Caracoles
Los especialistas hablan sobre el extracto de mucina (sí, baba de caracol), el último grito de la belleza
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Promete el fin de arrugas, acné, cicatrices, manchas, estrías Las promesas son tantas como la publicidad destinada a difundirlas. Se trata de la baba de caracol, sustancia aplicada a la cosmética cuya venta no se limita más a las ventas telefónicas o vía Internet, sino que sus potes se apilan también en farmacias. Su propiedad cicatrizante no se discute, es comprobada por muchos consumidores y no hay por qué minimizarla. El resto es polémica, aunque hay mucho más acerca del caracol.
- Qués es. La baba de caracol es extracto de mucina, hidrato de carbono de la familia de los mucopolisacáridos, similar al ácido hialurónico, que facilita la regeneración de la piel. Si se piensa, es lógico que funcione como un lubricante y que favorezca la regeneración de la superficie del animal que está en contacto constante con el piso.
- Indiscutido. Se advirtió que su aplicación, gracias a la presencia de mucina en alta concentración, causaba una importante mejora en la cicatrización de la piel.
- No se sabe. Si bien no se discute la capacidad de cicatrizar la piel, "se hizo un mundo en relación a esta sustancia; hay propiedades que se le asignan que no tienen sustento científico y no poseen la magnitud que se dice. No hay investigaciones serias al respecto", asegura Sergio Escobar, médico dermatólogo miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología. Y agrega: "El producto mal no hace (son cremas que tienen, entre otras sustancias, alta concentración de mucina), aunque tal vez, por el momento, no haya que asignarle demasiadas expectativas a sus resultados". Sin embargo, marcas conocidas como Amodil, que las comercializan desde hace algunos meses, por medio de venta por catálogo, crema corporal y para la cara con baba de caracol, aseguran que "la primera sirve para tratar estrías, rejuvenecimiento, marcas y secuelas de la depilación y manchas solares, mientras que el producto facial atenúa arrugas, marcas de acné, líneas de expresión y manchas. Es una fórmula con mucina extraída naturalmente de la baba del caracol. La crema facial incluye filtro solar y la corporal tiene también ginseng y alantoína". Apuntan que los productos están testeados y aprobados, y que su target son mujeres desde 30 años, aproximadamente, de un nivel sociocultural medio.
- Otra sustancia del caracol. En España está muy desarrollada la investigación de otra sustancia segregada por el caracol en situaciones de estrés. Es la cryptosina, proveniente de una especie de caracol, el Cryptomphalus aspersa , cuyo hábitat es el Mediterráneo y la región oeste de Europa. Su descubridor, el doctor Rafael Abad Iglesias, entonces jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del hospital Ramón y Cajal de Madrid, hace más de cuarenta años recibió el encargo de encontrar un animal "para estudiar las alteraciones que provocan en pacientes oncológicos las terapias con aparatos de radioterapia", cuenta Mercedes Bestué. Al someter a un caracol de la especie mencionada se notó que segregaba una sustancia para protegerse, a la que llamaron cryptosina. "Su piel sufría lesiones que él mismo reparaba", añade Bestué. Se realizaron estudios durante más de diez años hasta que se aplicó en un humano. Luego del accidente de Chernobyl, el entonces gobierno ruso convocó al doctor Abad para tratar las quemaduras por radiación. Más tarde el llamado llegó desde Estados Unidos, donde quedaron sorprendidos por la falta de toxicidad del producto. Pasaron nueve años de investigaciones hasta que se obtuvo la patente. El caracol, en momentos de estrés segrega dicha sustancia que le permite regenerar la piel en pocas horas, protegerse de infecciones bacterianas y tumores. Tiene, entonces, una acción regeneradora y antioxidante; estimula la formación de colágeno y elastina, y minimiza los daños generados por los radicales libres.
- Atención. En todo producto cosmético debe figurar el número de legajo elaborador o la razón social en el rótulo. En el momento de comprar hay que fijarse que el producto tenga un número de registro asignado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat). El rotulado debe indicar (en el envase primario o secundario) nombre del producto y grupo o tipo al que pertenece; marca; número de inscripción; lote o partida; plazo de validez; contenido neto; país de origen; fabricante/importador/titular; domicilio del fabricante; modo de uso; advertencias; ingredientes.
- Luz roja. "Se están vendiendo productos, vía Internet, en establecimientos de venta al público y en locales de venta callejera, algunos de los cuales no se encuentran registrados ante esta administración, desconociéndose el establecimiento en el cual han sido elaborados, sin contar con la debida autorización de este organismo", informó el Servicio de Productos Cosméticos de la Anmat, en el contexto de la venta masiva de baba de caracol. De hecho, el 9 del actual prohibió la comercialización y el uso de Farmacol baba de caracol , que omitía los datos del elaborador y el número de lote. Dicho organismo, entonces, aconseja a los consumidores "que verifiquen la procedencia de los productos que adquieren, y que constaten que los mismos se encuentren en sus envases originales debidamente rotulados".
- Recetas magistrales. No se receta para preparaciones, sólo se consigue en cremas ya preparadas.
- A futuro. Los dermatólogos aseguran que parece interesante y que puede causar expectativas su desarrollo en el mundo cosmético, pero "hasta ahora no se justifica la magnitud de su difusión, si bien hay un sustento racional acerca de que favorece la reepitelización", concluye Escobar.
Asesoramiento: Alejandro Cordero, jefe de la Sección Cosmiatría del Hospital de Clínicas; Sergio Escobar, médico dermatólogo, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología; Mercedes Bestué, dermatóloga de la Clínica Mapfre Clinisas, de Madrid.
Por Por Malu Pandolfo

