Diane Pernet: “No se le da valor a la creatividad”
Fue pionera en blogs y la que lanzó los fashion films. Su personaje impacta, pero al hablar resulta encantadora e interesante
1 minuto de lectura'
Su presencia intimida, llega al encuentro envuelta en una capa larga con peineta y mantilla oscura. En ningún momento se saca sus anteojos negros que contrastan con su palidez y su boca a rojo pleno. Pero el personaje se desvanece con su voz suave, tono dulce y risas que acompañan cada anécdota. Diane Pernet hizo una visita fugaz a la Argentina para conocer algo de la moda local en Bafweek. Bloguera pionera, se lanzó al universo digital hace diez años para hablar de lo que le gusta. Antes, esta estadounidense residente en París fue diseñadora en los 80, escribió para Elle.com y Vogue.fr. Casi por casualidad hizo un fashion film y a partir de esa experiencia nació A Shaded View On Fashion Film (Asvoff), un festival de cortos de moda que se nutre de talentos del mundo.
–¿Qué te pareció Buenos Aires?
–Hace 30 años que tenía ganas de venir. Apenas llegué hice algo muy turístico: ir a visitar la tumba de Eva Perón, una escena un poco oscura, estaba lloviendo y no había nadie, un momento único.
–¿Qué te gustó de la moda local?
–Mi favorita fue Vicki Otero, me pareció muy poética. También Juan Hernández Daels, me gustó su vestido de cuello plisado y otro de pestañas caladas. También el crochet de Paula Ledesma; Lena Martorello inspirada en el campo, y Juana de Arco en un modelo de manga japonesa.
–Sos pionera en blogs, ¿qué te movilizó hacerlo hace 10 años?
–Escribía para Elle.com y Vogue.fr, y para un sitio Web que se llamaba Disciple Films, y a diferencia de lo que pasaba en los otros sitios donde estaba un poco limitada por la publicidad, podía escribir sobre cualquier cosa.
–¿Cómo blogueabas en vivo?
–En un viaje conocí a una chica pionera en computación. Me propuso usar un sistema Beta a través de una plataforma Nokia y cada vez que iba a un evento sacaba una foto o escribía, y lo subía al blog. A fines de 2005 me convocó Eley Kishimoto, porque Volkswagen les pidió que diseñara un auto por fuera y por dentro para la carrera Gumball Rally, y ellos querían que hiciera un road movie. La carrera va de la plaza Trafalgar a Montecarlo, e iba en el auto de apoyo subiendo contenido al blog. Ahí me di cuenta del costo de mantener el blog. Y pensé, voy a comprar una cámara digital y los seguidores que esperen.
–Así empezaste con los fashion films…
–Sí, el film se llamó Adventure of pleasure y fue para el lanzamiento de la colección masculina de Eley Kishimoto. Me comuniqué con mi colaborador en Los Ángeles y, al principio, en 2006, fue una proyección de dos películas que llevamos por distintas partes del mundo. Dos años después me contactó David Herman, mi coproductor actual, y me preguntó si me gustaría exhibir las películas en el Museo de Arte Contemporáneo de París durante tres días y así empezó Asvoff. Vamos por la octava edición.
–¿Tus cortos preferidos?
–Son los del Reino Unido; Estados Unidos no está mal, y China está mejorando mucho. De la Argentina el único que vi es de Lucrecia Martel, para Miu Miu de Prada, que es la esencia de lo que considero un fashion film: no es mostrar un bolso, sino contar una historia interesante.
–¿Qué opinás de los blogs?
–Hay mucha diferencia con lo que era un blog hace diez años. Cuando empecé mi intención era abrir una ventana en lugar de mostrar París, Nueva York o Londres, y difundir lo que veía por el mundo, porque la creatividad está en todos lados.
–¿Y ahora?
–Ahora comienzan con una estrategia que yo nunca tuve. Se hacen para ganar dinero, pero yo nunca gané con el blog y sigo sin renta. Porque si uno quiere ganar dinero tiene que tener una persona que se encargue de buscar publicidad y yo sólo me ocupo de buscar contenido. El mismo problema tengo con el festival, porque busco mejorar el contenido para los directores, distribuidores, productores, pero no tengo el talento para buscar sponsors.
–¿Cómo ves la moda actual?
–Creo que la industria de la moda está sufriendo porque está regida por lo que dictan las corporaciones, entonces se le da más valor al dinero que a la creatividad. No se valora lo creativo. Es curioso porque un diseñador que trabaja para una marca como Alexander Wang para Balenciaga o antes Galliano para Dior pasan como en ciclos. Uno se pregunta quién será el próximo y ese sistema también hace que te preguntes si los diseñadores son descartables.
–¿Y el diseño independiente?
–Es complicado. Están H&M o Topshop que te pueden vender un abrigo por 87 euros, cuando un diseñador independiente lo tiene que cobrar diez veces más. Esas marcas invierten en el corte y en que calce perfecto; lo contrario que hace un diseñador que pone el acento en la textura y la moldería. Pero además de una gran idea hay que saber de confección, porque una persona no va a gastar tanta plata en algo que no le queda bien.
–¿Qué te gusta usar?
–Dries Van Noten a diario. Y Marjan Pejoski, el diseñador que hizo el vestido de cisne para Björk para Cannes 2000.
OBJETO PREFERIDO. "Este es un broche de caracol que me regaló Miguel Villalobos, fotógrafo, ilustrador y diseñador de joyas. Un día vino y me preguntó qué pensaba de los caracoles. Y le contesté: Vivo en París. Entonces me hizo este prendedor, que para mí es de la buena suerte".

