Cómo ser parisina
How to be a parisian wherever you are es uno de los libros más leídos por las fanáticas de la moda en los últimos meses. Escrito por tres amigas, entre ellas la it girl Caroline de Maigret, explora el arte de ser (o parecer) una francesa. Un secreto: calidad y actitud, ante todo
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A fines de 2014 y en plena Vogue Fashion Night, la presentación del libro How to Be Parisian Wherever You Are, en el histórico concept store parisino Colette, sobre la rue Saint-Honoré, casi termina en pelea entre los cientos de fotógrafos que querían capturar la imagen de una de sus coautoras, la it girl Caroline de Maigret, mientras dedicaba algunos ejemplares.
La mujer francesa, en particular la parisina, fascina en el mundo. La prueba son los más de 30 libros, muchos convertidos en best-sellers, que se publicaron durante estos últimos años. Uno de los últimos es el de esta ex modelo mediática, égérie Chanel, amiga de Karl Lagerfeld y, desde hace algunos meses, embajadora de Lancôme. Lo escribió junto con tres amigas parisienses que supuestamente conoce desde hace años. Despeinada, con look desarreglada, vestida con jeans, saco masculino o campera de cuero, zapatillas en tweed de la marca de las dos C, y muy activa en las redes sociales, De Maigret encarna la imagen de la parisina del siglo XXI.
Usar tacos hasta el momento de entrar en sala de parto; vestirse de negro, blanco, gris y azul marino, y en beige ocasionalmente si está lindo; dar siempre la sensación de recién levantada, sobre todo sin peinarse; jamás usar wonderbra; reír pero nunca demasiado ni tampoco muy fuerte, y parecer "fuckable" a todo momento son algunos de los consejos que pueden leerse en este libro que pretende dar detalles sobre el arte de ser parisina. Más allá del estilo, se trata ante todo de una actitud. "Como hacía Coco Chanel, haga todo lo posible para evitar las cenas de más de seis invitados alrededor de la mesa. En París, la velada empieza siempre con una botella de champagne servida con hielo. Si es posible, lleve la conversación hacia un asunto político polémico. Y mientras sus invitados saborean el pollo, redirija la conversación hacia el segundo tema favorito de los parisienses: el sexo", escribe la banda de amigas.
Publicado en inglés –la versión original en francés sólo está disponible en línea– y destinado al mercado estadounidense, donde las mujeres se preguntan cómo hacen las parisinas para estar siempre chic, hacer malabares entre trabajo, vida familiar y sensualidad, fumar con actitud de verdaderas seductoras y comer de todo sin engordar, el libro entró en el top ten de best-sellers de The New York Times Books.
–¿Cómo son las neoyorquinas en comparación con las parisinas?
–La parisina es más relajada, se toma su tiempo. A diferencia de la neoyorquina, decidió que no va a dedicarle toda su vida al trabajo, a ganarse la vida. La parisina tampoco tiene complejos en relación con sus defectos. Los asume y no corre en busca de una perfección… imposible.
–¿Cómo es para vos una parisina, en pocas palabras?
–El estilo de la parisina deriva directamente de su actitud y de su personalidad, así que es difícil explicar su estilo sin explicar su modo de vida. Sentimos una verdadera responsabilidad frente a las parisienses de los años sesenta que bajaron a la calle para manifestarse y ganar más derechos. Esta descendencia nos obliga a aprovechar esta libertad adquirida y respetarse como mujeres, no ser fútiles. Por eso, el estilo de una parisiense debe mostrar su personalidad, pero no debe dejar pensar que prepararse le llevó mucho tiempo, porque tienen cosas más importantes para hacer, como leer un libro. ¡Al menos eso es lo que le gusta hacer creer!
–La parisina tiene algo así como de mujer maravilla...
–¡Toda mujer es una mujer maravilla a mis ojos! Pero la idea justamente es asumir el no ser una superwoman. Como madre, asumo que tengo la necesidad de salir a tomar algo con amigos a la noche y no me siento culpable. El tiempo que paso con mi hijo cobra aun más calidad porque no estoy frustrada. No se puede hacer todo al mismo tiempo, la idea es ser libre y darse satisfacciones, aprovechar de la vida.
–¿Puede uno convertirse en parisina?
–Si. No nacemos parisinas: nos volvemos parisinas. Las más grandes parisinas son extranjeras: Jane Birkin, Charlotte Rampling, Romy Schneider.
–¿Por qué crees que la parisina despierta la curiosidad en el mundo entero?
–En un mundo de consumo excesivo, creo que es interesante ver mujeres que tienen un estilo y que prefieren el savoir faire y la calidad de una prenda antes que ser el producto del mercado y comprar todo lo nuevo que sale a la venta. A diferencia de otras, la parisina busca en cada estación esos pocos elementos que puede sumar a su placard y que corresponden con su estilo.
Nathalie Kantt

