Femineidad, la palabra... para definir día y noche
En esta pasarela, todos los largos, tonos fuertes o pastel, paillettes y transparencias
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GINETTE REYNAL. Un desfile lleno de afectos; en pasarela, Carmen Yazalde, Mora Furtado, Nequi Galotti, Patricia Vigiano, su hija Mía y... hasta su perro. La colección para adolescentes y mujeres cancheras es desestructurada. Gana el rosa, del bebe al fucsia flúo, y el verde en todas sus gamas. En largos, todos: microminis, a la rodilla (más arregladas) y paisanas al tobillo. Como recursos, elásticos, drapeados, tiras cruzadas, rayas deportivas, una sola manga, flores aplicadas, strapless y escotes profundos, y animal print. En algodón, encaje, hilo, shantung, tul, satén y crêpe. Final con novia moderna: falda campana y corset con piedras
SUSANA ORTIZ. Esta temporada, la diseñadora favorita de la primera dama desestructura la sastrería, cambiando sacos por minicamperas y chaquetas con lazo o cinturón, incorpora faldas en capas y gajos irregulares, y para momentos distentidos, shorts, pescadores y enteritos. Utiliza lino, muselina, gabardina, seda, cuero, jean, gasa, satén y brocato, en todos los colores de este verano, empezando por el blanco; a las flores, cuadros, rayas y animal print suma encajes como remate de ruedos y puños. De noche, largo a la rodilla o hasta los tobillos con superposición de telas, volados... y colas.
GLORIA LOPEZ SAUQUE. En primera fila, Ileana Calabró, Viviana Canosa, y sus colegas Chiche Farrace, Adriana Costantini y Fabián Kronenberg. Su colección en cuero es madura y bien realizada. Y merece aplausos: los tiene en los trenzados en prendas sin costuras; las tiras que logran el efecto de rayas estampadas; el cuero aplicado sobre tela; y el juego de distintos colores que semeja una tela estampada. Blanco con negro, verde, terracota, rosa, celeste, naranja, fucsia, rojo y cobre. Todo, de buen corte.
FABIAN KRONENBERG. Festeja sus 35 años en el métier con una colección impecable. Trabaja el crochet y el macramé con bordados de corales y conchillas, que confirman sus dotes de artesano. En sastrería, desflecados en solapas y ruedos; hay sacos muy Chanel con mangas 3/4. Además, blusas, shorts, tops, pantalones pescadores, minis y faldas largas o por la rodilla. Al blanco se suma una amplia paleta de colores brillantes; las telas, excelentes (guipiure, satén, brocato, seda, shantung, gasa, y paillettes), y las estampas, de moda (lunares, flores, cuadros, rayas y mariposas). La noche, femenina y romántica, con vestidos en telas etéreas superpuestas, faldas en capas o largas, abiertas y con volados, un solo hombro, strapless y espaldas importantes.
MARTIN CORONEL. Inspirada en los recuerdos de la infancia, una colección femenina y masculina en tonos pastel (rosa, celeste, manteca, blanco), con texturas suaves, tejidos terminados al crochet, broderie, alforzas, vainillas, cintas de raso, plisados y telas arrugadas. Para mujer, faldas largas o por la rodilla, shorts, blusas de tul sobre musculosa de hilo. Para ellos, pantalones angostos y rectos, camisas con voladitos verticales, pescadores, musculosas sobre remeras de algodón y pocos trajes de lino. Co & Co aportó sus accesorios: dijes de plata lisa o satinada, con silicona, cristal, resinas, acrílico y piedras semipreciosas en gargantillas y colgantes.
ARCHETYPE. Con buenos géneros, una recreación de las pasarelas europeas, completa, femenina y fácil de llevar. Con estampas geométricas, ópticas, florales o a lunares, sobre diferentes texturas, hay sacos, polleras, pantalones rectos y capris; completan zapatos, carteras y trajes de baño. Dúos de naranja-blanco, lila-esmeralda, celeste-rosa o de un mismo color (amarillo, naranja, azul), encendidas y apagadas. De noche, soleros irregulares, con gajos y mucho, mucho color.
