Cuidados de la piel contra el frío intenso
El invierno también incide en el envejecimiento de la piel y requiere cuidados especiales. Viento, bajas temperaturas y calefacción secan la piel en los meses más fríos, cuando, sin embargo, se pueden realizar ciertos tratamientos sin riesgos.
HIDRATACION. El viento y las bajas temperaturas evaporan la lubricación de la piel, la secan más de lo habitual. Como la humedad ambiental es menor, la piel, aun la más grasa, necesita de una mayor lubricación. El frío que se registra en nuestro país está en un término medio; sin ser tan intenso, se hace sentir de todos modos. Las pieles que más se secan son las claras y finas, en personas de más de 35 años. Se debe aumentar el uso de hidratantes y nutritivos. En especial, las pieles sensibles, que se enrojecen con facilidad. También sufren más las que padecen rosácea.
PATOLOGIAS. Frecuente en zonas más extremas del país, donde se está más expuesto a temperaturas intensas, está la perniosis. Aparece en los dedos de las manos y los pies, orejas y nariz, a consecuencia de problemas de microcirculación. Los síntomas son inflamación con picazón, ante el calor, y dolor, por el frío. Lo que puede exacerbarse en los días de frío, al aumentar la sequedad de la piel, son los eccemas en los chicos: la piel pica, se deshidrata e inflama. Es común que aparezcan en los cachetes y el mentón, y se indica hidratación con cremas con Omega 6 para recomponer la barrera lipídica. Otra patología que empeora con el frío es la rosácea, piel roja en la cara y nariz. Con la calefacción se desata el eritema y es necesario tratarlo con medicación local o vía oral. Deben evitar la exposición a fuentes directas de calor.
¿QUE USAR? Se pueden adoptar ácidos en concentraciones más altas. Por ejemplo, ácido retinoico al 0,050%. Para evitar la sensación de descamación y compensar la acción secante de los ácidos, es imprescindible una buena humectación. Las cremas deben ser más densas, en fórmulas más cercanas al ungüento, para que tengan más permanencia. Además, conviene que estén enriquecidas con componentes lipídicos. Pueden tener lanolina, urea y ácido láctico. Para sumar hidratación se recomiendan la crema de karité y el lactato de amonio con zinc, hidratantes por excelencia. El colágeno y el ácido hialurónico son excelentes humectantes. Para las pieles grasas, se puede usar emulsiones o geles hidratantes con hidroxiácidos o con lactato de amonio. Al reactivarse la sensibilidad cutánea por el frío es preferible usar líneas hipoalergénicas y con agua termal, menos irritantes: productos con caléndula, manzanilla, aloe vera, vitamina E o vitamina B5. Para nutrir más, optar por la vitamina C, E, y A en bases emolientes.
LABIOS. El frío los seca y agrieta. Es bueno usar cremas reparadoras, especiales, para labios, con componentes lipídicos de alta concentración, y sucralfato (absorbe el agua y actúa como una esponja). Repetir la aplicación cada cuatro horas.
HABITOS. Al igual que en verano, tomar abundante líquido, dos litros diarios. Disminuir el consumo de café y chocolate, sobre todo si se tiene rosácea. Si se puede optar por un sistema de calefacción, tener en cuenta que la losa radiante seca mucho la piel. No así la calefacción por radiador, que mantiene los niveles de humedad del ambiente. En cuanto a los abrigos, el nylon sobre la piel puede provocar alergia. Se aconseja utilizar algodón por debajo de materiales sintéticos y de pelo de conejo, camello o lana, que pueden estimular el prurito y las reacciones alérgicas. Recordar que si se está al aire libre, siempre, aun en los días de frío, se debe usar filtro solar.
TRATAMIENTOS. Los días de sol menos intenso son los propicios para recurrir a todos los procedimientos que renuevan la superficie de la piel. El láser; el pulido con punta de diamantes; todos los peelings, especialmente los más fuertes (con ácido tricloroacético en altas concentraciones, del 30 al 50%; con ácido glicólico; retinol, y ácido mandélico). Es el momento para sacar manchas rosas (telagectasias) o por fotodaño (lentigos solares, melasma); tratar hiperpigmentaciones y el fotoenvejecimiento; mejorar celulitis, y cirugías estéticas.
ASESORAMIENTO: Irene Bermejo, médica dermatóloga miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología; María Leticia Refojo, médica dermatóloga del Hospital Rivadavia; Mijal Gruber, médica dermatóloga docente del Hospital de Clínicas; Sergio Escobar, médico dermatólogo miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología.

