, marrón, turquesa y violeta, tonos repetidos. ¿Géneros? Crêpe, lana, gobelino, cheviot, corderoy y terciopelo. La noche llega en gasa para vestidos de falda irregular, polleras évasées de terciopelo bordado y otras de línea recta con detalles de canutillos aplicados. Canchera y fácil de llevar.
Marcelo Senra. Inspirada en los caballos criollos y de polo, la colección trasladó todos sus ornamentos y materiales a la ropa urbana. Así, botones de plata adornan sacos de cuello mao; cinturones de cuero de vaca con pelo realzan faldas o le ponen broche de oro a vestidos de mangas acampanadas y línea évasée, strapless, o modelos de escote y espalda en V. Pantalones de montar conviven con chalecos de cuero y tapados 7/8 en chaguar, mientras que vestidos rectos y suéteres quedan atrapados bajo arneses de cuero. Todo, en negro, marfil, chocolate y sangre. De líneas simples, con importantes adornos; original y, sobre todo, muy personal.
Maureene Dinar. Con Zulemita Menem en primera fila, a pesar de la tarde de lluvia, Dinar presentó una colección que en un principio fue totalmente negra, con chaquetas y polleras largas plisadas, vestidos strapless con cinto de canutillos y bolero de piel, hasta que las polleras tipo folk empezaron a verse en capas de colores pasteles y puros, todos juntos, sobre uno de los géneros más representativos de la colección: el encaje. Que también estuvo sobre las faldas o por debajo y también en vestidos, hasta en versión cobriza o amarilla. Para cerrar, la vida color de rosa: vestidos largos de ruedo irregular (con medias negras); en boleros, tops y jeans salpicados de canutillos, y el mismo color, también en los stilettos.
Chiche Farrace. Diseños en pieles y cueros para hombres y mujeres que siguen las tendencias y se atreven a los cambios: look hípico para los dos; para ellos, saco blanco de cuero o anaranjado; para ellas, tapado de piel fucsia de corte irregular o mañanita de piel verde. Infaltable, para las más clásicas, saco y pollera de cuero con puños de piel. Entre lo más elaborado, chaquetas de cuero con volados e interminable hilera de botones, ceñidas, como los corsets. ¿Los tiros? Altos, siempre.
Susana Ortiz. Presentó un invierno elegante, cálido y sin estridencias. En su sastrería dominan el pied-de-poule, vestidos cuadrillé, pantalones príncipe de Gales con lúrex, para hacer juego con camisas blanca y corbata negra. Una propuesta bien trendy para el día: saco verde con botones, estilo militar, con pollera escocesa anaranjada, y también, campera blanca de cuero con piel del mismo tono en cuello y puños. Su noche, mucho más romántica y color champagne, con brillosos palazzos; vestidos corte imperio con cola de gasa, y también, en otros tonos, pintados a mano y escotados de terciopelo con delicados bordados.
Lody Lingerie. Renovó su propuesta en algodón con Lycra tanto en su línea de pijamas y camisones como en la de gym wear, en verde, turquesa y los clásicos blanco, negro y colorado. En corsetería, mucha gasa bordada con apliques de puntillas y encajes elastizados. Lo último, una línea de ropa interior para hombres con variedad de modelos de boxers, slips y musculosas, también en algodón con Lycra. Práctica y colorida.
Verónica de la Canal. Fiesta en la Opera, lo último de esta diseñadora de ropa de noche en una puesta que transportó a la época de María Antonieta, con música de La Traviata y del Fantasma de la Opera. Corsetería del 1800 en vestidos de noche con encaje chantilly aplicado a terciopelo, brocatos, seda natural, muselinas con bordados de piedras y cristales y tules trabajados como plumas. En telas suntuosas con dorados. Con estolas de piel de zorro y visón (de Miriam Nahmías) y accesorios de camafeos antiguos y cristales (Gustavo Carfi). Romántica y sexy.
COBERTURA • Maricruz Luzar: Gloria López Sauqué, Fabián Kronenberg, Martín Coronel. Delia Alicia Piña: Evangelina Bomparola, Ménage-à-Trois y Marisa Marana. Paula Cipriani: Nina Ricci-Sylvie Burstin, Olga Naum y Marcelo Senra. Gabriela Cicero: Maureene Dinar, Chiche Farrace, Susana Ortiz.