ADRIANA COSTANTINI. Su clienta desayuna en baby doll y bata. Luego, se pone una bikini o enterizo con detalles de strass, y un conjunto de short multirrayas y blazer de inspiración marinera para pasar por la pileta. Más tarde, un jeans con bordado brillante y una campera de cuero rosa con tachas en todas las costuras para ir de compras. Para la reunión en la oficina elige un saco de shantung rosa y un capri floreado con cartera ídem. Y se viste de negro para el cóctel: una musculosa con paillettes, con una pollera de varias capas irregulares de gasa y lazo a la cintura.
LAURENCIO ADOT. Del cóctel a la alta noche, sofisticación, romanticismo, siluetas muy femeninas. Su colección es Ouro Preto y se inspira en esa ciudad de Minas Gerais, con tres paletas: selva (verdes, amarillo y naranja), metales (oro y plata) y espirituales (blanco y pastel). Con algo de los años 30 y 50, ruedos irregulares o con volados. Juega con transparencias veladas con bordados en paillettes, broches y detalles de tul bordado a mano. Pescadores rectos, tailleurs bicolores, faldas de tul évasé con enagua, tops y blusas drapeadas. No se olvida de flores, rayas, lunares y batik. Y se divierte con lazos y nudos, y con un par de minis desgajadas y musculosas superpuestas.
DORINA VIDONI. Africa, Lejano y Medio Oriente dan el corte étnico a la colección urbana y sin edad de esta diseñadora y artista plástica que debutó en la pasarela de Buenos Aires Alta Moda, después de haber vivido 22 años en el exterior. Con ritmos arábigos, las modelos pasaron túnicas sobre pantalones de telas brillantes y elastizadas, y fajas en la cintura, versiones propias de quimonos, cuellos mao, estampados floreados. En cobre, bronce, blanco, piel, negro, verde y turquesa. Un viaje exótico.
OPALOCA. Todas las fiestas (cóctel, civil y casamiento) en la colección de Estela y Vicky La Fuente. Como siempre, se animan a los tonos fuertes, que alternan con los pastel en vestidos al tobillo, livianos y adherentes, o con faldones. Como novedad, batik bordado con piedras africanas y europeas, alternativa a las telas lisas o floreadas; las líneas, simples, se realzan con tajos y escotes profundos, drapeados o volados irregulares, algunos con cola flamenca o terminados en tul. Para audaces, vestidos colorados ultracortos; para las más relajadas, strapless drapeados combinados con... pantalones.
CLAUDIO COSANO. Con fondo estrellado, Dolores Barreiro, Ingris Grüdke y Nicole Neumann marcharon a ritmo electrónico hasta el ventilador hollywoodense que levantó faldas y tajos. Casi como Marilyn. Las divas de Cosano, con colores vibrantes y cálidos como amarillo, naranja y pasteles. Manda el corset, que levanta el busto al máximo. Bordados, volados, desflecados, encajes, transparencias, ribetes dorados, piedras y perlas bordadas. Provocación al máximo.
MENAGE A TROIS. Toujours Paris para Amelia Sabán, que inspirada en las firmas francesas ahora edita una colección muy Chanel. "Se ve en las calles parisinas y la sumé a la etiqueta porque no la teníamos", destaca. Innova con los pasteles, pero no descarta sus clásicos azul y blanco. Mucho tweed de algodón, seda y viscosa con spándex -que tiñó a gusto- en conjuntos de chaquetas desflecadas y polleras a la rodilla; algunas faldas con tablas verticales sueltas y otros modelos con tableado horizontal en cascada. Hay terminaciones al corte, encajes livianos y paillettes. En satén, chiffon, panamá, seda natural, cady (seda con viscosa) y algo de gamuza, el cóctel. El vestido es el fuerte de la colección; lo adornan cintos de cadena con hebilla y otros de perlas con moño de gasa. Retro, romántico, muy chic.
OLGA NAUM. Abrió el desfile, a beneficio de las Damas Rosadas, con trajes de baño enteros y escotadísimos, una novedad de su verano. Pero, como siempre, su propuesta es más para el día, con ropa decontractée con mucho color. Combina fucsia con naranja en conjuntos sport de remera y pollera o short, y apela a los recortes en sacos a la altura del codo, camisas con ruedos en escalera y remeras con un solo hombro. El remate de sus pantalones también es escalonado y desflecado. De noche, sus empolvados pueden verse en apuros frente al avance del colorado, borgoña, azul, lavanda y verde esmeralda en su línea de vestidos largos. Lino puro, seda natural y organza. Infaltables, las polleras largas con recortes y en gajos deshilachados y otras de ruedo irregular con terminaciones al corte en mix de texturas.
