Diseño ETERNO
El traje masculino en constante cambio. Lo último
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LONDRES (International Herald Tribune).- ¿Cómo mejorar un diseño clásico como un traje de hombre? En realidad ha sido remodelado de todos los modos posibles: acortado, entallado, agrandado y realizado en todos los colores. Lo concreto es que el traje urbano ha dominado la vestimenta masculina un siglo entero, y la elegancia universal de uno simple con dos o tres botones sigue perdurando.
No obstante, su larga vida no puede atribuirse sólo al fracaso de la moda para reemplazarlo. Sastres y diseñadores estuvieron siempre empeñados en encontrarle una vuelta. Las marcas de lujo como Gucci, Prada y Dior se dedican a atraer con cambios en el corte y los colores, mientras los sastres lo logran con modificaciones en la fabricación o la incorporación de telas nuevas. "El traje ha cambiado, principalmente porque cambió el estilo de vida del hombre", sostiene Anna Zegna, de la firma italiana Ermenegildo Zegna, especialista en el tema. Y agrega: "Necesitan ropa más versátil que los pueda acompañar en diferentes ocasiones. El comprador quiere texturas cada vez más livianas, porque un día puede estar en Londres y al día siguiente, en Miami. La palabra clave para ellos es tela transestación".
Texturas de vanguardia
La compañía Zegna, que utiliza 2,5 millones de metros de tela por año para sus prendas, es la encargada de fabricar los trajes para Giorgio Armani Collezione, así como de proveer los elementos de lo hecho a medida para Gucci e Yves Saint Laurent. Fundada en 1910 es una verdadera fuente de innovación, especialmente en lo que se refiere a texturas.
Este año, la compañía está introduciendo una tela 100% pura lana, totalmente invulnerable a las manchas, la Micronsphere (Micronesfera), con una técnica de acabado derivada del estudio de las hojas de la flor de loto. Con esta nueva tecnología Zegna consiguió llenar la trama abierta de las superficies ásperas rústicas e irregulares para prevenir la penetración de la suciedad (las partículas extrañas quedan casi flotando en la superficie y son fáciles de remover con trapo húmedo).
También está la popular mezcla de cashmere y algodón (cotton) llamada Cashco, así como High performance, un algodón de verano inarrugable y ventilado, que está inspirado en los nómadas del desierto que usan una lana que mantiene la humedad fuera del cuerpo y los aísla naturalmente. "La gente piensa que el algodón es más liviano que la lana, pero su fibra es muy cerrada y no deja respirar el cuerpo. La lana tiene ventilación natural", explica Zegna. Por último están Shelair, combinación de gruesa lana shetland y suave mohair, y Trofeo, una fina y robusta lana que se puede usar todo el año.
Sumado al tema transestacional está lo que Zegna define como "la silenciosa revolución de la forma", que comenzó allá por la década del 80 con Armani y sus trajes descontracturados. Además, Zegna tiene un saco de cashmere sin forro. "Uno puede lucir bien, pero de un modo relajado."
Katharine Hamnett es otra de las diseñadoras abocadas a modificar los trajes, pero su punto de vista se centra en la ética comercial, el medio ambiente y lo Hecho en Inglaterra, una aliteración que inspira el nombre de su nueva colección, Katharine E. Hamnett. Trajes realizados con lana merino de Tasmania libre de pesticidas y camisas de algodón orgánico integran una colección que es simultáneamente actual y antigua, y que a pesar del enfoque ecológico no tendrá como línea un look de ese estilo.
Hamnett investigó junto con la organización benéfica Oxfam el impacto social de lo textil. Por eso utilizará algodón orgánico de la India e instalará una fundación que ayude a los granjeros de Africa a ser orgánicos también. "Los químicos que se usan en el cultivo de algodón común matan a miles de personas por año. Es difícil mirarse al espejo y sonreír cuando uno sabe esto. Por eso quiero hacer todo limpio", afirma.
Al usar los molinos de Yorkshire subieron los costos, pero a Hamnett no le importa pues pretende crear un Hermès inglés. "El rótulo Hecho en Inglaterra es magnífico. Es sinónimo de manufactura de diseño tradicional. Una marca de diseño internacional puede manejar estos costos", declara. Los trajes serán superclásicos, pero con aspecto arrugado e informal para los jóvenes.
Supuestamente, Fred Astaire tiraba sus trajes recién hechos contra la pared, justamente para quitarles la rigidez y el almidón de lo nuevo. El traje Endurance (Resistencia) de la marca británica Ted Baker está preparado para dicho abuso. Diseñado para las rudas volteretas de los jóvenes (y además la desprolijidad para comer) cumple la misma función de las Microesferas, pero a una fracción de su costo.
La tienda Mark & Spencer ha tenido gran éxito con su traje lavable, idea que parecía casi antinatural a su sastre consejero Timothy Everest. "No podía creer que iba a sobrevivir a la máquina de lavar", confiesa. Detestó agregar la especificación, pero admite su utilidad, ya que los clientes venían pidiéndolo. Pero más que quedar encerrado en la técnica de las texturas, Everest busca lo moderno y diferente en telas naturales. Está desarrollando una nueva línea que usa técnicas de sastrería para prendas casual. El año último ayudó a Levi´s a producir un smoking blanco y el gigante de los jeans convirtió al denim con corte sastre en la piedra fundamental de su colección invierno 2005.
En cuanto a Lothar Reiff, director creativo de Hugo Boss, dice que la gran adquisición está en la combinación de corte y confort. "El hombre de hoy quiere sentirse cómodo con su traje porque así se siente también cómodo consigo mismo. Por eso nosotros prestamos particular atención a todos los detalles de construcción -los hombros y el ancho de mangas- incluso en un modelo al cuerpo", comenta. Igual que Everest, Reiff usa las telas arriesgadamente modernas para los trajes. "El espíritu del momento es bastante lujoso; la calidad lujosa más que la técnica lujosa es lo importante, por eso estamos buscando un revival de la lana y otras texturas importantes", dice. Por supuesto Zegna apuesta al lujo también. Una nueva fibra de lana que es más delgada que el cashmere e incluso que el pelo humano. Claro que no es para todos los días y es muy cara, pero es una verdadera fiesta para el tacto.
"No creo que haya un punto final para las innovaciones. En la gran maquinaria de la moda masculina se puede reinventar la rueda cada temporada. No creo que tenga límites, gracias a Dios", concluye Anna Zegna.
Traducción: Beatriz Baruzzi

