La campera
Barbour, la centenaria etiqueta inglesa, ya está en Buenos Aires
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La firma de las camperas inglesas más famosas del mundo, que hace más de un siglo ponen confort y estilo al tiempo libre, por primera vez abre local exclusivo en la Argentina. Barbour tiene casa en la esquina de Santa Fe y Uruguay, y llegó de la mano de Argengoza SA, filial de una empresa española que obtuvo la licencia para importar y distribuir el producto en toda América latina. "Barbour es mucho más que una campera", asegura Ricardo Jabibi, gerente general de la filial. Habla de las famosas camperas enceradas, adoptadas en todo el mundo por un público fiel, la gente de campo. Favoritas, se sabe, de muchos argentinos, tanto en versiones fieles como... infieles.
Hoy, en los estantes y percheros del local recientemente inaugurado -ambientado con madera y paredes verdes, y una poltrona que sugiere relax-, hay cincuenta modelos de camperas, pero además: chaquetas de lana, camisas, remeras con cuello polo, sombreros, guantes y bufandas. Y no sólo para hombre. Hay un segmento para mujer, que incluye sacos bien british; más adelante llegará la ropa para chicos.
-¿Cómo surgió la idea de importar la marca?
-Dado el nivel de recuperación de la Argentina, nos pareció que era el momento de emprender esta aventura, con una marca de tradición, segura y de fuerte identificación. Entre 1995 y 2000 tuvo representación en el país, pero sólo con la imagen de la campera. Pero ésta es la primera vez que tiene local exclusivo.
-¿Adónde apuntan los planes?
-Instalamos el flagship aquí y nuestro objetivo es llegar a importantes puntos del país, donde el estilo de vida se asocia con la firma. Lo haremos con partners y negocios multimarca de muy buen nivel. Hay un plan de expansión, pero la idea no es llegar a un público masivo: se trata de un producto muy exclusivo. Donde haya puntos importantes, ahí va a estar. Lo mismo en América latina. Nos vamos a contactar, por medio de partnerships, con cadenas y multimarcas de prestigio.
-¿Cómo es Barbour?
-Barbour siempre estuvo y está asociada con el aire libre. Nació en 1894 como ropa de trabajo en New Castle y fue adoptada por la gente de campo y pescadores, por su comodidad e impermeabilidad. En manos de la familia Barbour, por varias generaciones, el concepto sigue siendo el mismo: se realizan prendas para el clima húmedo y frío. Y aunque se aggiorne y evolucione en sus fibras, sigue siendo clásica. La base técnica es lo primordial. La moda, no.
-Poco de moda... y mucho buen gusto
-Sí. Está asociado con la tradición, todo muy clásico. Nunca se van a ver colores estridentes. Apunta a un público conservador. Es una marca emblemática, proveedora de la casa real en Inglaterra. Es muy usada en el campo, la caza y la pesca. Hay camperas específicas para montar, con aberturas en los costados, atrás. Otras con un bolsillo para guardar presas.
-Hay muchas camperas tipo Barbour. ¿Qué cualidades tiene la original?
-Sí, hay muchas similares, pero no poseen la tecnología de nuestras camperas. Una Barbour dura 30 años. No se lava, no va a la tintorería. Se les realiza un service integral que le prolonga la vida. En breve lo vamos a poner a disposición.
-¿En qué consiste?
-La fibra original es algodón y la cera es la que la convierte en impermeable e impide el paso del viento. El service, que se hace cada uno o dos años, conlleva una técnica especial. En unas mesas se calienta la prenda, se quita la cera vieja y se pone la nueva.
-¿Todas las prendas que venden son impermeables?
-El 90%. Pero no todas son camperas enceradas. Tenemos sacos de tweed, de lana impermeabilizada, que además permiten que el cuerpo respire. También hay modelos de microfibra, prendas livianas que conservan el calor y no se mojan. Desde los más chicos hasta el XXXL. Además, hay varios largos, pasando la cadera, a un 3/4, hasta el abrigo integral, que es largo.
-¿Precio de la treintañera?
-Desde 1200 a 2200 pesos.
-Todavía no hubo una inauguración oficial. ¿Tiene planes de hacerla?
-Sí. Seguramente. Y es muy probable que asista la señora Barbour.

