Buenos Aires Alta Moda
Todo el verano del prêt-à-porter más paquetón , en su 25ª edición. Diseños y propuestas para todos los estilos en una semana que ya es un clásico de la moda argentina
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Verónica de la Canal. Como si se tratara de una cita en algún rincón del Palacio de Versalles, la 25a. edición de Buenos Aires Alta Moda se inauguró con una propuesta muy teatral, inspirada en la condesa Louise O Murphy, una de las amantes preferidas de Luis XV. Diseños principescos y barrocos, como para subirse al escenario o viajar a otros tiempos, con corsets bordados con piedras, acordonados o pintados a mano con réplicas de obras del neoclasicismo francés. Las faldas, vaporosas, de muchas capas recogidas, con camafeos y moños, fruncidas, englobadas o armadas con tules y más tules.
L/K/B/A por Leticia Carosella Dice que lo suyo es una repetición de ideas de los años 20, 30, 40 y 50, y no se equivoca. Mix de texturas, lino con muselina y tul, por ejemplo, con acento en el blanco. Apuesta a los tailleurs, los pantalones anchos con camisas en todas sus variantes y a las rayas de temporada. Una manera práctica y muy ponible de encarar el verano, para la mujer que no tiene ganas de compicarse.
Fabián Kronenberg. Elige materiales no convencionales para su sastrería, y propone encajes en blazers y ruedos de faldas o camisas confeccionadas con redes de cintas de seda que se llevan con pantalones de corte clásico. Ideal para el cóctel, blusas con mangas globo rematadas por camelias, chaquetas de escote espejo tejidas con celofán, y faldas de shantung con recortes geométricos. La noche, su especialidad, rica en texturas y detalles. Corsets bordados o con tramas encestadas terminadas con cristales, vestidos con sobrefaldas plisadas etéreas, robes de satén con cinturas drapeadas recubiertas con pedrería y paillettes, más apliques de guipure, puntillas, encajes y crines auténticas.
Sathya. Mónica Socolovsky dejó de lado su debilidad por el estilo oriental y regresó a esta pasarela con una propuesta más urbana y romántica. Bien frescos y con detalles bordados, chemises entallados, polleras con recortes de broderie, túnicas con mangas englobadas, shorts de corte clásico, pantalones amplios de lino y soleros con aires campesinos. Más para jóvenes que para señoras, sus vestidos -cortos o largos- son ultrafemeninos y aniñados, en géneros vaporosos. Breve aparición de Gloria López Sauqué, que se dio el gusto de pisar la pasarela con sus creaciones en cuero: chaquetas cortas en tonos navy, que se llevan con pantalones y faldas de gamuza, y un vestido de escote buche hecho con red y apliques de flores.
Gustavo Moscoso. Desembarcó en Buenos Aires desde Ecuador con su propuesta masculina: un mix entre lo clásico e informal que se traduce en combinaciones arriesgadas. Así, sugiere trajes con rayas diplomáticas que se llevan con camisas con floripondios, y jeans intervenidos con sacos.
Tatu Diffusion. Música del norte argentino para un verano que reivindica la mano de obra, en teñidos con algarrobo, y las técnicas de bordado, por comunidades aborígenes del Chaco. Teo Gincoff, su diseñador, prefiere las formas geométricas en tonos tierra y crudos.
Adriana Costantini. Con base clásica, pero muy tendencia, propuso un Viaje en un crucero y mostró prendas cómodas pensadas para ser combinadas a toda hora. Su mayor apuesta fueron los jeans con gran variedad de lavados, diferentes calces, bolsillos bordados y aplicaciones de tachas, que acompaña con blazers y chaquetas a rayas o tizadas con escudos e insignias bordados. Continúa el safari con pantalones de calces amplios, cazadoras, bermudas y shorts en lino arrugado, gabardina y voile de algodón. Vuelven los chemises, soleros y los vestidos años 50, que destacan la cintura. Para una fiesta en la playa o en la cubierta de un yate, vestidos con faldas irregulares, enteritos palazzo y sugerentes blusas con escotes profundos.
Co & Co Piezas de gran porte y movimiento en piedras coloridas que consiguen efectos luminosos. Se destacan las ágatas, en variedad de tonos y formas.
