Diseño de autor en crisis. Por qué Cora Groppo y Valeria Pesqueira decidieron cerrar sus tiendas

Los diseñadores hoy recalculan el rumbo: bajan las persianas de sus locales y exploran otras formas de desarrollo
Los diseñadores hoy recalculan el rumbo: bajan las persianas de sus locales y exploran otras formas de desarrollo Crédito: Diego Spivacow/AFV
Lorena Pérez
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3 de abril de 2019  • 15:52

A mediados de enero, Pesqueira avisó en Instagram su "Happy Last Sale". El último viernes de marzo, Cora Groppo anunció en sus redes sociales la despedida. Ambas diseñadoras son parte de un grupo que definió el concepto 'de autor" en la moda argentina, surgido en la previa a la crisis de 2001. Y no son las únicas en la lista. ¿Qué está pasando y cómo van a continuar las marcas de diseñadores en la moda argentina?

"El mercado cambió, también la manera de consumir, porque la gente lo hace de otra manera, a conciencia, y toda esta corriente de pensamiento me parece que repercute en la moda. La gente está evaluando, no es tan espontánea como antes", dice Cora Groppo, la diseñadora que, tras 16 años en el mercado, en 60 días cierra su marca.

En la década del 90 fueron desapareciendo las boutiques, un concepto de venta introducido a mediados de los años 50 y que en Buenos Aires se mantuvo vigente hasta los ´90, cuando el cambio social y económico impulsado por la crisis económica y la apertura comercial de las importaciones, más la llegada de las marcas internacionales y la inauguración de los shoppings, democratizaron y abarataron la manera de comprar ropa. Esta etapa culminó con la recesión iniciada en 1997 y posterior estallido en 2001, momento en el que el diseño de autor surgió como movimiento.

"Antes Palermo Viejo era de diseñadores, ahora es de marcas. Es un movimiento lógico, pasa en el mundo. El Soho de New York era un barrio de diseñadores, ahora hay marcas y los diseñadores se fueron a Brooklyn. Es seguir hacia donde van los cambios y no quedarse estancado. Más allá de lo estético, hay un cambio en la comercialización y el modo de hacer las cosas. Cuando arrancamos en 2001 era necesario tener local, hacer el desfile, cumplir determinadas cosas que te habilitaban como marca / diseñador. Ahora no, cambió la vida", reflexiona Valeria Pesqueira, diseñadora que en febrero se despidió de su local y de su línea de mujer para concentrarse en exportar y trabajar en una marca infantil y de decoración.

Antes Palermo Viejo era de diseñadores, ahora es de marcas. Cuando arrancamos en 2001 era necesario tener local, ahora no. Cambió la vida
Valeria Pesqueira

Estas despedidas se producen en el inicio de la temporada Otoño / Invierno, justo después de su respectiva presentación. Buenos Aires no tuvo modelos de negocios disruptivos de mercado sino diseñadores y marcas que hicieron avanzar a la moda y otras que se adaptaron sobre la marcha. El retail cambió y la estrategia de expansión se define en el concepto de omnicanalidad. "Para nosotros era muy difícil hacer el cambio en movimiento, por eso nos parecía necesario parar y ver cómo seguimos", cuenta Cora Groppo y coincide Valeria Pesqueira: "Si la tienda hubiera ido bien, seguía y hacía el cambio a niños ahí dentro, pero empecé a vender menos. Entonces pensás que las estructuras son grandes. Por eso elegí cerrar la tienda y focalizarme en exportar."

La diseñadora no siente el cierre de su tienda como un fracaso sino como una transformación
La diseñadora no siente el cierre de su tienda como un fracaso sino como una transformación Crédito: Diego Spivacow/AFV

Mientras Pesqueira mantiene su shop online y produce su línea infantil en Perú para vender internacionalmente y presentarla en la feria Playtime de París, Cora Groppo ofrece una despedida en su local con precios justos, sin liquidación, sino como una oportunidad de adquirir prendas de diseño de distintas temporadas. "Hay que adaptarse de nuevo al negocio de la moda. No lo sentimos como un fracaso, estamos en medio de una transformación", comenta Groppo que hace un año y medio abrió su marca a otras líneas de negocio, como la confección de uniformes corporativos, ofrecer servicios para otras marcas y ahora busca insertarse en lo académico. "Me gustaría transmitir mi experiencia, ésta pasión por lo que hago y compartirlo. En la enseñanza y en la investigación puede haber una continuidad de mi trabajo", dice.

No lo sentimos como un fracaso, estamos en medio de una transformación
Cora Groppo

"Antes tenía la frase 'crisis es igual a oportunidad'. Ahora hay demasiada crisis para las oportunidades. Cuando va todo bien, no te ponés a replantear cosas y pensar cambios", resume Pesqueira. Ella abrió su local en Palermo Viejo en 2001, donde había un taller mecánico. "Un negocio con 16 años en el mercado debería poder sustentarse de otra manera, no solo con trabajo a pulmón. Hay muchas cosas para preguntarse", dice Cora Groppo que llegó a Palermo en 2003 y junto a Ramiro Lopez Serrot, su pareja y socio, levantó bandera donde había una verdulería.

Una lista que se alarga

María Vázquez también bajó sus persianas. Supo ser una de las primeras marcas que en los 90 contrató diseñadores para sumar valor agregado a la propuesta. La dupla Jessica Trosman y Martín Churba, por ejemplo, diseñaba productos especiales cuando las colaboraciones aún no eran un gesto frecuente y necesario para movilizar una marca. Allí también comenzó su carrera Romina Cardillo, la diseñadora de Nous Etudions e hija de Estela Vázquez, la fundadora de la etiqueta que, con la temporada Primavera Verano 2019, se despidió.

Antes tenía la frase 'crisis es igual a oportunidad'. Ahora hay demasiada crisis para las oportunidades
Valeria Pesqueira

Por su parte, la clásica marca Chocolate cerró en 2018. Susana Fandiño y Mónica Rivas se lanzaron en 1982 con el local de la avenida Santa Fe y al cumplir los 30 años en el mercado sumaron a las diseñadoras Gaba Esquivel y María Marta Facchinelli a la mesa de trabajo. Llegaron a vender en 14 países pero tras 36 años en el mercado, cerraron.

Otro de los creativos que mejor representan al diseño de autor y debió reinventarse en la crisis es Martín Churba quien, en una nota de LA NACIÓN recientemente publicada contó: "Cerré cuatro locales y me quedé con uno. Y fue una decisión. Voy a contramano, porque el fast fashion nos intoxicó". Al frente de Tramando, el diseñador que el año pasado manejaba un equipo de trabajo integrado por 70 personas y tenía cinco locales, hoy conserva solo una tienda y diez empleados.

Cerré cuatro locales y me quedé con uno. Y fue una decisión. Voy a contramano, porque el fast fashion nos intoxicó
Martín Churba

Estos diseñadores son referentes de una generación y también con los primeros en cuestionar con el final de una etapa, el gran cambio que atraviesa la moda. "Fuimos pioneros y estamos orgullosos de haber hecho un cambio en la historia de la moda en Argentina. Nos encanta, pero era muy caprichoso seguir haciéndolo de la manera en que lo estábamos haciendo y nos parecía que había que repensar y plasmarlo en un cierre", concluye Cora Groppo.

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