Dime que...
Sobre cómo la ropa define un personaje y envía un claro mensaje. Vestuaristas en acción
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Muestran a través de su intervención la personalidad, hábitos, gustos, inclinaciones y hasta aspectos psicológicos de cada personaje. En resumen, crean su identidad. Beatriz Di Benedetto, Marisa Urruti, Andrea Mattio y Soledad Pini son cuatro de las vestuaristas más destacadas del momento: diseñan vestuarios para películas y programas de televisión.
"Yo creo mucho en la vocación.Esa pasión que nos lleva a poder hacer lo que uno realmente quiere", comienza la charla Beatriz Di Benedetto, talentosa especialista en vestuarios de época para cine, teatro, ópera y publicidad. Su extensa trayectoria aparece en Las manos, de Alejandro Doria; El faro, de Eduardo Mignona; Cama adentro, con la actuación de Norma Aleandro, y Diarios de Motocicleta , junto con su colega Marisa Urruti, dirigida por Walter Salles, entre muchas otras.
De este último film recuerda el arduo trabajo que incluyó doce semanas de preproducción. "Asistimos a cursos especiales, sobre todo lo que tenía que ver con las sociedades que el Che había transitado. Se montó un taller enorme, se confeccionaba la ropa y los zapatos. Quizás había que hacer tres pares de botas idénticos, mucho étnico y ropa criolla. Realmente fue un lujo", recuerda.
Su última producción nacional, primera en las carteleras porteñas, es el film codirigido por Ricardo Darín, La señal. Para ese trabajo se usaron telas de los años 50, se hicieron confecciones propias y se tuvo un especial cuidado en la imagen por ser una de las primeras películas filmadas en Alta Definición. Entonces, Di Benedetto debió aprender un nuevo lenguaje, el de círculos cromáticos y saturación, en lugar de colores. Todo un desafío.
Como también lo fue para Andrea Mattio, al ser convocada para trabajar en La Antena , su primer largometraje. "Creí que era algo tan increíble desde lo estético hasta el punto de no saber si sería posible hacerlo", confiesa la vestuarista. Pero se animó. El film de Esteban Sapir, protagonizado por Rafael Ferro y Julieta Cardinale, rinde homenaje al cine expresionista alemán. Muda, íntegramente en blanco y negro, y con una estética retro futurista, La Antena es la historia de una ciudad que se quedó sin voz.
"En la preproducción comencé la investigación a través de películas y libros, muchas imágenes, artistas y demás datos relacionados con la época. Para el armado de los habitantes utilicé la estética de la posguerra y trabajé a sus protagonistas como si fueran comics. Lo interesante fue condensar al personaje en un modelo único ya que casi no había cambios de ropa", cuenta Andrea y agrega que el vestuario fue trabajado desde la atemporalidad, pero usando las tipologías de las décadas del 30 al 50. Diseños propios en su mayoría, ya que algunos trajes tenían efectos especiales.
Si bien el mundo cinematográfico y televisivo es apasionante, todas coinciden en que es algo que les demanda todo su tiempo. "Una amiga canadiense una vez me dijo: cuando comienza un rodaje entregás tu vida, cuando termina te la devuelven", define Marisa Urruti.
Su profesión no fue una elección temprana. A punto de recibirse de socióloga en la época militar, cambió su rumbo y comenzó a explorar su inquietud por las artes plásticas. Así comenzó a estudiar Escenografía y Vestuario, y a trabajar luego en producciones nacionales e internacionales. Con directores como Bielinsky, Salles, Agresti y Trapero, entre otros.
Ropa-mensaje
Lo que más le atrae de su labor es aquello que tiene que ver con la investigación, el armado de los personajes y la búsqueda del desarrollo del color. "Cada elemento que uno aplica envía un mensaje, un icono", reflexiona Urruti. "Cada cosa que el actor utilice, ropa o accesorios, debe contar algo de ese personaje. Si no lo hace, entonces ese vestuario no sirve", agrega.
La irrita encontrarse con actores que no aceptan vestirse con tal o cual prenda por el solo hecho de "no gustarles", pero sin ningún sustento. "En ese sentido el poder del actor a veces está sobredimensionado, pero no siempre sucede. Por dar un ejemplo, trabajé con Dolores Fonzi en El Aura, y a quien hubo que afearla y siempre aceptaba todas las propuestas, además de sumar desde lo dramático", concluye.
En una filmación o grabación, la vestuarista realiza una gran investigación a partir del guión, de la lectura de cada personaje que, en la mayoría de los casos, aún no tiene rostro y cuerpo definido ya que generalmente el casting es posterior.
Soledad Pini es la encargada de vestir y diseñar la imagen de cada uno de los personajes que integran el suceso televisivo Lalola , protagonizado por Carla Peterson y Luciano Castro, una producción de Underground y Dori Media Group que se emite por América.
La historia es particular ya que su protagonista es un hombre encerrado en el cuerpo de una mujer. Lo complejo es que nadie, público y personaje, debe olvidar que por más que Lola se vea impecablemente vestida, en su interior hay alguien: Lalo, que está realmente incómodo, usando ropa femenina, entre otras cosas. "Trabajamos mucho el personaje con Carla y lo seguimos enriqueciendo diariamente, ella es muy profesional", explica Pini.
Y agrega: "Hubo un gran diálogo de producción al armar un esquema sobre lo que debía transmitirse. Decidimos que usara polleras tubo, ultraajustadas y zapatos grandes o chicos para crear un efecto real, molestar un poco a ella o ayudarla para que esté realmente incómoda y su personaje sea aún más creíble desde lo físico".
Aquí, la vestuarista trabaja a diario junto con su equipo de colaboradoras durante largas jornadas de filmación. Pero no se queja, sino que se la ve feliz porque los resultados son muy satisfactorios. Kosiuko, Vitamina y Levi s, entre otras, se disputan por vestir a los protagonistas e incluso desde algunas casas de moda colaboran y sugieren qué modelito podrían aportar a la historia.
Los personajes tienen un perchero estándar con algunos sacos, faldas y pantalones que algunas veces repiten ya que es necesario transmitir algo que se asemeje a la realidad. El vestuario se arma por escenas. "Es muy importante que exista una armonía entre quienes protagonizan cada toma. Intentamos que los trajes estén engamados entre sí, que todo se vea visualmente agradable, y que cada uno de ellos sea fiel a su look", concluye Pini, que eligió comunicar mediante la imagen lo que el director quiere decir desde lo físico y emocional a través de sus protagonistas.

