Jesús del Pozo, un madrileño de pura cepa
Su estilo personal y su último perfume
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Un diseñador de vanguardia de los años 70 que desarrolló su carrera con un criterio estético minimalista y lo aplicó en los distintos rubros en que logró diversificarse: de alta costura a ropa para chicos, de perfumes a vajilla. Es Jesús del Pozo, modisto madrileño que vino a Buenos Aires a presentar su última fragancia femenina, In Black. Recibe en un centro de reuniones de la Costanera Sur. Pero antes de dar la nota, pide unos minutos y se alinea para lograr la mejor foto. Después, una entrevista amena y con buen humor.
-¿Por qué prefirió el prêt-à-porter femenino al diseño de ropa masculina?
-No soy de los que eligen por una u otra cosa. Me gustaba mucho hacer la ropa masculina, y era un momento en el que no había mucho diseño para hombres y menos de vanguardia. Pero es que las mujeres fueron ganando terreno, como ya es costumbre, y al final terminé haciendo más ropa de mujer que de hombre. La demanda se hizo cada vez mayor y, al final, terminé dedicándome exclusivamente a ellas y dejé a los hombres de lado.
-Desde que empezó, la mujer fue cambiando y también la idea de la elegancia... ¿Y qué pasó con su estilo?
-Desde que empecé, no es que la moda haya cambiado... Sí evolucionó y yo también, claro. La moda responde mucho a los requerimientos femeninos y la mujer evolucionó mucho más que el hombre. Esto se notó en su acceso creciente al trabajo y en los puestos que ocupa, en la necesidad de vestirse adecuadamente para asumirlos y en su andar diario también. Es decir, que la mujer en estos 30 años fue, cada vez más, protagonista de la sociedad. Y los diseñadores acompañamos ese proceso. La estética de entonces era una, con el tiempo fue evolucionando y hoy es otra, responde a esta época. Sin cambios bruscos, mis colecciones fueron una consecuencia de la otra. Y en todas logré mantener un estilo.
-¿Cómo lo definiría?
-Yo lo hago, muchos lo usan y te toca a ti definirlo.
-Bueno, las líneas depuradas y simples, más austeras que ornamentadas son sus favoritas. ¿Esto define más su estilo?
-Sí, seguro. En mi paleta no uso colores primarios ni estridentes, son muy personales, únicos te diría. Prefiero las líneas puras y simples. Me siento más identificado con la aparente sencillez. Creo que lo sencillo y bien hecho es la elaboración más difícil. Los adornos sólo tapan defectos.
-¿Qué cosas no haría?
-Nunca se puede decir: Esto no lo haré jamás. Depende, hay cosas que no hubieses hecho hace diez años y, por evolución, llega el momento en que es lógico hacerlas. Pero no hago nada que esté en contra de lo que pienso. Siempre respondo a una estética propia, con las características de las que hablamos. Y si hay cosas que no he hecho es porque no lo siento, no porque no deba o no esté de moda.
-¿Sus diseños se transforman de la pasarela a la clienta? Y en ese pase, ¿se pierde o se gana?
-Creo que el diseño lo cambia o adapta la clienta, o suele salir con una propuesta distinta de las tiendas en donde se comercializa. Desde la marca se ofrece con un estilismo o en combinaciones determinadas y, después, se ve diferente en la calle. La ropa es la misma, depende de cómo se lleve.
-¿Qué combinaciones no van con Jesús del Pozo?
-Respeto cada puesta o sugerencia personal. Pero creo que a veces se hacen sin saber. De repente combinan faldas para un determinado cuerpo con blusas de otro formato, que no pueden funcionar juntas; esto se sabe o no, no hay vuelta. Ofrecemos prendas que después, en el armario personal, se coordinan mal o de manera inapropiada, si quiere, para no ser tan terminante. Dicen que es cuestión de gusto... o de mal gusto. Es como toda obra, uno la crea y cada uno lo interpreta o utiliza como quiere. Lo cierto es que lo que usted ve en pasarela lo puede obtener y usar, no es para el show, no es inalcanzable.
-¿Se preocupa porque la ropa sea accesible?
-Por su puesto, lo mío no es de museo, al menos por ahora. Es ropa para usar, diseños para lucir. Tenemos dos líneas claramente diferenciadas en cuanto a precio y concepto. A mi entender, el diseñador tiene la obligación o, por lo menos, yo tengo el interés de llegar a un público lo más masivo posible, para realmente poder dar un servicio a la sociedad. De eso se trata.
-Jesús del Pozo es alta costura, prêt-à-porter, novias, niños, vajilla, ropa de cama, anteojos y perfumes. También hizo uniformes, vestuario y hasta escenografía para ópera. ¿Diversificarse es ley para poder permanecer en el mundo de la moda? ¿A qué no le pondría su nombre?
-No se trató de una intención por diversificarse, se fue dando. Y se aplicó un mismo criterio estético en distintos rubros. Puede ser cualquier cosa que se me ponga por delante: como mencionaste, una joyería, una ópera, un uniforme.
-¿A cualquier cosa?
-Sí, ¿por qué no? Cualquier cosa que pueda tener mi estilo.
-Aún no hay joyas Jesús del Pozo, ¿son posibles?
-Por qué no, es una buena idea, me encanta. Gracias.
-Los perfumes, ¿qué papel juegan?
-Los perfumes son muy importantes. Llevamos 14 años realizando fragancias e In Black, que hoy presentamos en la Argentina, es la octava esencia que lanzamos al mercado. La incursión en el mundo de los perfumes ha sido un hallazgo, porque es apasionante. Me divierte investigar y trabajar con notas exóticas, siempre frescas y suaves, con materiales nuevos, o colaborar y hasta integrar disciplinas diferentes. Y las fragancias, como los colores, forman parte de una alquimia muy interesante.
-¿Cómo es In Black?
-Las anteriores (Duende, Esencia de Duende, Halloween y On elle) eran fragancias prêt-à-porter, e In Black es el perfume de alta costura. En packaging de moirée negro, es una esencia bien elaborada creada por la nariz Christine Nagel. El pomelo rosado del Mediterráneo y la rosa la convierten en una fragancia fresca. Tiene un toque afrutado, dado por la cereza negra, e incluye lirio negro endulzado con vino de melocotón que, a su vez, se mezcla con jazmín de Egipto y violeta. En el fondo, vainilla de Madagascar y almizcle que se fija con patchouli de Indonesia y cedro de Marruecos. Pruébela, le va a gustar...
-¿Puede llegar algo más que perfumes a la Argentina?
-¡Estoy yo! ¿¡Le parece poco!?

