El padre de la cirugía estética y reparadora
Cirujano de celebrities, el especialista brasileño es reconocido por profesionales argentino. Su aporte a la medicina estética, sus logros.Testimonios y opiniones
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Con 9000 operaciones de rejuvenecimiento facial sobre un total de 50.000 cirugías plásticas y reparadoras, discípulos en más de 80 países, un libro entero para transmitir técnicas quirúrgicas propias, Ivo Pitanguy, el reconocido cirujano de los famosos, ya se transformó en leyenda. A los 90 años, murió en Brasil, un día después de haber llevado, en silla de ruedas, un tramo de la antorcha olímpica. Inteligente, inquieto, curioso y, sobre todo, generoso. Así lo describen Rubén Rosatti, presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora Argentina, y Gustavo Prezzavento, titular de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires.
Conocido adentro y afuera de su país, su popularidad puede compararse a la de una celebrity, hasta puede ser considerado un Maradona de la estética mundial. “Nunca vi un conocimiento tan popular sobre un médico. Eso es porque Pitanguy incursionó en otras actividades, no sólo en la cirugía”, cuenta Carlos Pestalardo, vicepresidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires y discípulo del brasilero. Es que el cirujano plástico que operó –aunque jamás lo reconoció resguardado en su secreto profesional– a Sofía Loren, Elizabeth Taylor, Jackie Onassis, Gina Lollobrigida, Nicky Lauda y a Farah Diba cuando era emperatriz (vaciaron el hospital de Irán y formaron un equipo médico con los mejores profesionales del mundo para que Pitanguy la operara) fue un verdadero humanista que brillaba en todo lo que emprendía. “Hablaba ocho idiomas, era escritor y fue miembro de la Academia de Letras de Brasil, tenía una de las pinacotecas más importantes y fue presidente del Museo de Arte Moderno”, destacan los médicos.
Antes y después
En sus comienzos la cirugía plástica no estaba estructurada como una especialidad y las guerras mundiales habían dejado mucho trabajo por hacer. Entonces el inquieto médico recorrió Europa y Estados Unidos para formarse en el cirujano plástico que quería ser. Más tarde vendrían su clínica y el Centro de Estudios que llevó su nombre. Su titánica experiencia se volcó en un libro en el que describe las técnicas creadas por él. ¿La novedad? Éstas “eran reproducibles por cualquier cirujano que no fuera él. No requerían de una habilidad especial. Él las creaba para que otros pudieran repetirlas”, describe Pestalardo. Entre ellas, la más importante fue la de reducción de mamas “en mujeres que tienen gigantomastia; preservando la fisiología de la glándula mamaria”, cuenta su ex alumno. En cirugía reparadora fue famoso en quemaduras y corrección de labio leporino. ¿Otro aporte? Pitanguy no separaba la cirugía estética de la reparadora. Para él se complementaban y en su escuela enseñaba a operar desde un labio leporino hasta una colocación de prótesis, dándole la misma importancia a ambos procedimientos.
Rodeado de celebridades que acudían a su famosa clínica, no creía que la cirugía estética y reparadora debía ser una rama de la medicina limitada a clases más acomodadas. Después de un incendio en el que murieron 500 personas y hubo miles de quemados, “vio que era importante crear una escuela y un servicio organizado”, cuentan los cirujanos. En el Hospital de la Santa Casa de la Misericordia, en Río de Janeiro, existe aún hoy un servicio para personas sin recursos a los que se atiende gratuitamente. En sus días “se hacían doce cirugías estéticas y reparadoras para gente carenciada y llegó a haber tres años de espera”, agrega Pestalardo.
Hoy la cirugía plástica, estética y reparadora es una especialidad estructurada y le debe mucho a Ivo Pitanguy. Es segura para el paciente ya que todo lo que se hace está esquematizado. Aunque exige tomar recaudos para que el cirujano que atiende sea especializado y competente y que lo haga en un centro en condiciones.

Ahora se tiende a reparar el envejecimiento y también la fisiología: la consulta suele llegar por un tema estético pero la respuesta es también reparadora, cuidando el funcionamiento del órgano o la zona a tratar.
En adelante los retos siguen siendo muchos. Hay procedimientos en evolución, con grandes avances, como el autotrasplante de células grasas que incluyen células madres. Son células del propio organismo que pueden reparar regiones y se usan en cirugía trasplantándolas.
Respecto al tema social, en el que Pitanguy fue de avanzada, hoy hay mayor concientización y en la Argentina existe en los hospitales un centro de cirugía plástica para corregir problemas, gratuitamente. Lo mismo sucede en muchos países de Latinoamérica. “Hay sociedades médicas que tienen grupos de cirujanos que van al interior a operar gratuitamente quemaduras, labios leporinos, entre otras cosas. Además se trata que los residentes vayan tomando mayor conciencia”, concluyen. La especialidad al servicio de los necesitados, otro legado del gran Pitanguy.

