Eternas alhajas, las que no pasan de moda, pero se renuevan
Siempre vigentes, siempre bienvenidas, las joyas nunca pasan de moda, duran una eternidad, son uno de los grandes regalos para mamá y a su manera también se renuevan.
Por lo pronto, luego de varios años de oro blanco, el oro amarillo y hasta el rosa (aunque más tímidamente) volvieron a las vidrieras porteñas. Así, los colores más tradicionales del metal más noble están de última moda.
Las piedras son el otro tema fuerte de la temporada. Llegan en colores y en variedad de formas: desde cabuchón (redondeadas) y geométricas hasta las tallas briolet (con forma de gota o pétalos). Ideales para las colecciones románticas, disponibles en estos días.
"Topacios celestes, amatistas, aguamarinas y cuarzos, entre las más usadas", cuenta Marcela Rottgardt, de Giovanna di Firenze. La elección no es caprichosa: integran el grupo de las formaciones naturales más accesibles.
En diseño y construcción, Sol Estévez, diseñadora de Simonetta Orsini, habla de piezas con movimiento y hasta interactivas. "Ahora, muchos anillos tienen piedras o dijes de metal que se mueven e incluso que se sacan y se ponen, dando más de una variante de uso", explica.
"Si bien hoy se buscan alhajas ponibles y fáciles de llevar del día a la noche, la estética minimalista quedó atrás", apunta Liliana Chevallier, de Cartier. Justamente, la tradicional firma francesa de joyeros acaba de lanzar su colección Panthère, reedición del lanzamiento de 1949, que responde a este concepto moderno de movimiento.
Menos es más
Otra tendencia es centrar la atención en alguna pieza importante. "Antes las mujeres usaban anillos, gargantilla, aros y pulsera. Ahora, uno o dos accesorios con presencia es lo más moderno", asegura Rottgardt. Así se multiplican las propuestas que combinan metal y piedras voluminosas en anillos y colgantes.
"Por cuestión de costos, las formaciones industriales tienen más salida que las naturales. Circonia, amatistas y citrinos acompañan muy bien este tipo de diseño", explica José Zalazar, de joyería Testorelli.
Versiones a todo lujo también hay. Bien a la italiana, Cipriano sigue fiel al oro blanco y los brillantes. Sólo en sus propuestas para el día cambia los diamantes por las piedras semipreciosas. "El cuarzo rutilado, los topacios y las aguamarinas son las más fáciles de llevar", cuenta Walter Raia, uno de los dueños de esta firma, especializada en anillos de gran porte.
Brillantes de colores y oro blanco, una alianza bien canchera de alta joyería. Amarillo, rosa, verde, marrón y negro, los tonos más vigentes.
Hay coincidencia en que el público argentino llega a las boutiques informado. "Viaja bastante y sabe lo que se usa afuera. Por eso, la variedad debe contemplar todos los gustos: piezas clásicas, pero también vanguardistas", dice Juan Zanotti, al frente de la joyería homónima.
"Mientras que el cliente más conservador no siempre se adapta a la tecnología y busca piezas de colección, relacionadas con el arte, el más informal se inclina por las joyas fáciles de llevar. Esas que se ven bien combinadas con piel o jean", apunta Claudia Stad, al frente de Jean Pierre.
A partir de los materiales también se puede innovar. A esta tendencia apunta Homero Pereyra (Joyería Homero), que desde hace un año trabaja en una colección que combina brillantes y metales (oro y plata) con acrílico. ¿El plus? Trabajo artesanal y de calidad técnica made in Argentina que ya se exporta a Malasia, Camboya y Japón.
Desde Or, representantes en la Argentina de Tiffany´s, destacan la gran variedad de accesorios en plata. Desde dijes con cordones de seda y caucho hasta diseños esmaltados. Claro que no es lo único. No hay que olvidar que la famosa marca neoyorquina cuenta con diseños desde 150 dólares hasta más de 200 mil.
Con cristales de Leslie, Ernesto Kohen, de Sensation du Temps, también se distancia un poco de la joyería tradicional. Pero se reserva para los más innovadores, nada más ni nada menos, los diseños del italiano Franco Pianegonda, el mismo que eligen celebrities como Madonna, Jennifer Lopez, Britney Spears y Lenny Kravitz.
DIRECCIONES: Cartier (Alvear y Ayacucho), Sensation du Temps (Alvear 1551), Or (Tagle y Figueroa Alcorta), Jean Pierre (Alvear 1892), Giovanna di Firenze (Florida 834), Homero (Posadas y Rodríguez Peña), Simonetta Orsini (Posadas 1101), Cipriano (Arenales 1264), Testorelli (Galerías Pacífico) y Zanotti (Alvear 1883).
Imaginación
Agasajar es mucho más que entregar un buen regalo. La presentación o la originalidad en el momento de la entrega puede ser tanto o más importante que el objeto en sí. Aumentar al máximo la expectativa es una costumbre extendida que en Giovanna di Firenze trae a la memoria una anécdota de hace unos años: "Le vendimos a un cliente (que nos visitaba muy asiduamente) una esmeralda para su mujer, que los hijos le regalarían el Día de la Madre. El señor quería entregarla de una manera especial y se nos ocurrió recomendarle que la pusiera dentro de una cartera. Así lo hicieron y la homenajeada encontró la esmeralda tres horas después -recuerda Marcela Rottgardt, una de las dueñas de esta joyería-. Pasaron unos días y vinieron al negocio a contarnos lo bien que lo habían pasado. Nunca disfrutamos tanto con un regalo, nos dijeron. Y nosotros nos divertimos con el relato tanto como ellos. Sentimos que esa vez, además de vender una joya, regalamos una idea que salió redonda", dice.

