En La Boca, un gran jardín de amapolas
Kenzo lo ambientó para un comercial
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Durante cinco días, en Caminito flotó un perfume floral suave, con notas dinamizantes y empolvadas. O casi, es que, entre el sábado y el miércoles último, al frente del Riachuelo esperaba un campo de amapolas, escenario del rodaje de la próxima campaña internacional de Flower by Kenzo. Una flor sin perfume, pero que Kenzo ya había perfumado --con Flower-- en espacios públicos como el Centro Pompidou de París, el Covent Garden en Londres, la Plaza Roja de Moscú y el Malba. Y aunque no había rociado las flores en La Boca, a esta altura la visión de una amapola roja de papel maché ya puede crear en el cerebro el mismo perfume. Reflejo condicionado.
Una productora de cine francesa con un equipo de 40 personas; una productora argentina a cargo de la organización local; 200.000 amapolas hechas en China, pero traídas desde Francia; la modelo Sophie Nicolas, francesa con ascendencia vietnamita; una locación porteña con impronta italiana. Todo muy a tono con la fusión de elementos característica de Kenzo. "Y la música será, probablemente, inglesa", termina de unir el rompecabezas el francés Patrick Guedj, director internacional de marketing Kenzo Parfums, a cargo del proyecto.
En septiembre, la campaña podrá verse en todo el mundo: Buenos Aires, una vista aérea nocturna (Palermo Viejo, Recoleta), nieve roja y una chica sentada en un banco, en Caminito. Cuando amanece, la nieve roja da paso a un gran campo de amapolas.
Guedj explica que escapó de "ciudades cliché como Tokio o Nueva York. Buscaba un lugar como Caminito: muy plástico, fuerte, de líneas simples y colores, con un toque especial y valores humanos". Llegó a la Argentina por primera vez en el año 2000, para presentar Flower by Kenzo. Desde entonces, volvió diez veces y no sólo a Buenos Aires: el comercial de Parfum d´Eté --una mujer tirada en el pasto mirando al sol-- está filmado en Salta.
¿Las amapolas? Muchas fueron guardadas hasta septiembre, cuando la campaña se presente por acá. Y miles quedaron plantadas en medio de La Boca. De a poco, los vecinos se las fueron llevando.

