Fashion Buenos Aires
Todo sobre la 11a. edición. Durante los cinco días ingresaron al Pabellón Amarillo más de 55 mil personas, para ver 24 desfiles y 80 showrooms. Hubo 474 medios acreditados
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Martín Coronel: teatral, negro, dramático
Buen debut de Martín Coronel, que además de inaugurar la semana, contó con el apoyo de una empresa automotriz (Ford). Y todo marchó sobre ruedas... Presentó, con una puesta teatral, una colección inspirada en Frida Kahlo. Las modelos, que se sentaban una y otra vez sobre unas viejas camas de hierro a lo largo de la pasarela, el lecho de Frida, mostraron una colección en negro, con las tipologías del folklore mexicano: polleras largas con volumen y camisas con cuellos altos y mangas farol, además de tapados évasés. Destacables los juegos de alforzas, arrugas y plisados. La puesta estuvo a cargo del cineasta Marcelo Rembado. El maquillaje, de Oscar Mulet, y el peinado, de Cristóbal Rentería.
Lucrecia Gamundi: se estira, se transforma
También por primera vez en el FBA, Lucrecia Gamundi (de Aristocracia) se presentó con propuesta propia: Multiplicity. Una colección, realizada íntegramente en crêpe con spandex, que lleva adelante un concepto diferente para vestirse. Es para mujeres seguras y que no les temen a las adherencias ni a los colores brillantes. Y que son sumamente prácticas, porque varias prendas tienen capas dobles, de diferentes colores, para drapear una, estirar la otra, y usarla a piacere. Hay vestidos que se convierten en polleras largas y, así, un mismo equipo de la tarde puede transformarse en otro más noctámbulo. ¿Sus composiciones? Amarillo/negro; azul francia/violeta y colorado/violeta. Modelos con actitud al ritmo de Depeche Mode y lo nuevo de Madonna. Cecilia Roth, clienta de Aristocracia, aplaudió en primera fila.
Laura Driz: urbana y melancólica
Introducción milonguera de Antonio Birabent para un desfile nada tanguero, pero melancólico y de cafetín. El puntapié para otra de las referencias de Laura Driz a la idiosincrasia argentina: los zaguanes porteños de principios del siglo pasado, sintetizados en la estampa de la flor de lis.
En pasarela con farol como telón de fondo, una propuesta urbana y comercial, que se divide en un sport informal y un cóctel clásico. Repite la estampa romboide como impresión central, interiores, y también en la trama completa de la prenda sobre tejidos jacquard. Estrenó su línea en jeans con básicos en azul y gris oscuro en breeches, cigarettes y polleras con amplias tablas, encontradas y, la antítesis, el modelo tubo. Muchos tonos de temporada, como el beige, mostaza, ladrillo, borravino, verde militar y azul. Completó con accesorios (zapatos, botas, cinturones y carteras) en telas sublimadas con su trama de temporada.
María Pryor: una fiesta como pocas
Música gótica y siete campanadas en versión Kiss dieron paso a la noche victoriana de María Pryor, su fuerte. Para protagonizar un drama pasional o destacarse en una noche con algo de suspenso y misterio. Largas faldas en capas o drapeadas con polisón y hasta cola, para ceñir una figura y hacerla más femenina. Una silueta que también se destacó con corsets, vestidos corte imperio de reminiscencia romana, chaquetas entalladas, pronunciados escotes y cuellos importantes. A paso lento y con los pies vendados, con el pelo recogido con caireles y empolvado. Mucho detalle romántico en apliques de puntillas y pasamanerías, drapeados, plisados en juego de transparencias y bordados. Mucho terciopelo, chiffon, gasas y tul en sobrias y acertadas combinaciones de beige, bordó, petróleo, mucho negro y algo de colorado. Elegante y elaborado.
Flavia Martini: a partir del estampado...
Flavia Martini debutó con todo en la pasarela de FBA, con una colección llena de estampas propias. Los prints de pájaros, campanillas y flores silvestres con aires retro y art déco se proclaman soberanos y se apoderan de trenchs, blazers, chaquetas con cuello mao y túnicas con lazo. Modernos y femeninos, los suéteres adherentes y escotados y las blusas lenceras combinadas con faldas de corte évasé con toques de dorado. No faltan gorros cosacos y boleros de piel, para no quedar afuera de la tendencia moscovita. Foulards al cuello, vinchas con rodete, sombreritos cloche y anteojos retro completan un look que adoptarían enseguida las chicas de Jordi Labanda.
