Buenos Aires, aquí y allá
A mano, la estrella polar. Entelequia interior en el Kavanagh. Kostüme: segunda construcción. Palermo da la bienvenida a las dos R
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A mano, la estrella polar
Sólo el Titanic pudo parar el mecanismo de un reloj Zenith. "Está detenido justo en la hora que se hundió el barco, y pertenece a un señor uruguayo que lo heredó de un familiar. Lo descubrimos hace poco y es una pieza de gran valor", contó a modo de anécdota Philippe Alluard, presidente de Zenith para América latina y el Caribe, al relanzar esta marca suiza en la Argentina, durante un desayuno en la joyería OR.
Zenith (nombre que refiere a la estrella polar) fue creada en 1865 por el relojero Georges Favres-Jacot, y es una de las cuatro firmas en el mundo que fabrica cada pieza íntegramente a mano. "Es un trabajo único, impresionante. No hay justificación económica para hacerlo, es pura pasión, Hay diseños que demandan hasta ocho meses de manufactura", explicó Alluard.
También se enorgullece de haber creado, en 1969, El Primero. "El primer cronógrafo automático de pulso, y el único que permite medir el tiempo en décimas de segundo." Sus exclusivos modelos (con precios que llegan hasta las estrellas) se dividen en tres familias: Chrono Master, Port-Royal y Class, adaptables a todos los gustos y necesidades: desde el banquero conservador hasta la chica moderna, en oro, acero, platino y brillantes, y pulseras de cuero. En estos 138 años, la firma ganó más de 1500 premios por sus diseños de alta relojería. Ni más ni menos.
Entelequia interior en el Kavanagh
Camisones y corsets como motivo de brindis, la semana última, en el Kavanagh. Inauguraba la boutique Cecilia del Monte, en Florida 1045, y se presentaba su colección de ropa interior. Muy femenina, bordadísima, con detalles artesanales e impronta más bien clásica.
¿Cecilia del Monte? Algo así como una entelequia. Porque los responsables de la firma son el economista Martín Pardo (director general) y su socia Verónica Girard (además, farmacéutica y directora técnica de un laboratorio francés). La diseñadora es Silvia Hernández. "El nombre surgió porque empezamos exportando a los Estados Unidos, y queríamos un nombre que hiciera referencia a las raíces hispanas de América latina, un nombre dulce y un apellido fuerte", explica Pardo, y cuenta que desde hace dos años venden en Nueva Orleáns y Nueva York.
Entre canapés y champagne, las invitadas se detuvieron en el perchero de los camisones, sobre todo en los de la línea de novia: "A mí me encantan como vestidos", fue la frase recurrente. "La idea es presentar algo diferente. Jugar con colores y bordados, en diseños que puedan lucirse por medio de transparencias", dice Hernández. Enseguida, muestra los corpiños con bordados de lúrex sobre tul rígido, otros en tul elastizado suizo, y los camisones en seda, satén Boselli y muselina.
La estética, con sutiles reminiscencias españolas: abanicos blancos bordados sobre corsets crudos, conjuntos negros con flores ("estilo mantones de Manila"), y camisones colorados con cola y volados. Todo, cortado artesanalmente. ¿Algunos precios? Corpiños, desde 92; bombachas, a partir de 40, camisones, de 295 en adelante.
Kostüme: segunda construcción
¿Diseño joven lejos de Palermo Viejo? Más o menos. Aunque Kostüme no deja su local de Uriarte, acaba de estrenar otro en República de la India 3139.
El lugar, amplio, blanco, neto. Y bastante concurrido la noche de la inauguración: reparto de fichas para tragos por un lado, inspección de percheros por el otro, dee-jay en el mostrador.
"Trabajamos a partir de las estructuras constructivas. Preferimos quedarnos en la instancia de la construcción, mostrar los ejes", sintetiza Camila Milessi, diseñadora y dueña de la firma, junto con Emiliano Blanco. Ellos se conocieron trabajando en una firma de ropa femenina, se pusieron de novios y llegó Kostüme.
Así, en colores como cemento, negro, bordó, la idea se redondea con pespunteados a contratono (como de moldería), ensambles, asimetrías y avíos tomados como detalles.
