Conspiración suiza: el lujo hecho hora
Detalle de los nuevos modelos de ese origen
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Es una conspiración y llegó el momento de denunciarla: todos los años, desde hace poco menos que un siglo, los más prestigiosos fabricantes de relojes, muchos de ellos centenarios, se congregan en Basilea y Ginebra para asombrar al mundo con su más reciente producción. En cada feria, la cofradía de artistas, artesanos e industriales destapa una nueva tanda de piezas que supera lo que exactamente doce meses antes parecía insuperable. Todo, claro, para mayor ansiedad de quienes sienten pasión por movimientos, agujas y cuadrantes.
En abril último, volvieron a hacerlo. Sólo por hablar de los relojes para hombres, Omega, por ejemplo, sorprendió a todos demostrando que todavía era posible mejorar líneas como Constellation, Seamaster, Speedmaster (una edición limitada conmemora el regreso sin víctimas del Apolo XIII gracias, en parte, a uno de estos relojes) y la clásica DeVille, con nuevos modelos en oro rojo. El golpe final lo dio con el adelanto de la entrega 2004 para la colección Omega Museum, que recrea un reloj Tonneau de 1915 digno de disfrutar y atesorar. Sólo 1915 unidades.
Así están las cosas. Otra firma suiza que dio la nota fue Breitling. La marca usualmente asociada con la aeronáutica (llegó a auspiciar la vuelta al mundo en globo de Bertrand Piccard y, también, a la escuadrilla acrobática Cruz del Sur de la Fuerza Aérea Argentina) anunció una imprevista alianza con la automotriz británica Bentley. El próximo Continental GT llevará en el tablero una pieza Breitling, marca que auspiciará a los Bentley Boys en las 24 Horas de Le Mans y que lanzará un cronógrafo especial para festejarlo. Una relación que celebrarán, seguramente, los que hayan apreciado, por ejemplo, la de Girard Perregaux y Ferrari o el Rolex Daytona Cosmograph.
Fórmula 1
A propósito de automovilismo, TAG Heuer, cronometrador oficial del Campeonato del Mundo de Fórmula 1, pisa firme en el segmento tuerca con dos propuestas clásicas: el Monza Calibre 36 y el Targa Florio, precisos tributos a dos de las más legendarias competencias. Del segundo existe una edición limitada de especial significado para la Argentina: está dedicada al quíntuple campeón mundial Juan Manuel Fangio.
Sin duda, una buena idea. Pero, ¿hasta qué punto los argentinos están al tanto de las novedades en alta relojería? Según Fernando Stolovas, director comercial de la recientemente inaugurada joyería OR, "el consumidor argentino está muy bien informado. Hay gente que lo hace por Internet y otra que incluso viaja a Basilea o Ginebra. Lo concreto es que tenemos clientes que ya nos preguntan por los lanzamientos de las grandes marcas para el siguiente semestre".
Otro argentino habitué de los salones de Basilea y Ginebra es Nicolás Dobry, de The Watch Gallery. Este año, el responsable del local de la avenida Alvear al 1900 volvió con una buena noticia: se convirtió en el representante exclusivo en la Argentina de la gran marca Breguet, pocos meses después de haber conseguido idéntico privilegio de otro peso pesado del sector: Patek Philippe. Entre sus preferidos del año, no obstante, Dobry rápidamente menciona al Ulysse Nardin GMT + Perpetual, edición limitada en platino. Indiscutible.
Irresistibles
En fin, el mercado global de los relojes de lujo, ya sea por valores de moda, prestación o sólo marca, parece seguir siendo atractivo, incluso en la Argentina de la posconvertivilidad ( tip local, por tiempo limitado: la joyería Testorelli, obsequia una billetera de cuero a quien compre un Dolce Vita Round de Longines). Tan atractiva que logra vincular a firmas del siglo XVIII con noveles jugadores. Entre los últimos, por ejemplo, está Louis Vuitton. El también centenario fabricante de artículos de viaje ahora le puso la LV al reloj Tambour, en versiones femenina y masculina, con el marrón emblemático de sus carteras, valijas y baúles.
La conspiración sigue. Es sólo cuestión de tiempo...