Kukla: ponible, discreta, formal
Siluetas de cuervos gigantes sobrevolaron la propuesta, inspirada en los trabajadores del oeste norteamericano. Enseguida, el ritmo de la música country distendió el clima sombrío al paso de modelos con sombreros bombín enfundadas en camisas western, chupines, vestidos de gasa con estampados de hojas y remeras a rayas en una colección de paleta desgastada. Muy ajustada, la cintura de faldas y pantalones sube varios centímetros y se acomoda debajo de cinturones anchos y elastizados.
Las hermanas Palandjoglou (dueñas de la firma) incursionan también en el quilting, el tradicional armado artesanal de mantas con retazos, que trasladan a vestidos strapless con patch de jean y género a cuadros, que logran destacarse en una colección de prendas ponibles, sin muchas pretensiones.
HE: ropa funcional, estilo bien informal
Desfile con conductores (Teté Coustarot y Fernando Bravo), relatos y comentarios al mejor estilo del peluquero más famoso. Una puesta kitsch que sorprendió. Y se contrapuso con el diseño neto y funcional de los hermanos Alejo y Javier Estebecorena. Pero revalorizaron la estética ochentosa con todo, música y lluvia de papelitos incluidas.
Una colección para hombres que circulan por la ciudad con sastrería informal todo terreno. Que además practican deportes extremos, con camperas que tienen aislación térmica, y también hacen yoga con conjuntos prácticos, con partes desmontables y muchos recortes. Por supuesto, se distienden en casa y descansan con ropa cómoda, pijamas modernos e interiores y medias anatómicas. Pedido de aplausos y calificaciones de los conductores: "Buenísimo..." En una presentación distinta, el estilo Estebecorena: casual y actual.
Emme: dulce bohemia
Pasarela dorada para el debut de Emme, que convidó con bombones a la gente de la primera fila para saborear su invierno rico en texturas y mezcla de estilos. En su colección conviven desde vestidos bohemios y setentosos de gasa y polleras folk hasta pantalones que olvidan su largo y se convierten en bermudas y shorts. Se llevan con chalecos masculinos para un look british, sin dejar de lado los autóctonos ponchos de telar y gorritos peruanos. Más jugados y retro al límite, los blazers de chiffon estampados y bordados con lúrex. Todo, con botas de lluvia, aunque el servicio meteorológico anunciaba cielo despejado.
Paz Alvarez Menéndez: detalles y mucha armonía
Detallista y armónica, Paz Alvarez Menéndez estrenó pasarela con una propuesta muy femenina y romántica. Su especialidad, líneas fluidas, suaves y sensuales, que acompañan la figura.
Se destaca por el juego de opuestos en texturas y colores. Impecables, las terminaciones al corte en faldas, sobrefaldas y modelos en capas. Strapless con prolijos drapeados y vestidos corte imperio en gasa de seda natural, satén y microtul con lazos e importantes flores en terciopelo o apliques, y detalles en tafeta.
Siempre con buena caída, hasta los suéteres livianos con toques de piedras, iluminadas con lúrex. Más contraposiciones en el mix de géneros tornasolados y rústicos. Y otro tipo de superposiciones, bordados sobre transparencias. Sus colores: manteca, miel, morado, malva y acero en teñidos muy personales.
Simple, una colección para la noche más soñada.
Veroivaldi: diferencias que arrancan del corte
"Veroivaldi tiene que ver con la mujer que busca ser diferente, que sigue el arte, el diseño y que no se queda quieta", cuenta la diseñadora. Y su colección Topiario (el arte de cortar árboles y arbustos en forma decorativa) reemplaza las tijeras de podar por las de modista. "Compuse formas y volúmenes para abstraerlas y generar un todo irreal y pictórico", destacó la diseñadora. Ese juego se trasladó a la puesta en escena: una pantalla gigante proyectaba las siluetas de las modelos antes de salir a pasarela.
