Gabriel Hanfling: "Un buen par de gafas suma onda"
Heredó el gusto por la óptica, pero él, de corazón creativo, se volcó al mundo del diseño y la estética. Creó Infinit, un sello internacional sinónimo de gafas argentinas
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Rompió el molde con sus gafas de autor hace casi 20 años. Con diseño, Gabriel Hanfling demostró que los anteojos de leer no tienen que ser aburridos; les cambió la forma, les puso color y creó un exitazo. Su padre, de las primeras camadas de ópticos del país y dueño de una fábrica de armazones, le enseñó el oficio, pero su gusto por lo estético lo llevó al diseño de arte publicitario y a desarrollar su gran pasión: hacer gafas originales. Empezó vendiendo a ópticas, y 8 años más tarde abrió el local de Honduras y Thames; no paró de vender a todo el país y al resto del mundo. Un pionero en gafas cool.
–¿Sos de familia de ópticos?
–Cuando tenía 7 años mi papá tenía una óptica, yo volvía de la escuela y me la pasaba jugando con anteojos y destornilladores. Al tiempo se separó del hermano con quien tenía la óptica y con otro de sus hermanos puso una fábrica de armazones.
–Tenías donde experimentar...
–En ese momento, los marcos de acá estaban muy influidos por la moda europea. Yo era adolescente y se me había despertado el gusto por lo estético. A fines de los 80 tuve la posibilidad de visitar la feria internacional en Los Ángeles y me encontré con una industria tremenda y las gafas me encantaban. Pensé que como no me las podía comprar, las podía hacer en la fábrica de mi viejo que a él no le salían copadas.
–Te tenías fe…
–Pensé yo esto lo puedo hacer así de bien y hasta mejor… Pero cuando volví me dieron la distribución en el país de jeans Guess y por dos años trabajé para posicionarla. Después una persona puso más plata y se la llevó. Me dolió porque tenía muchas cosas por hacer, pero fue lo mejor que me pasó. Dije: nunca más trabajo para una marca que no sea la mía.
–Sirvió.
–Empecé a desarrollar una marca en la fábrica de mi viejo que se llamaba Ruthless, se hizo muy conocida en el surf y a los 3 o 4 años quise tener mi emprendimiento y me abrí. A principios del 96, a los 22 años, arranqué con Infinit; me asocié con Javier Kruszel, amigo y abogado. Hoy estoy en la élite de los diseñadores de gafas. Soy el único, con presencia en las ferias internacionales, que conoce el métier como diseñador de Buenos Aires, hasta diría de América latina, que está llena de marcas multinacionales.
–¿Cómo llegaste a Palermo?
–Empezamos en Caballito, hacíamos distribución a las ópticas y a los 8 años me di cuenta de que las marcas para acercarse a la gente tenían que darle una experiencia. Me gustaba la idea de tener una tienda con identidad, música, atención personalizada. Fue un éxito.
–¿Los argentinos con las gafas?
–Están más atentos a las tendencias, pero lejos de las tasas de consumo de los países europeos. Allá las gafas de diseño tienen un precio muy parecido al de los zapatos, de entre 200 y 300 dólares. Por ejemplo, una mujer no tiene menos de 30 pares y 6 o 7 gafas, es un accesorio más, hasta el punto de poder vestirte a partir de las gafas. Acá tienen una o dos.
–¿Por qué?
–La gafa está en el lugar más visto del cuerpo. Creo que en el futuro las gafas van a ocupar un lugar tan importante como los zapatos. No sólo ocupan menos espacio en el placard, sino que si tenés muchas, las gafas te terminan dando más satisfacción que los zapatos, le dan un marco a los ojos, es como usar aros u otro accesorio. Pero la gente no se anima tanto por vergüenza. Acá se usa negro y marrón porque se combinan fácilmente; en Europa me piden rojo, amarillo, fucsia, blanco. Sin embargo, en la Argentina en los últimos 5 años hubo un despegue fuerte.
–Ahora es cool usar gafas.
–El diseño hizo que con las gafas nos veamos bien. Cuando empecé eran un accesorio ortopédico y hoy le suman a una persona. Por eso para las celebrities ahora mostrarse con gafas es canchero, pero todavía hay un paso y eso es lo que trato de romper con la última campaña que se llama Sin vergüenza, busca romper con el pudor de mostrarse con anteojos.
–¿Proyectos?
–Además de mi radio online, www.infinit.la/radio.php, tengo ganas de hacer un programa de radio; estoy haciendo un demo para Blue. Después sigo con el proyecto Infinit con la mejor vista, que arrancó con casas flotantes en San Fernando y lo quiero llevar a edificios.

