Las zapatotillas de moda

El calzado que sedujo a Juliana Awada y hoy usa el presidente Macri es trendy, artesanal y net. Un zapato casual que viste y gusta. Conocelo
Camila Solito
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5 de mayo de 2016  

Hace zapatillas y reinterpreta básicos como parte de un emprendimiento que promueve el trabajo manual, artesanal, de un grupo de abuelos del Chaco, entre los que están los suyos. Gastón Greco, uno de esos millennials de los que tanto hablamos y estudiamos, es un arquitecto de 26 años, dedicado al diseño de accesorios: un modelo de zapato zapatillas, casual, netos, súperponibles. Posco es su marca, y es una casa de zapatos. Lo usan desde Mauricio Macri hasta Fito Páez pasando por Fernando Trocca y Milo Lockett, y lo suyo está bendecido por Martín Churba, con quien hizo una alianza para crear una línea especial para Tramando.

Arrancó hace siete años, cuando vino de su Chaco natal a estudiar arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Y Milo Lockett fue el primero en tenderle una mano cuando empezó. "Milo estaba trabajando para la gaseosa más famosa cuando nos cruzamos, me hizo un dibujo y me dijo que hiciera lo que quisiese con eso. Lo estampé en lona e hice una tirada de zapatillas", recuerda. Otro hito en su emprendimiento fue haberse cruzado con Martín Churba. "De cara dura total, porque sólo lo conocía de verlo en los medios; lo vi corriendo cerca del río por Martínez y lo paré. Le conté lo que hacía y dos años después hice una colaboración para Tramando que llegó hasta Dubai."

Lo que hoy determinó la fama de Posco es que se convirtió en uno de los calzados favoritos del presidente Mauricio Macri. Cuando éste resultó electo, Greco le envió un par junto con una carta en la que le hablaba de su emprendimiento. El par conquistó a la primera dama Juliana Awada y pasó a ocupar un espacio en el placard del jefe de Estado. El presidente caminando por la quinta de Olivos con las Posco llamó la atención no sólo entre funcionarios y fashionistas sino en el público en general. "Desde que Macri salió con las zapatillas, la demanda creció", admite Greco.

"Soy un emprendedor y peleo a diario para posicionar mi producto. Arranqué con la ayuda de amigos, uno de los cuales sacó un crédito de $ 40.000, a los que sume la venta de un regalo que me hizo mi familia cuando cumplí 18 años, un ‘escarabajo’ viejo. Pensé que remeras hacían muchos; tenía que hacer otra cosa y no me sentía identificado con ninguna zapatilla. Por eso, decidí desarmar unas que tenía y me resultaban cómodas."

Caminar la calle

"Tardé dos años en encontrar a los talleristas que pudieran realizar mi zapato. Es un zapato-zapatilla para todos los días. Funcional, práctico, como una campera Uniqlo o una cartera Longchamp". Sostiene que el cliente de sus zapatotillas no es el típico trendy de Palermo, aunque su local –en Pje. Santa Rosa 4932–, primera y única obra arquitectónica de su autoría, está en el corazón de ese barrio.

Greco no se queda quieto, no deja de caminar la calle y golpear puertas. Se contactó con Fito Páez y le hizo el calzado con que el músico subió a los escenarios en su última gira. Se animó a mandarle un mail al chef Fernando Trocca, que lo recibió en su casa y allí lo convenció de ser referente de la marca. "Siempre ando con un par de zapatos en el bolso. Cuando me recibí de arquitecto fui a Europa, metí dos o tres cosas y el resto eran los zapatos", recuerda.

Posco quiere ir por más. Ya trabaja en el desarrollo de productos para mujer y chicos. Además, proyecta la apertura de su primer local en el exterior, en Santiago de Chile. "Me interesa expandir la marca en América del Sur y más allá también. Y no sólo con zapatillas o zapatos, sino con prendas básicas reinterpretadas", comenta, pero confiesa su principal objetivo: "Quiero que mi compañía genere algún tipo de impacto social, que logre reactivar talleres y fábricas del Norte argentino".

Y su primer paso en ese sentido fue sumar mano de obra artesanal del Norte. Convocó a integrantes de la Asociación Abuelos en Acción del Chaco, con los que trabaja en la confección de guantes tejidos a mano, entre otros productos. "Están hechos a mano, llevan la leyenda: product of simple composition, que denomina un trabajo que promueve el made in Chaco, que tiene en cuenta e incentiva la labor entre quienes tienen mucha experiencia y también mucho para dar.

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