Identidad en la moda
1 minuto de lectura'
Para el diseñador suizo Yves Zimmermann, la identidad se manifiesta en la coherencia entre apariencia y ser. Este planteo podría ser útil para pensar si hay una identidad argentina en el diseño y en la moda local. Si la identidad se construye en el tiempo y nos permite diferenciarnos de otras culturas surgen estos interrogantes: ¿existe esta unidad entre nuestra manera de ser y nuestra forma de vestir? ¿Puede ser reconocible un modo de ser argentino en el vestir considerando el pasado y el presente?
La indumentaria proclama la mayoría de las veces no lo que somos, sino lo que queremos ser, y eso también constituye una faceta esencial de la identidad porque implica una mirada que elige, que selecciona, aun cuando hablemos de influencias externas.
Si las prendas del gaucho o típicas del tango reconocibles para el turista no parecen entreverse en la indumentaria urbana es porque la identidad parece constituida en un modo de pensar más allá de las prendas icónicas tradicionales.
En este sentido resulta más acertado establecer raíces en nuestras ideas, elecciones e influencias del pasado y de otros contextos socioculturales. Es el modo de procesar información lo que conforma nuestra identidad: lo que vestimos y lo que no vestimos, lo que mezclamos y lo que enfatizamos.
Podemos distinguir dentro del panorama local del diseño argentino la marca Juana de Arco, con una singular recuperación de las técnicas artesanales latinoamericanas, con aportes de un imaginario local en colecciones como Chaco. Sus colecciones actuales estarán a la venta en Tokio en la próxima temporada y esto demuestra que la creación de tendencias no es propiedad exclusiva de los llamados países desarrollados.
En el diseñador Pablo Ramírez observamos la recuperación de figuras importantes en nuestra cultura y tradiciones. Tramando, de Martín Churba, demuestra una minuciosa y permanente experimentación textil local y de exportación, y en los diseños de Valeria Pesqueira, toques aniñados y modernos que se consumen tanto en Buenos Aires como en Japón.
En casi todas estas propuestas notamos una intersección entre los aspectos globales y locales. Allí confluyen los modos de procesar influencias, de resignificar lo propio y de rescatar la propia cultura. Hoy, el diseñador es un agente cultural que comunica lo que somos, lo que fuimos y lo que queremos ser. En ese entramado se juega la identidad del diseño del vestir.
La autora es diseñadora de indumentaria (UBA), profesora titular regular de Diseño 1 y 2 de Indumentaria, de la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil FADU-UBA
Verónica Fiorini