Francisco Ayala. Verano brillante, en verde, naranja, amarillo y morado, violeta y verde, blanco y violeta, naranja y gris seco, algunos de los tonos de sus vestidos, que delinean una silueta estrecha hasta la cadera, muy femenina. Muy originales, camisetas emballenadas y faldas rectas hasta la rodilla, que luego se amplían con recortes facetados. Novia con vestido desmontable en seda natural, con miriñaque en forma de diamante, y abajo, en línea sirena.
Marisa Marana. Siempre sonriente, exultante, su primer fan, capaz de aplaudirse y animar a hacerlo... Con un estilo muy personal, el de alguien que invita a andar a las corridas, en mules o sandalias bien bajas, claro, y a vestirse con un sport fácil de llevar como faldas largas al bies, algunas hasta los tobillos, otras globo o de ruedo irregular, la mayoría arriba de leggins, acompañadas de chaquetas con lazo. Suma conjuntos clásicos de pantalón, de cigarettes, babuchas a pinzados, en tonos fuertes y lisos para mujeres de más de 40. Repite mucho las estampas de flores, y se juega por una noche muy cargada, tanto que apuesta al miriñaque.
Laurencio Adot. Arrancó con los bikinis Rosa Chá, una edición de las últimas colecciones del brasileño Amir Slama, que comercializa en su boutique multimarca. Y siguió con su couture, cada vez más Alta Moda. Sin temática definida, remite a algunos iconos de la moda, como Audrey Hepburn, Brigitte Bardot o Jackie Kennedy, y retoma la cintura marcada, destaca plisados y drapeados, y con aplicaciones y bordados da un aire vintage a las prendas. Superpone vestidos cortos y largos en satén y tul de seda con detalles de encaje chantilly; presenta el corte imperio con fajas drapeadas y lazos de seda, y vuelve a la blusa de fiesta y al bolero. Más clásico que nunca, cerró con novias, otro de sus fuertes.
Dorina Vidoni. Sigue con su onda mediterránea y grecorromana, bien envolvente, jugando con la superposición, los abullonados y drapeados. La faja, prenda comodín que la adapta y transforma en un top o vestido para marcar la figura. Completa con camisas, babuchas, faldas largas y polleras pantalón. El modal sigue siendo su género favorito, que combina con otros algodones; suma tejidos de lino, e innovó con una nueva fibra elastizada; todo, en una paleta neutra.
Texturas Argentinas Colores estridentes y materiales tratados de manera diferente, como plastificados, engomados y estampas por calor. El mix que le dio fuerza a la propuesta de Texturas Argentinas, que mostró prendas desestructuradas, con recortes sorprendentes y combinaciones nada convencionales.
Alejandro Parra. Con Nostalgias , el sanjuanino se juega por vestidos de noche vaporosos, con tules, satenes de seda natural, con flores bordadas. Sintetizar cortes clásicos con toques modernos, su esencia.
Olga Naum. "La pintura impresionista que me permite recrear o reflejar la luz, y los paisajes en los que se proyecta a través del sol, el disparador de esta colección de verano. A partir de esto, sugiero prendas para disfrutar de la vida campestre y momentos más personales", comenta la diseñadora, que volvió a esta pasarela con su estilo elegante y, a la vez, canchero. De impecable confección, prendas ponibles en una sastrería que cada vez la define más: faldas portafolio bordadas; otras con bolsillos a la vista, superposiciones, y gran juego de recortes, ahora con parches a contratono, además de pantalones y blazers de muy buen corte. Muy en juego con las sandalias de Tosone, lindísimas.
Silvia Pagani, especialista en cuero, subió a la pasarela pantalones rectos, camperas ceñidas, vestidos, shorts, bermudas y faldas en todas sus versiones: desde las clásicas rectas hasta los modelos con gajos, tablas y godets. Hizo un repaso sobre varios hits de los años 70 y 80: grabados, bordados, plisados y tableados.
Susana Ortiz. Frescura elegante, la consigna que persiguió en géneros vaporosos. Para el cóctel, cintura años 50 con escotes pronunciados y volados, bien femeninos. La noche llega con gasas, tules bordados, satenes. La novia, de shantung.
Archetype. Urbana, práctica, fiel a la tendencia, recurre al blanco y negro y al estilo navy, con chaquetas que ciñen la cintura sobre vestidos o faldas con pinzas, frunces y tablones. Además, sugiere el color piel en tejidos y prendas muy livianas. De noche, opta por vestidos ajustados.
