Formal o informal, tranquilo o audaz
Un look para cada tipo de mujer sería la síntesis de esta semana de desfiles, con ropa que no olvida ningún momento ni horario
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Gloria López Sauqué . El verano le sienta bien a López Sauqué, que traslada sus colores a prendas en gamuza, cabrito y oveja. Así, el blanco resulta fundamental, solo o aliado a todos los tonos posibles, y se luce en un entrelazado similar al de un elástico o punto smock de cuero, en tops, entalles y botamangas de pantalones-babuchas. Otro ítem destacable, las chaquetas con un proceso que semeja el matelasseado; además, el detalle de flores de cuero entretejidas en prendas.
Fabián Kronenberg . Se destacó por su trabajo artesanal, con vestidos sin costuras, sujetos estratégicamente por piezas metálicas. Una colección a todo color, en texturas lisas o con motivos de cuadros, lunares y flores. Los trajes sobresalieron por su buena terminación. Para la noche, pantalones-babucha, vestidos con drapeados, ruedos en capas, faldas con sobrefaldas de tul y corsets con tiras cruzadas.
Ménage-ˆ-Trois. A beneficio de la Fundación Dr. Juan A. Fernández, una colección de hechura impecable, que destacó la figura femenina en su punto justo. Todo, en verde, blanco, marrón, rosa, lila, fucsia, celeste, coral, dorado y rojo, en hilo, gasa, seda, tul y satén (lisos o con estampas safari, animal print y floreados). Sobresale la sastrería con sacos cortos y entallados, y pantalones rectos, pescadores y babuchas. Las faldas y vestidos con ruedos largos, irregulares o a la rodilla. Abundaron los recursos: drapeados, piedras bordadas, botones y cinturones bijou, quillas en faldas y pantalones, y argollas cerrando o sujetando piezas.
Philippe Matignon. Presentó su línea boutique: medias, trajes de baño y homewear (por Gabi Corona) . Para el verano, medias largas sin puntera y otras de tiro bajo, en natural, canela y negro. También, dibujos de red y calados fantasías con brillos en plata y oro. Bajo la marca Valery, trajes de baño y bikinis bordados en caracoles, con aplicaciones de tul y paillettes. En tanto, Gabi Corona presentó la línea homewear : pijamas, camisones y robes de chambre con estampas de flores, búlgaros y lunares, en seda natural y lavada.
Adriana Costantini. De nuevo en la pasarela después de varias temporadas de ausencia, Costantini no se olvida de nada. Su colección es para una mujer de espíritu joven, que no va a la playa con cualquier traje de baño: elige los de Lycra opaca, que pueden incluir tul con transparencias, estampados animal print, flores, camuflados y acuarelas en negro, blanco, marrón, safari y colores brillantes. De sport, algodón, lino y piqué, en capris, shorts y remeras. Además, jeans en diferentes lavados con flecos, tachas y recortes, con efectos matizados y sopleteados. Los combina con chaquetas entalladas tipo blazer, camisacos de lino y tops de microfibra. También propone pantalones multirrayas, camisas con estampas florales y tailleurs de lino. Como accesorios, argollas, cinturones de cuero y bolsas de napa. Para la noche, vestidos de muselinas y gasas, con toques de brillo en los bordados.
Olga Naum. Una propuesta de factura impecable la de esta diseñadora para quien los touchs orientales no son novedad: sacos con cuello mao, cortos y entallados, con pantalones tipo carpintero, palazzos y babuchas, en gasa, satén y bambula, en sus típicos tonos empolvados: marrón, celeste, verde y otros. El safari aparece en remeras de algodón y tejidos de hilo en verde, gris plomo y tabaco, y las polleras le sacan ventaja a los pantalones: largas con estampas, tajos, superposiciones y juegos de formas geométricas y orgánicas, en gasa, lino y microfibra. Para la noche paqueta, gasas, sedas y organzas en enteritos, vestidos con escotes asimétricos y palazzos de seda. Todo se completa con bolsos en géneros rústicos y zapatos chatos: sandalias tipo romanas y ojotas.