Prendas marcadas con intersección de círculos y triángulos para lograr diferentes siluetas, faldas armadas desde la moldería -el fuerte de Ivaldi-, con tul debajo y con gajos que en la totalidad creaban el efecto globo, cobran forma en seda natural, organza de seda y casimires de pura lana.
Una propuesta equilibrada y con una paleta de colores que va del verde al azul con presencia de marrón, un poco de ocre y la totalidad del negro.
Kostüme: rockeros y modernos
Batería furiosa como preludio para una colección all in black con modelos vamp, pero rockeras, con peinados de recién levantadas y vestidos de noche con aplicaciones de géneros en cascada que se llevan con camperas gastadas de gabardina sulfuro. La dupla de Camila Milessi y Emiliano Blanco acierta con los plisados de sedas, gasas y microfibra superpuestos en varias capas en faldas y tapados con siluetas de los años 50, y se anima a destruir tejidos de mohair para que queden raídos y desprolijos. Para ellos, trajes y abrigos de líneas netas en los que juega con las formas rectas y curvas. Además, presentó -en alianza con Le Coq Sportif- una edición limitada de zapatillas que se transforman en botas al agregarles una caña desmontable.
María Vázquez: chicas punk o mujeres vamp
Puesta en escena neblinosa y llena de misterio para una propuesta multifacética. Para comenzar, diseños de noche: vestidos de corte sirena, enaguas de tul y pedrería a los que se suman inocentes faldas balloon plisadas y alitas de tul en los hombros.
Luego, una opción urbana, más masculina y con una impronta grunge y agresiva. Así, una tropa de pseudopunks irrumpió en la pasarela con babuchas, chupines, poleras engomadas, estampados rockers, aplicaciones plásticas y metálicas, sastrería irregular con fuerte presencia de la silueta globo y un importante trabajo de texturas. En cada pasada, gestos políticamente incorrectos y actitud desafiante.
Rapsodia: romántica, colorida, elegante
A la firma más bohemia del ciclo se la vio más elegante que nunca: hubo terciopelo, tules bordados y aires victorianos. El desfile, que empezó con la pasada final (la colección en pleno en pasarela), fue amplio y variado, con chiffon como protagonista. Se vio en polleras largas negras, en vestidos corte imperio con estampado a todo color; en tapados negros con bordados dorados, en sacos negros para usar con camisa blanca con jabot.
Otro hit, vestidos con mix de estampas que brillan con lúrex, una propuesta para usar con chaleco con vivos de piel y botas de caña alta. Sol Acuña y Josefina Helguera también pensaron en un invierno frío, gélido, con camperones también con vivo de piel en la capucha. En pantalones, reinaron los de corderoy y jean con brillos en los bolsillos traseros. ¿La paleta? Ciruela, verde, marrón, rosado y negro.
Juana de Arco: tejidos poco convencionales
Una colección para hombres y mujeres que prefieren los tejidos autóctonos y se animan a prendas poco convencionales. Con la llama presente en la pasarela (armada en una estructura de hierro) y en las prendas, la propuesta abarcó desde vestidos clásicos o con juego de buches, pijamas multicolores, camisetas, shorts con detalles de flecos hasta una variada línea de bombachas.
Todo pintado de beige y marrón, con toques de azul, colorado y verde. Un viaje a los Andes del Altiplano con un final desconcertante: una novia -casi adolescente- con vestido de encaje y corona con pequeñas llamas, de la mano de un novio con smoking, llevando a la llama a la punta de pasarela...
A.Y. not dead: de Londres a Buenos Aires
Inspirada en el clima callejero de Londres y en la estética punk, post punk y el new wave, El nuevo orden, una colección pensada para jóvenes -y no tanto- con personalidad. Faldas a la rodilla o cortas (ambas siguiendo las líneas de caída del cuerpo), pantalones ajustados, blusas de encaje y remeras con variedad de estampas (desde rayas punk y cuadros onda ska hasta estampados del artista plástico Diego Bianchi), los destacados de una colección con fuerza (que también se marcó en el andar de los modelos).
"La oscuridad y el humo completan el clima tenebroso", dice Diego Romero, de A.Y. not dead. Para la noche, siluetas femeninas con talle a la cintura y volados en las mangas y polleras. Para ellos, sacos entallados.
