Diseño en Chile
Primera edición de Pasarela Santiago, organizada por el Grupo Pampa
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SANTIAGO DE CHILE ( Enviada especial ).- "Empezamos más o menos, costó, fue difícil, pero terminamos más que bien. Fue un evento de primer nivel, nunca visto antes en Chile". Resumen de Francisco Javier Opazo, gerente general del Grupo Pampa Chile, al cierre de la primera edición de Pasarela Santiago, en el centro cultural Mapocho. Hubo aplausos acalorados para todos, modelos, productores, diseñadores, peluqueros, maquilladoras
No fue para menos. Además del trabajo que involucra organizar un ciclo de autor -hasta ahora inédito del otro lado de la Cordillera-, tuvieron que sortear varios obstáculos. El primer día se derrumbó la estructura de una pasarela, una hora antes del desfile. Y fueron reprogramados. Sin embargo, Pasarela Santiago logró salir adelante (el segundo día la ciudad estuvo convulsionada por los disturbios del Día del Joven Combatiente, con 800 detenidos), con su propuesta, ante 1300 personas en la primera jornada, un buen espectáculo y un excelente timing, a pesar de la grilla ajustada.
Mucho entusiasmo
Entre los 30 showrooms en la antigua estación de trenes Mapocho (6000 m2), contagiaba el entusiasmo de tener "un ciclo referente de la moda chilena, con proyección al mundo. Chile tiene identidad, talentos, potencial. Pero no olvidemos que es una feria de negocios", destacó más de una vez Francisco Javier Opazo, que hace tres años seguía con atención el Fashion Buenos Aires, organizada por el Grupo Pampa. El año último se asoció con este grupo y para el debut contó con su logística. Al frente, Kika Tarelli y su equipo de imagen, integrado por Florence Argüello y Andrea Servera, que se ocuparon del casting de colecciones, modelos, styling. Que no fueron los únicos argentinos, también hubo modelos e invitados especiales como Pablo Ramírez y Mariano Toledo, que anticiparon su invierno (ver recuadro). También presentes, el Centro Metropolitano de Diseño, que trasladó la muestra Zoom, ya exhibida en El Dorrego; la embajada Argentina en Chile y la Fundacion ExportAr.
Propuestas
En cuanto al diseño, una de las favoritas en pasarela, dentro de un programa de once desfiles, fue Juana Díaz (recibió el premio a la mejor colección por parte del diario La Tercera y la revista Paula ). Sus prendas para la mujer urbana se caracterizan por líneas que liberan el cuerpo, incluida la sastrería, que no ciñe ni marca la cintura. Usa como recurso el pachtwork, frunces, algún volumen, e inscripciones bordadas en los ruedos de faldas que aportan color y su visión ante el mundo.
Chantal Bernsau fue otra de las destacadas. La diseñadora mostró sus dotes de orfebre, artesana y, también, productora de moda. Su propuesta, vestidos, capas y pantalones de líneas envolventes y formas redondeadas que hacen de lo rústico, algo elegante. En joyería reivindica el cobre chileno, recicla huesos de vaca y cuernos de toro recolectados de mataderos, y usa crin de caballo en coloridas piezas. Original e impecable.
Entre las creaciones más audaces, la de Pituqui-Pinaqui, de Pola Thompson, diseñadora, ex VJ de la MTV chilena, que suele vestir a músicos. Con materiales brillosos como el charol con latex, o lamé de fantasía, arma equipos casi animé. Polleras globo, trenchs voluminosos, mangas farol y estampas.
Amén logró acompañar una colección lograda con una buena puesta: prendas naïve para llevar con... bonete. Sugiere tapados de paño con apliques de telas recortadas, que parecen salidos de un Jardin de Infantes, con botones de colores. Vestidos con tela sastrera con ribetes de colores y cortes en capa en superpuestos. Estampas que se reproducen también en leggins. Mucha superposición, y ludismo permanente.
"Viva el olor a naftalina", proclaman los dueños de Duende Capitalista, una firma que exhibió un trabajo de reciclado en vestidos de la abuela y que no dudan en cortarlos a tijeretazos para que luzcan "bien personales". La nómina continúa con ropa para hombres, como la de Ignacio Lechuga, que reinventa la moldería, o Santiago del Valle, con sus capas de colores. Y los trabajos de Maitía Cibulka, Mo, Kevin Kobek y Oops.
Una primera edición lograda, que promete volver por más en septiembre.
Ramírez & Toledo
Presentado por su socio, Gonzalo Barbadillo, Pablo Ramírez adelantó lo que se verá el 20 de este mes en el hotel Alvear. Mujeres sobrias, de estricto gris y negro, cuando no es sólo negro, que llevan el talle debajo del busto. La tela, abundante, cae con volumen en pliegues precisos y milimetrados. Los vestidos de los años 10, en los que desaparece el corset, destacan las líneas femeninas, con un corte impecable.
Mariano Toledo, por su parte, luego de su paso por Cibeles, presentó a sus mujeres línea Matrix, futuristas, que llevan el tapado de cuero como si fuese un vestido. Hombros marcados, costuras en las mangas, cortes en la cintura, botas con plataformas imposibles, pero deseables como objetos únicos. Toledo, además de las intervenciones en el cuero, propuso para la noche vestidos sueltos en satén con estampas de tarot, strapless colorados con escamas en el ruedo, boleros acharolados, vestidos negros que cubren el cuello.

