Chales únicos y llenos de arte

Son tesoros, obras de arte, objetos de deseo; esa es la esencia de Duchale, sello creado por dos amigas que valoran lo original y único; tan simple como eso
María Paula Zacharías
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12 de septiembre de 2013  

Cecilia Caballero e Isabel Laborde son amantes del arte y son amigas desde hace años. Caballero es galerista; Laborde, artista, pero las une otra debilidad: los géneros. Hace 6 años se dieron cuenta de que entre las dos tenían una Babilonia textil. Y pusieron manos a la obra para unir sus pasiones.

Comenzaron a darle forma de chal a sus tesoros y a recrear sobre ellos piezas icónicas del arte, con collages de telas, bordados, costuras a mano y apliques. Crearon piezas de arte textil -o chales de autor- a partir de obras de León Ferrari, Frida Kahlo, Kuitca y Hlito, entre otros. Trabajan en un vergel de cactos y azaleas, que puertas adentro es un bazar de sedas, terciopelos, brocatos y fantasías, agrupados por color en canastos o desparramados en la mesa de trabajo, entre tijeras y alfileres, siempre rodeadas por libros abiertos.

El proyecto se llama Duchale, un juego de palabras que parte de Duchamp. "A los maestros les rendimos homenaje tomando algún gesto", dice Caballero. Las imágenes se transforman y mezclan. Los cortes de tela Fontana son en seda, mucho más sutiles que en el bastidor, y las Ramonas de Berni se leen en los chales estridentes de patchwork de texturas. "No hay colores feos ni bonitos, todo es una cuestión de relación", dice Laborde.

Entre retales de aquí y de allá destriparon varias corbatas Hermès, restos de quimonos, antiguas labores de abuelas y pijamas de seda en desuso. Y guardan textiles con hilos de oro de la mismísima Frida Kahlo. "Me las regaló mi cuñada, que es su sobrina nieta. Maravillas que todavía no sabemos cómo intervenir", dice Laborde. Telas de Myanmar, la India, Turquía, sedas de Tailandia..., y si les falta un preciso color, lo encuentran en Once.

Como piezas de arte, Duchale se exhibió en las galerías Zavaleta Lab, Dabbah Torrejón y Del Infinito, en el Museo Textil de Oaxaca y en el Malba, donde ahora presentan toda una línea inspirada en el artista Kenneth Kemble (1200 pesos). Abren al público el taller dos veces al año, pero ante un pedido específico hacen performance. "Son para usar según el humor, porque no sólo te ponés color, sino también una idea."

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