Acuba: diseños en cuero argentino
Cuero argentino 100% en un desfile multimarca, siete firmas presentadas por sus proveedores, la Asociación de Curtidores de Buenos Aires (Acuba). Una edición de productos comerciales y de exportación. Mujeres con personalidad, que usan botas altas y acordonadas y, al hombro, carteras con avíos (Carla Danelli, de Claudia Epszteyn). Modernas policías en negro dominante: zapatos con punta redonda, botas a la rodilla, caps, guantes y muñequeras (Rallys). Ingenuas que llevan el color sin prejuicio: fucsia, azul eléctrico, dorado, violeta (Las Pepas). Hombres que andan en zapatotillas y modelos labrados (Boating). Y para una noche elegante, largos abrigos de piel y carteras en cuero pintado con láser (Casa López).
Marcelo Senra: bien autóctono
Puso en escena su origen salteño y raíces collas: papas y pimientos bordearon la pasarela y instaló con los clásicos monolitos-ofrenda que se ven en los caminos de la Puna. Cachi revive el color de los Valles Calchaquíes y recrea las texturas andinas en un patch, en el corsage, muy Nina Ricci. Infaltables, sus faldas y vestidos en chaguar, además de modelos con picote, aguayos y madrás en mix con seda natural y taffeta. Esta vez con apliques de piezas de plata y detalles de astas bordadas.
Y mostró todo en una colección variada y extensa. Para mujeres con personalidad, que prefieren las texturas nobles. Dio especial importancia a las creaciones de Juan Carlos Pallarols, integradas a sus diseños, y sumó las innovadoras joyas de Gabriela Horvat, que se llevaron muy bien con su estilo autóctono. En su visión de la mística norteña, cerró el desfile con una suerte de virgen-reina con corona y todo.
Unmo: futurista, moderno
Siempre futurista, pero con un diseño urbano y muy moderno, Marcelo Ortega presentó Trae Tormentas y se las trajo. Con un carácter más épico, mostró (en desfile zigzag) abrigos impermeables y vestidos importantes, para animarse a una noche de tormenta o disfrutar de una obra de ciencia ficción.
Luces intermitentes y humo, como para estar en una disco o entre nubarrones. Estampas de diagonales, bien simétricas, y rayos muy bien engamadas y cortados al bies en largas polleras, vestidos y camperones. También, camperas y faldas infladas y matelasseadas, en construcciones esponjosas, cual nubes. No faltan capas-caperuza con mangas mariposa en tonos shocking y muchas terminaciones en pico. Recreó su sastrería informal en denim, telas deportivas y outdoor, de líneas geométricas.
Con modelos con pelos electrizados y make-up en blanco destellante, azul eléctrico, violeta, morado, gris perla y negro, a tono con los colores de la colección. Con imaginación y vuelo, entre rayos y centellas, por supuesto.
Cora Groppo: sobriedad y moldería personal
Un paso más en el desarrollo de una moldería personal que desestructura una silueta lánguida y reinventa con recortes, buches, pliegues, pinzas, profusos jabots y lazos, algunos moños, que dan volúmenes y una caída singular. Todo acentuado por tonos neutros y sobrios. Groppo presentó un invierno cada vez más ponible a diario, el mismo que fue aplaudido, recientemente, en la pasarela Cibeles de Madrid.
Muchos cigarettes y babuchas achupinadas en las piernas, faldas con sus personales volados en caracol, siempre asimétricos, y otros modelos globo con pliegues diagonales, chalecos en piezas envolventes de pieles que resaltan con jeans ceñidos. Agrega versiones de suéteres de tipologías clásicas, como el cardigan y cache-coeur, pero deconstruidos, y tapados-capas de volados irregulares. Mucho movimiento y volumen en prendas elaboradas y simples a la vez. Algodón, lana, seda y algo de cuero en su característico estilo austero, sintético y net.
Posse: de zarinas y rockeras...
Un poco rockanrollera (bien setentista), un poco zarista (la de la Rusia imperial). Una propuesta tan amplia como para abarcar temas tan opuestos. El desfile de Guadalupe Posse, siempre acompañada de su hermana Pilar, tuvo a Jimmy Hendrix en la mira en una colección pensada para mujeres modernas y activas.