Evangelina Bomparola. Sobria y elegante en blanco, negro, crema y un poco de flores. Casual chic, define con el nombre de su colección, que remite a los años 60. Apunta a "la belleza de lo sutil, con líneas simples y tonos neutros". Sacos y chalecos con ribete de volados, blusas con jabot y top cuello halter, chemise, faldas, vestidos de raso en capas, soleros con vuelo y otros con lazo, corte imperio marcado con moño, y más de noche, con un buen plisado o al cuerpo en encaje sobre satén de seda natural. De su línea de jean, chupines de tiro medio en índigo con costuras al tono y sus iniciales bordadas con cristales de Swarovski.
Kees von Kees. Inspirada en las vacaciones, la firma mostró equipos en blanco y negro, para diferentes momentos del día; incluyó un marinero en azul y colorado. Además, completan con remeras estampadas con flores y palmeras, imagen que se reproduce en trajes de baño. Entre los básicos, capris y bermudas.
Iara. Trajes de novia para todos los gustos en muselina y raso para una línea más adherente; organza, shantung y tafeta de seda natural para los semiarmados, y tul para los bien vaporosos. Además, opciones de fiesta con escotes profundos y transparencias en texturas mórbidas. ¿Bordados? Desde cristales, perlas y paillettes hasta rafias, cuentas de cerámica, hilos de seda y lúrex. Vale todo.
Giovanni Scutaro. De estilo vintage, el venezolano mostró su prenda fetiche: el vestido, con muchos fruncidos, plisados y abullonados. Para hombres, rayas, colores estridentes y estampas retro a los años 60 y 70.
Ménage-à-trois. Comodidad ante todo. Inspirada en la Costa Azul y Saint Tropez, la colección que editó Amelia Sabán incorpora una línea más sport que de costumbre, ideal para ir de vacaciones. Conjuntos desestructurados, de texturas frescas y con géneros superlivianos. En lino puro, túnicas setentosas, chemises holgados, camisolas, shorts, y polleras con vuelo y calados que se llevan con cinturones de hebillas grandes con piedras. Románticos y femeninos, vestidos tipo lingerie con tapados de guipure. Su cóctel es canchero y moderno. Para la noche, soleros con estampas floreadas o con vestidos de muselina y gasa con cascadas de volados y apliques de strass.
Celeste A. Aires inocentes, detalles ochentosos en blanco, crudo y azul marino, con estampas, los ítem de la colección urbana y joven de Celeste Avila. Para las más clásicas, sugiere prendas en gabardina y lino.
Brusasca Kuc. Una vez más, Germán Brusasca y Rubén Kuc se lucieron con "una nueva y moderna elegancia", dicen. Una edición simple, neta, que "tiende a poner las formas en su lugar": la cintura se identifica con el fin de la década del 40; con grandes évasés de los 70, acentuados por telas fluidas, y hacen su versión del corte imperio de Josefina Bonaparte. En colores turquesa, aguamarina, menta y hielo; algunos, en sutiles dégradé.
Patricia Profumo. Un prêt-à-porter que pone acento en los brillos y el uso de géneros nobles, como los encajes franceses, rasos italianos, sedas lavadas y brocatos de seda. Con el mismo concepto, pero más elaborados, subieron a la pasarela vestidos de novia, otro de sus fuertes.
Gabriel Lage. Color y mucho trabajo artesanal, los pilares de su colección. Abundó en vestidos con bordados, dibujos, estampas y tinturas estratégicas.
Claudio Cosano . Siempre sensual su prêt-à-couture ahora más neto, con líneas más depuradas, sugiere chemises, conjuntos de chaquetas y pantalones, corsets con faldas largas o pantalones anchos con camisas transparentes. Para la noche, los bordados en piedras y cristales son más simples que en propuestas anteriores. El blanco dominó, pero jugó con el azul marino, lima limón, naranja, fucsia, manzana, pasteles suaves y tierras. Cerró con vestidos de novias línea A, strapless y modelos con pequeños breteles. No faltaron las faldas en encajes, organzas plisadas campana o plato y corsets drapedados o bordados.
COBERTURAS: Verónica de la Canal, Fabián Kronenberg, Sathya, Ménage-à-trois, Maricruz Luzar. Adriana Costantini y Claudio Cosano, Andrea Salgueiro . Marisa Marana, Laurencio Adot, Dorina Vidoni, Olga Naum y Evangelina Bomparola, Delia Alicia Piña .

