Embajador
No sólo los unen las iniciales, ahora el look: Thierry Henry es la nueva cara de Tommy Hilfiger
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LONDRES.- Una pelota gira por las salas de la Royal Academy of Arts. Nadie se pregunta quién es el dueño, todos saben que él está posando a unos metros en un improvisado set y sonriendo para las fotos. Y para cada clic, Thierry Henry cambia de ropa: primero, look casual; luego, traje oscuro y camisa de blanco impecable. Todo de la etiqueta de Tommy Hilfiger.
No es modelo. Lo suyo es la N° 5 y las canchas, donde deja todo para defender la camiseta del Arsenal, el equipo inglés que lo consagró como goleador. Esta vez, los flashes lo persiguen porque el futbolista francés, como si fuera un profesional de las pasarelas, es el nuevo embajador de la marca de indumentaria norteamericana.
La nueva fusión del mundo de la moda y del deporte tiene presentación oficial entre las obras de arte de la Royal Academy, a pasos del centro neurálgico de Piccadilly Circus. Afuera, la llovizna intermitente oscurece la tarde londinense; puertas adentro, cámaras y periodistas de todo el mundo esperan a los protagonistas de la alianza.
"Fue difícil encontrar una imagen de la marca, pero se acabó la búsqueda. El hombre es Thierry Henry -anuncia Tommy Hilfiger-. Tiene un estilo personal estupendo. Es una estrella, un apasionado por ganar. Es elegante y se ve bien con cualquier tipo de ropa." El astro, subcampeón mundial con Francia (en Alemania 2006) recibe el elogio sin sonrojarse.
Hilfiger promete diseñar una colección limitada inspirada en el francés, y hace bocetos en el aire: "Imagino un jeans más relajado, más al cuerpo". Pero siempre manteniendo su línea, de creaciones para "todos los estilos de vida de una persona". Hace un paréntesis para anticipar la colección primavera-verano 2008, que delineará con mucho blanco ("combina bien con todo, es limpio y fácil de llevar") y contrastará con tonos fuertes.
Puntos de encuentro
Para empezar, sus iniciales son las mismas: TH; y, también, futbolista y diseñador son fundadores de entidades solidarias. La de Henry, The One 4 All Foundation (uno para todos), tomó forma con esta alianza. Un juego de palabras con el número de su camiseta, el 14. Las ganancias que se obtengan por las ventas de la colección limitada se destinarán a su causa: luchar contra el racismo y la pobreza. La fundación construirá escuelas con instalaciones deportivas para darles mejor calidad de vida a los chicos que más lo necesitan.
"No hay que olvidar de dónde se viene", dice Henry. Otra coincidencia con Hilfiger, que levantó su emporio con 150 dólares, veinte jeans y mucha creatividad. Sus primeros clientes fueron los compañeros del colegio, que imitaban su look de pantalones de botamanga ancha y cintura baja. "Quería parecerme a una estrella de rock", reconoce. Trabajó en una estación de servicio y ahorró hasta abrir una tienda en Elmira, Nueva York. Y el éxito se multiplicó. Además de líneas completas para hombres, mujeres y niños, agregó fragancias, relojes, lentes de sol, y hasta ropa de playa y para jugar en los links.
En casi 40 años de carrera, abrió locales en todo el mundo, como el londinense de Regent Street, una de las calles más top. Entre las casas de Timberland y Mappin Webb, la bandera roja, blanca y azul de Tommy se codea con primeras marcas.
El negocio, de estreno, se vistió con estilo british: pisos de parquet, cortinados escoceses y una araña inglesa colonial restaurada. Pero el protagonismo es de la indumentaria, que en la planta baja es masculina, y en el subsuelo, femenina. ¿Por qué? Pura estrategia. Dicen que los hombres, con menos paciencia, si entran y no ven ropa para ellos, se van; en cambio, aseguran que la mujer es más curiosa.
Invierno 07
Todo un anticipo de lo que se verá en el otoño-invierno de Buenos Aires: camisas y suéteres en colores fuertes, con violeta, rojo, verde y hasta rosa furioso; tapados de lana en un ciento por ciento y jeans con nombres propios. Una mudanza: la banderita tricolor, en general, ya no está a la vista, sino como un detalle sutil en mangas y puños.
Del perchero sale una chaqueta de la colección Quinta Avenida , que el encargado del local recomienda usar con traje o jeans: y sonríe complacido cuando abre un abrigo y descubre que está forrado con dibujos búlgaros. "Calidad adentro y afuera", dice.
Para ellas, el glamour de la línea Noche de Manhattan , con brillos plateados y lentejuelas en musculosas blancas y vestidos negros. Y un tapado de pied-de-poule que merece un aplauso. Chinatown salpica camperas con bordados orientales y remeras-quimono, mientras que un rincón se reserva para la colección limitada Grace Kelly , con una seda estampada que es detalle recurrente en polleras, sacos y vestidos.
También en el local se fotografían Henry y Hilfiger. Una alianza estratégica, con la sonrisa carismática del futbolista y la firma en expansión del diseñador. Y hasta sale el sol en Londres.

