Dúo dinámico
Socios, personajes, diseñadores, marqueros, Di Domenico&Juricich
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Como si fuesen gemelos, están vestidos iguales: la misma camisa azul y el pañuelo de seda estampado de la misma marca. Carlos Di Domenico y César Juricich hacen un alto entre entrevistas a novias, y responden varias veces la misma pregunta porque siempre tienen algo más que decir sobre el tema que los apasiona, la moda. Hablan a la vez, se interrumpen, pero casi siempre coinciden..., como con la ropa. Reciben en su boutique de Cerrito y Libertador, en un gran sillón púrpura, lleno de almohadones con aires de Medio Oriente. Hace diez años que trabajan juntos y lo festejan.
-¿Cuál es el país que más los inspira?
Carlos Di Domenico: - ¡Italia! Por mis raíces. Mi padre y mi abuelo eran del Norte. Yo tengo la ciudadanía y desde hace 33 años los géneros los traigo de allá. Desde el primer desfile que hice en Mar del Plata. La verdad es que me siento más italiano que argentino. Tengo mentalidad italiana, tanto en los gustos por la ropa como en la comida, la decoración, la vajilla, todo...
-¿Con qué frecuencia viajan a la península?
C. D. D.: - Vamos todos los años. El circuito para comprar telas es Milán-Como-Bologna-Florencia. La primera vez que fui tenía 22 años. Fue muy fuerte cuando pisé Roma, lo recuerdo como si fuese hoy.
-¿Y cuáles son los lugares que más gustan?
C. D. D.: - La fuente de inspiración, sin dejar de contar Saint-Tropez en Francia, son Cerdeña y Portonofino, verdadereos marcadores de tendencia.
-¿Qué diferencias hay entre italianas y argentinas?
César Juricich: - La italiana es una seguidora fiel de la moda. Especialmente de sus diseñadores. En Via della Spiga no resulta extraño ver a una mujer con el mismo equipo de la vidriera. Respetan la tendencia y apuestan a la moda.
C. D. D.: - En cambio la argentina busca lo que la estiliza, estar espléndida. La italiana prioriza siempre el glamour, las joyas, ellas son muy seguras.
C. J.: - Las italianas son fashion victims. Usan el zapato con el taco que vieron en Vogue.
C. D. D.: - Y si no les queda bien, se lo ponen igual.
C. J.: - En cambio, la argentina se anima a mezclar marcas.
C. D. D.: - Pueden comprar, por ejemplo, un tapado en Gucci y un vestido Di Domenico. Sí, nuestras clientas son muy marqueras.
C. J.: - Y tienen un poder adquisitivo muy alto.
-¿Por qué esa fascinación por los géneros italianos?
C. D. D.: - Por la calidad, el diseño, la exclusividad. Tienen los estampados más lindos del mundo...
C. J.: - Nosotros somos los reyes de los estampados. Además, en la Argentina no llegan los firmados. Nosotros traemos géneros de marca: Emilio Pucci, Cavalli, Dior, Dolce&Gabbana, Armani. Vienen todas con la firma en el orillo.
C. D. D.: - Además, siempre estamos a la par en la temporada. Tenemos las estampas del verano 2010 de Europa que se acaba de lanzar. Compramos poquísima cantidad, 10 a 12 metros para que sea una verdadera exclusividad.
C. J.: - Cabe aclarar que nos venden marcas que no tienen tiendas acá.
-¿Hace cuánto trabajan juntos?
C. D. D.: - Ya se cumplieron 10 años de la incorporación de César. Hasta ese entonces, yo hacía vestidos de cóctel arreglados. Con él llegaron los vestidos de noche que tanto se lucen en las grandes fiestas de la colectividad. Llegó en un buen momento.
C. J.: - Ropa elegante y joven, con géneros que acompañarán la silueta.
C. D. D.: - Y sin rigidez. Gasas de seda natural, vestidos con movimiento como los pide Susana: Mándenme esos vestidos que vuelan.
-¿Cómo es Susana Giménez como clienta?
C. D. D.: - Ella usa todo de afuera y acá sólo se viste con nosotros. Y diría que si no fuera por el pelo, por el look que tiene se viste como una italiana. Ella siempre viene a nuestros desfiles en Punta del Este. Somos amigos, muchas veces pasamos el 31 de diciembre juntos. Con la ropa no la avasallamos, le mandamos las colecciones en DVD, le hacemos un perchero. La vestimos mucho en los looks que usa para su revista.
-¿A qué otras famosas visten?
C. D. D.: - A Graciela Borges, Karina Mazzoco, Ileana Calabró, Moria Casán...
-¿Qué tienen en común sus clientas?
C. D. D.: - En general todas tienen un estilo diferente, que se lo respetamos, aunque siempre con nuestro sello.
C. J.: - Pero sí tienen algo en común, son todas muy seguras.
C. D. D.: - Son sexy.
C. J.: - Quieren verse jóvenes.
-¿Qué opinan del diseño de autor?
C. J.: - No es comercial.
C. D. D.: - Por cómo se cuida la silueta femenina nos identificamos más con Benito Fernández, Laurencio Adot, Jorge Ibáñez...
C. J.: - Es que el diseño de autor es lindo, pero no real. Quieren hacer tanta cosa...
C. D. D.: - Se puede diseñar algo divertido, pero adaptado a alguien real.
-¿Les parece tan así?
C. J.: - En general afean a la mujer. Distorsionan el cuerpo, el maquillaje, no realzan su belleza.
C. D. D.: - No destacan la femineidad. Todo lo que hacemos nosotros, en cambio, es ponible. Y sin dejar de ser transgresor, porque imaginate, en 1987, en ese cuadro que está ahí mezclé la tela de leopardo con gris.
-¿Cómo están vestidos ahora?
C. D. D.: - Zapatos de César Piaciotti, jeans de marca japonesa que se vende en Milán, Zac. Camisas Gucci y pañuelos Hermés.
-¿Cuántos equipos tienen así iguales?
A dúo: - Un montón.
-¿Cómo fue que empezaron a vestirse iguales?
C. J.: - Una vez, en Europa entramos a un local a comprar ropa, llegamos a la caja y teníamos la misma camisa y el mismo cinturón.
C. D. D.: - Es que siempre comprábamos lo mismo y nos peleábamos. Nos preguntaban si compartíamos la ropa, porque un día lo veían a él con una camisa y al día siguiente me veían con la misma. Y yo decía: No, es la de él y ésta es mía. Hasta que un día decidimos ir con lo mismo.
C. J.: - Con las las telas nos pasa lo mismo.
C. D. D.: - Por eso somos muy veloces a la hora de comprar las telas. Es lo más rápido que hacemos.
- ¿Les molesta que los llamen los Dolce&Gabbana argentinos?
C. D. D.: - A mí me divierte.
C. J.: - Es demasiada responsabilidad.
C. D. D.: - A los 7 años corté mi primer vestido y lo cosí a mano. Acá hay que poner mucha creatividad para lograr lo que hacen en el exterior con muchos recursos. Si hubiese nacido en Italia y contado con todas esas posibilidades, seguramente hubiese sido Armani o Gabbana...