Martín Coronel. Para varones, el estilo campesino: foulards y fajas en géneros rústicos, camisas claras y pantalones oscuros, que pueden acortarse con onda pescador y corsario. Las camisas de encaje con bordados (¿para el argentino?) son contrapunto de otras con materiales más rústicos. Juega con tríos de marrón, amarillo o verde; blanco, negro y natural. Para mujer, ropa urbana: chaquetas entalladas con recortes y vivos, soleros, polleras con volados, babuchas y camisolas plisadas.
Celeste A . Celebra la vuelta a los años 60 con microvestidos tipo Jackie, con escote Marilyn, y con otros más geométricos de línea A, muy Courréges. Compiten con minifaldas cruzadas y tableadas. En materiales, brocado y seda con vivos en encaje y pasamanería. Sus tonos son florales: lila, verde limón y rosa. La novia fue la propuesta más conservadora: vestido de gasa con flores, escote en V y corona de jazmines.
Opaloca. Estela y Vicky La Fuente proponen vestidos negros clásicos, pero pintados a mano. Hay otros en tonos intensos o pasteles, en una colección moderna, pero sin riesgos, con evocaciones orientales y flamencas. De día, minis entalladas y trajes. Como sorpresa, el pantalón verde agua con sobrefalda; para los aplausos, vestidos multicolores con corset drapeado y falda amplia. También superponen encajes e incorporan detalles artesanales en macramé y bordados. Al final, novias clásicas y otras con bordados con hilo metálico, cintura de perlas y algunas pinceladas. Con pincel, sí.
Calandra-Hock. Metamorfosis se llama esta colección, que alude a la evolución de las mariposas y semeja un rescate literal de los años 80. Colores estridentes para orugas con mini- shorts y corpiños de encaje chantilly. Suaves capullos representados con tapados cortos peludos y animal-print. Crisálidas multicolores de minivestidos entallados y vaporosos. O libélulas con lunares en vestidos de líneas simples y estampados grandes. Al final, novias temáticas (campestres, perladas, con transparencias) y la mariposa monarca, de encaje salmón y marfil.
Sathya . Con influencia de la India -música incluida-, Mónica Socolovsky volvió con Sathya ( verdad en sánscrito). El bordado no es un detalle, sino una constante, que ya se insinúa en su línea denim. Sigue en el segmento blanco y en el negro (con más brillo) hasta invadir todas las prendas. Destaca este recurso con importantes dibujos en piedras de cristal, canutillos y apliques. De día, soleros, polleras largas y tops en telas livianas, lino, bambula, satén de seda natural, tul y algo de encaje y puntillas; prácticos y ponibles, en blanco-lila, salmón-rosa, amarillo, verde agua, musgo, azul. Para la noche, amén del negro y los brillos, blanco, lavanda, bordó, verde loro y fucsia. Sus novias pueden traicionar al blanco con el rosa o el verde. Con personalidad.
Iara . La propuesta de Mario Vidal y Edgardo Coton está dirigida a las novias, madrinas, familiares e invitadas. Utilizan recortes, pliegues y drapeados para destacar la figura, con faldas semiarmadas y colas más cortas; no faltan los corsets con faldas armadas, ni los mantos de tul lisos o bordados. Todo en gasas, muselinas, encajes, redes bordadas, shantung, organza y taffeta de seda natural. Sus bordados muestran diseños geométricos, arabescos, guardas, flores y degradé con hilos de seda, de Irlanda y cordoné. Una licencia, la novia en lavanda o durazno. Para las demás, tonos brillantes: fucsia, rosa, naranja, verde manzana, colorado y negro-plateado.
Maureene Dinar. La diseñadora elige lo más shocking de la tendencia: rojo a full , mangas quimono exageradísimas, jeans muy anchos con ideogramas estampados... Dinar dice que diseña "para una mujer apasionada", y por eso su primavera-verano se llama Shine. Para brillar, entonces, suma noche en verde agua, rosa, naranja, celeste y, lo mejor, en colorado-negro, con vestidos de tul elastizado con pétalos de género aplicados, purpurina, calados, faldas desgajadas que dejan asomar las piernas, túnicas bordadas en hilo de seda y corsets. Detalle con humor: los jeans estampados con diarios y revistas llevan sólo notas sobre Dinar.