Pantalones ajustados y de talle bajo como el rockero, con agregados retro de flecos y el terciopelo de temporada. Variedad de polleras: de semicampanas largas a cortas en modelo globo trabado, y también pantalones holgados con tops escotados.
La paleta Posse es la de moda, y la convierte en una colección más bien discreta, urbana y ponible. Para la noche, reeditaron una nueva versión de su estampa animal print del verano, con tachas como sello distintivo, un detalle que se repite en los abrigos. Y también revivieron el búlgaro en vestidos amplios como salidos de los años 70.
Tramando: original del principio al fin
Martín Churba se lució con Barracas -en alusión al barrio porteño donde se en el siglo XVII se almacenaban materias primas, su fuerte-. Y armó una colección llena de combinaciones y texturas, muy Churba. Las formas se inspiran en los campos de hielo como la puesta, blanca y gélida. Hay superposiciones pasando por el juego de los volúmenes geométricos hasta llegar a vestidos con forma etérea y simple que componen la novedosa línea Fieltro. "Son quince diseños hechos con lanas vírgenes golpeadas hasta que forman el entramado que logran la prenda y que muerden la seda natural y la drapean", cuenta el diseñador. Malva, lavanda, colores fríos (degradé de verdes y celestes), negro y acentos flúo, colores de una propuesta impecable, acompañada por la música en vivo del percusionista Ramiro Musotto y la proyección de sus sombras chinescas.
Lupe: como para ir al colegio
Una propuesta urbana y descontracturada, que marcó el regreso de un clásico: el mocasín. "Me encantan los mocasines y me gusta combinarlos con variedad de prendas", revela Guadalupe Villar. Acompañaron jeans achupinados, minis y blusas (estilo colegiala) plisadas, plato y hasta vestidos de noche. La seda, el denim o los algodones se mezclan con una sastrería por momentos entallada que remarca las siluetas de hombres y mujeres. Las chalinas y bufandas extra large dan un toque de informalidad aun a los vestidos de noche hiperfemeninos inspirados en los años 60. Una colección versátil, que permite armar variedad de conjuntos.
Vero Alfie: mil y un detalles
Romántica, pero con onda, con influencia militar, marinera y vintage, así es esta temporada para Vero Alfie. "Apunto a mujeres de entre 25 y 40 años, amantes de la ropa con mucho detalle", destaca la diseñadora. La superposición de texturas (algodón, paño de lana, corderoy y seda natural) y prendas en las que se acentúa el juego de los largos (pantalón chupín, remera larga y algo corta; o polleras muy amplias con toreritas), blusas con cintas, pasamanería, bordados de punto cruz sobre hilo, y hasta puntillas de crochet teñidas, el sello de una colección basada en tonos oscuros (azul, negro y toques de marrón) y con pinceladas de verde, bordó, colorado y petróleo.
Spina: señores actuales y descontracturados
Sastrería atípica en la que no existe la rigidez, así es Spina, firma de ropa masculina. "Tomamos el imaginario de los uniformes militares soviéticos y los desarrollamos con las tipologías urbanas para descontracturarlo", dice Flavio Spina, responsable de la firma junto con Carla Cando, autodefinidos como constructivistas. La intervención en las prendas se refleja no sólo en la estética urbana de la sastrería informal. También, en las texturas: por ejemplo, príncipe de Gales con estampas incluidas en el tramado. Espíritu que se traslada a los zapatos que, manteniendo la estética clásica, dejan asomar el color debajo del picado. Pantalones entallados, sacos rectos se presentan en variedad de texturas (pura lana, algodón, poplín, terciopelo y cuero con lavados del jean) y en una paleta neutra con el gris como dominante y con toques de colorado y amarillo.
COBERTURAS: Gabriela Cicero: Martín Coronel, Lucrecia Gamundi y Rapsodia. Delia Alicia Piña: María Pryor, Laura Driz, Hermanos Estebecorena, Acuba, Paz Alvarez Menéndez, Posse, Cora Groppo, Marcelo Senra y Unmo. Maricruz Luzar: Emme, Kukla, Flavia Martini, Kostüme y María Vázquez. Andrea Salgueiro: Juana de Arco, Veroivaldi, A.Y. not dead, Lupe, Vero Alfie, Spina y Tramando.

