Durante el embarazo, tan espléndida como siempre
Todos los problemas estéticos que puede acarrear este estado son evitables si se toman las precauciones necesarias ya en la primera gestación
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Con sus desajustes hormonales, el embarazo exige cuidados especiales también en lo estético, ya en la primera gestación. Desde el punto de vista de la nutrición y la hidratación, las capas superficiales y medias de la piel están en ese período en sus mejores condiciones por efecto de los estrógenos.
Más allá de la panza que crece, en el cuerpo suceden cosas que deben pasar, sobre las que conviene estar informada de antemano. En esta etapa, todo está en proliferación, por eso pueden aparecer lunares, aumentar la pigmentación de la piel; también el pelo puede crecer más.
La pigmentación, que se estimula por el alto nivel de hormonas, puede dar lugar a una línea oscura en el abdomen y al oscurecimiento de los pezones. Esto les sucede a todas las mujeres, pero en las de piel más oscura se nota más, y desaparece paulatinamente, con la descamación de la piel, a lo largo de los meses.
La piel del pezón, de alta sensibilidad, debe protegerse con cremas con vitaminas y aceite de jojoba, de acción hidratante. Se la coloca, se masajea, y se tira el pezón hacia fuera, imitando la succión, cuestión de darle la forma necesaria para amamantar, y para que la piel se vuelva más gruesa y menos sensible.
En este período es también factible que surjan lunares, que suelen ser benignos, aunque se recomienda no desatenderlos y, en algún momento, durante o luego del embarazo, hacerlos ver por un dermatólogo. Responden a cuestiones genéticas y no se van después de nacido el bebe.
Asimismo, en este período puede aparecer un melasma, sobre todo en las pieles más morochas. Se trata de manchas en zonas fotoexpuestas, sobre todo en el bozo y en los pómulos. Luego desaparecerán solas, o no, para reaparecer, o no, en los siguientes embarazos. Si no se van luego del parto, requieren de un tratamiento posterior, con cremas despigmentantes. El procedimiento se realiza en invierno y puede durar tres o cuatro meses. También existen peelings blanqueadores efectivos, que se hacen luego del embarazo. Los tratamientos son poco gratificantes, porque resultan extensos y la mejoría es lenta. Desde ya que todas las embarazadas deben cuidarse del sol, que puede causar manchas, con filtros solares entre 30 y 60. Conviene que las pieles más blancas y sensibles utilicen una protección superior a 30 en verano y a más de 15 en invierno, porque son más proclives a sufrir dilatamiento de venas.
Situaciones comunes
El gran cuco de la embarazada son las estrías. Es la ruptura de la fibra elástica de la piel, y se producen cuando se engorda demasiado, porque la piel se estira más allá de lo que sus fibras resisten. También inciden la genética y la constitución personales (hay gente que tiene más colágeno en la piel que otra). Las zonas más afectadas son el abdomen y las mamas, debido a la sobrecarga que toleran. Por eso, es indispensable la prevención.
Por lo pronto, no se debe engordar más de doce o trece kilos en los nueve meses. Es también útil ayudar a la piel a flexibilizarse con el uso de cremas con vitaminas A, E, y C, ácidos grasos y ceramidas. Desde el interior del organismo se puede contribuir a su buen estado interno con una dieta equilibrada en fibras y minerales (vitaminas E y C), consumiendo verduras, cereales, carnes, y cítricos. Además, el uso de trusas o fajas actúa como contención mecánica de los tejidos. Estas deben sostener, no apretar, y se pueden dejar puestas durante la noche, al igual que un corpiño o top para las mamas.
Una vez que las estrías aparecieron no hay mucho por hacer, porque lo que se rompió, se rompió. Pero las cremas con ácido retinoico, que se pueden usar sólo después del parto, ayudan a fortalecer las fibras y a mejorar el estado externo de la piel. Es importante actuar cuando éstas están saliendo, es decir, cuando son rojizas y no blancas, porque es cuando la fibra se está estirando, pero no se llegó a romper.
Otro problema que puede afectar a las embarazadas son las várices. De hecho, si hay una tendencia a que se formen, se intensifican con los nuevos embarazos. Como prevención, se sugiere usar medias de sostén medicadas; cambiar la altura del taco del zapato varias veces por día, para descansar las piernas; caminar; no permanecer de pie mucho tiempo, y levantar los pies en la cama, si la panza lo permite.
El pelo también siente los cambios y no cae en estos meses, porque está detenido en una de sus tres etapas. Pero dos o tres meses luego del parto caen todos los que estaban en reposo. Es normal que eso suceda. Por la caída de las hormonas se puede perder hasta el 50% del pelo, que se va a recuperar en su totalidad. Su normalización puede tardar de meses a un año, depende cómo recupera su equilibrio hormonal cada mujer. Se puede ayudar con lociones anticaída y champús que lo restauren y lo lleven a la normalidad (si es con caspa, seco, graso, etcétera). No sirve cortarlo para que crezca más rápido.
Asesoramiento: doctora Marcela Marrero, médica dermatóloga del hospital Penna; doctora Alicia Albessi, médica dermatóloga del hospital de Clínicas; doctora María Elena Manzur, jefa del servicio de Dermatología del hospital Rivadavia.