WALTER MOSZEL. Para hombres capaces de llevar saco de cuero amarillo fuerte, pantalón bombilla con cierre al tobillo en verde manzana u otro pescador en ese tono con campera colorada. ¿No se anima? Entonces, su segmento no tan shocking, que incluye equipos de camisa de manga corta y pantalón en blanco o manteca total; trajes informales en beige; pantalones gris perla, algunos con rayas finitas. También remeras rayadas, algunas más ceñidas con broches a presión, musculosas y muchos bermudas. En telas livianas para un verano cálido o tórrido.
MAUREENE DINAR. Teach me a lesson, I have nothing to wear, It´s all about me y Made in France, los mensajes que la diseñadora aplicó sobre pantalones anchos, pescadores y fuseaux. Sigue su constante e incluye desde jeans y trajes de gabardina hasta vestidos de fiesta y de novia. Todo, con un touch que puede brillar con piedras, lentejuelas, canutillos y caireles; remitir al glamour de los años 50 en estampas de Marilyn, o acercarse con bordados al estilo más barroco. Dinar multiplica escotes, espaldas cavadas y gajos irregulares que caen asimétricos sobre los pantalones, en colores para elegir. Para el cierre, tres sí quiero.
FRANCISCO AYALA. Menos pasadas y más sorpresas en un desfile con conjuntos multifunción, integrados por piezas para armar, desarmar y volver a armar. ¿Resultado? Cambio de look inmediato; vestido corto, faldas largas con volumen y bolero mutaron: con sólo quitar la maxifalda, el diseño original y nocturno devino traje de cóctel. Sin el bolero, un sencillo vestido para el día. En sastrería, otro acierto: pétalos que se convierten en polleras y se repiten en solapas y puños. Todo, en algodones engomados y crepês lisos y arrugados. En colores, alianzas estratégicas de crudo, rojo, turquesa, rosa y verde.
VERONICA DE LA CANAL. Sueño de una noche de verano se llama esta colección que, pensando en Shakespeare, apela a lo teatral. Princesas salidas de cuentos de hadas, damas antiguas y... gladiadores de epopeyas romanas. Brillos, apliques, corsets, volados, puntillas y encajes. De todo, pero no para todas.
NOLITA. Por primera vez en esta pasarela, los diseños de Lorena Ceriscioli tuvieron buen debut. Llamó la atención con sus tramas de hilos de seda en polleras, musculosas, remeras, shorts, palazzos y pescadores. Sólo para figuras privilegiadas. De noche, vestidos largos o muy cortos con terminaciones en crochet y metal tejido (cobre); corset de punto (también en crochet) con incrustaciones de nácar, flores y piedras, y faldas évasée, con varias capas de volados, además de tableadas. A la playa, sugiere ir con dos piezas de punto y elastano. Las rayas, el único estampado.
IARA. Fiesta de viernes por la noche en esta presentación, que incluyó vestidos para todos las fiestas y las novias. Desde tirantes y lentejuelas, diseños pegados al cuerpo y pecheras con un solo hombro rematadas con faldas de gasa hasta corsets bordados con hilos de plata, que combinan con polleras lánguidas de gajos o vaporosas de múltiples capas de tul. Después, blanco total, colas que se acortan y velos que se alargan. Su línea favorita es la A, aunque varía con algunos diseños lánguidos, con corsets y capas de tul bordado; drapeados y faldas de seda; además de strapless, con polleras de volados y alguno que otro corte a la cadera, bien años 20. Para destacar, el trabajo artesanal.
Fotos: Gustavo Seiguer, Marcelo Gómez y Johnny
Coberturas. Malú Pandolfo: Ginette Reynal, Susana Ortiz, Gloria López Sauqué, Fabián Kronenberg, Co & Co y Martín Coronel. Paula Zacharías, Archetype, Adriana Costantini y Laurencio Adot. Gabriela Cicero: Dorina Vidoni, Opaloca, Claudio Cosano. Delia Alicia Piña: Ménage à Trois, Olga Naum y Walter Moszel. Paula Cipriani: Maureene Dinar, Francisco Ayala, Nolita, Verónica de la Canal e Iara.