La Clocharde. Una de las firmas emblemáticas de la década del 80 en Buenos Aires volvió a la pasarela después de cuatro años de ausencia (retomó la boutique hace unos meses). Sofisticada y correcta, lo más audaz de la colección es su safari nocturno: cargos caqui con tops de paillettes o laminados con estampado reptil; faldas de gasa verde seco con chaquetas cazadoras; minis verdes más camisacos de raso tipo cazadoras... Para seducir a Tarzán o a George de la Selva. Y no faltó la diversidad de estilos, como el indio (shantung dorado y naranja, colores especiados, túnicas y pantalones anchos), la sastrería (impecable, en marfil con beige), los vestidos ligeros (volados, lunares, gasas...) y el chino (quimonos colorados de organza). Al final, saludos de los responsables, Susy y León Chebar (los padres de Jazmín, además), cantando a coro, pero sin audio, mientras sonaba Resistiré .
Claudio Cosano. Hay mujeres que, para ir a una fiesta, quieren vestirse, precisamente, de fiesta: largo, colores, estampados, drapeados, bordados, buena terminación. Que no falte nada. Y Claudio Cosano diseña para ellas: algunas de sus clientas son Mirtha Legrand, Moria Casán, Soledad Silveyra, Susana Rocasalvo (presente en el desfile), y es bien conocido en la Fashion Week de Miami. En pasarela, todo fue y vino sobre altísimos stilettos plateados, con plataformas. En gasa, muselina, encaje y brocado, abundaron vestidos largos con largos tajos que mostraban las piernas, con escotes, volados y un cuidadísimo trabajo artesanal de drapeados, bordados, pasamanería, recortes y mucho más. Nada de negro, mucho de amarillo, verde manzana, rosa y estampados. Como ochentoso y tropical a la vez.
Gerardo Dragonetti . Sensual, inspirada en estilos latinos, con géneros livianos y cortes precisos, para mujeres sexy y beckhamaníacos, la colección de este argentino que vive en México. Entre clásico y superactual, sus líneas son irregulares, con amplitud y movimiento. Toques latinos y orientales se fusionan en microminis y shorts sedados con triángulos ligeros de hombros caídos o con mangas amplias abiertas al costado. Incluye puro lino en colores tierra en un segmento urbano, con trajes adornados con flores del mismo material y crochet. De noche, el estilo diva, con tajos abismales y escotes hasta el ombligo, y un homenaje a la pureza latina , con vestidos con saco a la rodilla. El segmento hombres, mucho más mexicano que argentino.
En punto, más datos
- Entre el lunes y el sábado, Buenos Aires Alta Moda concretó su 19a. edición. Organizada, como siempre, por Héctor Vidal Rivas, el acento estuvo en la ropa de noche y el prt-ˆ-porter más clásico. En total, asistieron 16.000 personas.
- Solidaridad: Ménage-ˆ-Trois se presentó en beneficio de la Fundación Juan A. Fernández; Olga Naum, de la asociación de voluntarias Damas Rosadas; y Maureene Dinar, por Fundalam.
- Trabajo difícil (pero posible, quedó demostrado una vez más) el de invitar a más de 700 personas por desfile y, aun así, empezar con extremada puntualidad.
- Alta Moda también fue un lugar apto para ver los desfiles sentados en el piso, justo adelante de la primera fila. Sucedió en el de Claudio Cosano, cuando la sala desbordó su capacidad. ¿Uno de los líderes ? Fabián Kronenberg.
- El sábado siguieron los desfiles, con Francisco Ayala y Verónica de la Canal. Ayala propone su laboratorio de ideas para novias de blanco, con transparencias con flores bordadas y mucho trabajo artesanal. De la Canal persiste en su romanticismo con toques teatrales, esta vez más colorido, llevando el glamour al extremo. También mostraron lo suyo alumnos de la escuela de Diseño de Myriam Núñez.