Otro punto que diferencia su manera de trabajar: la inspiración. Nada de conceptos disparadores. Mejor, dibujos, formas y estructuras que hacen las veces de temas.
Los precios: remeras de mujer, desde 35; de hombre, 100; pantalones de mujer, 120; de hombre, 140; faldas, desde 95; vestidos, desde 160; camisas de hombre, desde 100; trajes de baño de mujer, desde 95.
Un poco de estética entre Matrix y belga en el área del Botánico.
Palermo da la bienvenida a las dos R
Paula y Agustina Ricci son superproductivas. No sólo porque entre las dos hermanas ya suman nueve hijos, sino porque su marca con 13 años en el mercado, puntos de venta en todo el país y un showroom en Recoleta, ahora tiene un local en Palermo Viejo.
Lo estrenaron con familiares y amigos, con un cóctel que se extendió hasta la vereda de Malabia 1633. Luminoso y claro, el color explota en los barrales, con una colección informal en tonos vivos. Ofrecen capris, remeras de modal, sacos cruzados, con cuello mao y polleras con círculos enormes que no temen la estridencia. Todo, por supuesto, para combinar con los zapatos y las típicas carteras de gobelino, con la R de siempre... de Ricci.
Las hermanas devenidas empresarias empezaron a diseñar a los 19 y 21 años, en la casa de sus padres, y siguieron en su departamento de solteras. Después, con los ahorros, se instalaron en un showroom de Libertador al 700, donde crecieron y agregaron zapatos e indumentaria a la colección de bolsos y carteras.
"Hoy incorporamos una zona más, no nos mudamos. Evaluamos costos y vamos sobre seguro", dicen, luego de la fallida experiencia en 1997, cuando se jugaron con un local en un paseo de compras que no tuvo final feliz. "Queremos que se animen a combinar de a tres colores. Verde agua, lila y salmón, por ejemplo. Que la gente se divierta con la ropa", concluye A. R.
Quien diga que el punto smock, los volados, el rosa, celeste y blanco forman parte de los recuerdos de la infancia se equivoca. Laura, Elizabeth y Julio Pellice rescataron esos clásicos y los recrearon en Petit Enfant. Una firma con más de 20 años en la perfumería infantil que, en sus manos, ahora ofrece indumentaria y accesorios en el local de Juncal 1973, inaugurado para la prensa hace unos días.
"Nos dimos cuenta de que muchas empresas extranjeras, que habían comprado etiquetas nacionales con la crisis, se fueron del país y otras tantas cerraron, dejando un segmento al descubierto: el de la ropa infantil tradicional. Por eso, decidimos cubrirlo obteniendo la licencia de esta marca para desarrollar indumentaria y accesorios", comenta Laura Pellice, su diseñadora.
En su local blanco resaltan los vestidos en punto smock, otros con volados en piqué, plumetí, cloqué, algodón, oxford de algodón y lino; también, jardineros y shorts en gabardina, sacos, camperas y canguros tejidos en algodón con flores bordadas. Completa con accesorios y, por supuesto, con su cosmética habitual.
París, Hungría, Londres, Pekín, Perú..., algunas de las sedes de Mod´ Art International, escuela de diseño que está a punto de tener sucursal en Buenos Aires, con el nombre Ide´Art Instituto Francés de Diseño y Gestión de la Moda. Lo anunció Patrice de Place, su vicepresidente, en su reciente visita.
"Hace más de 15 años tenemos esta escuela de diseño en París; es muy especial, con orientación internacional. Tenemos acuerdo con tres universidades británicas, y buscamos brindar una formación multicultural. Los estudios se inician en un país y concluyen en Londres o París, dos grandes capitales de moda", explicó quien durante 25 años trabajó para Christian Dior, Céline, Louis Vuitton, en marketing.
Además de diseño de moda y moldería, la escuela ofrecerá las carreras de Management y Comercialización en la especialidad (esta última dirigida a empresas), de 4 años de duración. "Es muy interesante. Además de crear, hay que saber vender la moda", enfatizó De Place. Las clases serán dictadas por "docentes franceses, artistas, diseñadores y profesores locales, y se entregará un diploma universitario, reconocido por la CEE".
Informes, editora@ciudad.com.ar y 4345-7011.

