Construir una imagen
Por Carolina Robbiano
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MIAMI (Especial). - Puede ser que no todos conozcan sus nombres, pero conocerán sus obras: el look que las famosas (y no tanto) muestran por valores que oscilan entre 200 y 50.000 dólares. Eso es lo que cobra en Estados Unidos un connoisseur , conocedor, experto o asesor en imagen, como Britt Bardo (que trabajan en la imagen de Jennifer Lopez, Eva Mendez y Kate Hudson), Phillip Bloch (Sandra Bullock, Halle Berry), Robert Verdi (Eva Longoria), Annabel Tollman (Scarlett Johansson) o Anna Bingermann (Uma Thurman, Gwyneth Paltrow, Naomi Watts), por ejemplo.
Entre ellos, el argentino Daniel Lombardi, que tras estudiar arte en París y diplomacia en Washington, se mudó a Miami para dedicarse a la consultoría de imagen. Actualmente es coconductor de dos programas de televisión y su empresa, además de asesorar a ejecutivos y personalidades del mundo artístico, político y del jet set internacional (cuyos nombres guarda celosamente), ha sido contratada como consultora para eventos tales como los premios Oscar, Billboard y Grammy, entre otros. Es con ese know-how que habla de Michelle Obama: "La gente puede identificarse con ella y acceder al mismo vestuario; de hecho, muchos de los vestidos que mostró en público fueron récords en ventas a pocas horas de haberlos lucido. Es cierto que la comparan, pero la gran diferencia es que Jackie era glamorosa e inaccesible para la población media".
-¿Es cierto que Michelle Obama no tiene asesor de imagen? ¿Debería tenerlo?
-Por ahora ella sigue ocupándose de su estilo. Si bien tiene uno propio y per se no necesitaría un asesor, como mujer del presidente de Estados Unidos va a necesitarlo, va a tener una agenda política, cultural, humanitaria y social muy atareada. Es una cuestión organizativa, de tiempos y de protocolo. La etiqueta y el ceremonial varían en los distintos continentes; la ropa no luce en televisión de la misma manera que en persona y ella no tendrá tiempo para esos detalles.
-¿Y Máxima Zorreguieta?
-Máxima es otra de las mujeres con un gran estilo, pero, como tantas de la realeza europea, condicionada por el protocolo. Muchas veces los atuendos que luce parecen más un uniforme de la casa real que una pieza de diseñador, sobre todo en eventos de gala en la casa real, que involucran a la reina. Una de las princesas que han tenido una gran transformación positiva a lo largo de los años ha sido la infanta Elena de España. Durante varias décadas pasó inadvertida, ya que se la comparaba con la belleza natural de la infanta Cristina, pero se ha transformado en la última década en un icono indiscutible de la moda europea. Ha construido con buena ayuda ese nuevo look que la caracteriza: moderno, elegante, ecléctico y edgy, que la destaca dentro de una casa real que parece haberse quedado en el tiempo.
-¿Cómo se construye el estilo de una mujer poderosa?
-Toda mujer tiene un estilo propio aunque puede no ser el adecuado para una situación, una posición social o un cargo político. Pensemos en Oprah Winfrey, Jennifer Lopez o Michelle Obama. Comenzamos haciendo un análisis de la persona y de la imagen que se quiere proyectar. Se utiliza una metodología similar a la que se emplea en marketing para hacer lo que llamamos posicionar un producto. Debemos conocer a la mujer en todas sus facetas y en profundidad: desde su signo del Zodíaco y su personalidad hasta la visión de ella misma; también es bueno conocer la audiencia a la que va dirigida esa imagen (los consumidores), para poder definir cómo queremos posicionar a esa persona (el producto). Para decidir qué colores usar, por ejemplo, se trabaja en función del cuerpo, su tono de piel, color de ojos... Todos los colores transmiten un mensaje subliminal, y esto es importante en el momento de decidir un vestuario para un evento. Hay que tener en cuenta desde un entrenamiento físico, un nuevo corte de pelo y color, hasta la posibilidad de tratamientos de la piel, fundas dentales y cualquier otra intervención que pueda ser parte de esa nueva persona (el packaging). Más allá de la parte física y exterior, es importante construir su vocabulario, su lenguaje gestual y postural (el texto del packaging), en función del receptor.
Muchos detalles...
Sí, son infinitos los detalles que se tienen presentes, pero el proceso es gradual. Michelle Obama es un gran ejemplo. Comenzó su primeras visitas de la campaña política con trajes sastre estructurados, transmitía un mensaje de ejecutiva, y la terminó combinando piezas de diseñador, de tiendas de consumo masivo o de diseñadores desconocidos y de origen de grupos minoritarios. ¿El mensaje? Una mujer segura de sí misma, madre y ejecutiva a la vez; conocedora de la realidad y de vestir acorde con un presupuesto medio, pero con elegancia. Como decía Coco Chanel: "Viste inapropiadamente y notarán el vestido, viste apropiadamente y notarán a la persona".
¿Cuáles son las claves para un estilo acertado?
Conocerse a sí misma; preguntarse cómo cree que la perciben sus amigas, sus familiares, y luego preguntarles a ellas cómo realmente la perciben para ver mejor qué imagen proyecta; conocer el propio cuerpo para evitar un error al elegir la prenda adecuada; ser consciente de la edad y de sus limitaciones para evitar caer en el ridículo, ya que uno puede utilizar su estilo para verse más joven, pero conviene evitar los extremos (por ejemplo, la minifalda después de los 35 años); destacar las mejores partes del cuerpo sin perder tiempo en esconder aquellas que no nos gustan tanto; usar el color y divertirse a la hora de vestirse (los colores transmiten mensajes y ayudan a levantar el ánimo); mirar qué hacen las mujeres poderosas, y ¡copiar lo que es bueno! Por algo llegaron a ser lo que son y tienen un equipo de asesores detrás. Aprovechar esas ideas es bueno, y ¡son gratis!

