Laura Patrón: "Una joya vive cuando se usa"
Joyera, coolhunter, curadora, siempre en busca de ese objeto de culto, con identidad, original. Laura Patrón, a cargo de una tienda que lleva su nombre, también lanza su marca de diseño
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"No tenía una vocación tan marcada, boyé mucho tiempo. Trabajaba en publicidad en la revista Los Inrockuptibles y como hobbie una vez por semana iba con una compañera a aprender joyería con el maestro Jorge Castañón. Y un día me di cuenta que me encantaba y me quería dedicar especialmente. Esa rutina se extendió por una década. Castañón es un maestro al que le debo todo lo que he aprendido, una persona generosa que me abrió las puertas a este mundo".
Laura Patrón hoy es mucho más que una joyera. Entrenó su ojo y se convirtió en coolhunter de joyeros, artistas y diseñadores y curadora de una tienda que lleva su nombre, en la que ofrece una muy buena edición de piezas únicas, objetos de arte y joyería contemporánea.
Desde sus inicios, lo suyo estuvo en la mira. Junto con Lucila Albert, sus piezas se lucieron en tiendas como Unico, de Berlín, o en la del MoMA de San Francisco. Del taller en el patio de los artistas instalados en la vieja usina de la Italo, en la calle Costa Rica, en Palermo, se lanzó a un proyecto familiar de vivienda y espacio cultural, y así surgió primero Nica, con joyeros como Gabriela Horvat, Marina Massone, Marina Molinelli Wells y Soledad Kussrrow, entre otros. Y hoy tienda Patrón, en Malabia 1644, es un multimarca de autores contemporáneos. Va por más, prepara su nuevo sello de joyería.
–¿Qué aprendiste en el Taller de la Nave?
–Tuve la oportunidad para descubrir lo que no conocía en mí y desarrollarlo; en su taller, Jorge Castañón me dio un lugar para crecer personal y creativamente.
–¿Cómo definirías tus creaciones?
–Ahora, estoy trabajando para relanzar mi trabajo en joyería. Trato de despojarme de ropajes anteriores y mostrarme por medio de diseños más libres. En mis comienzos era bastante rígida, lineal, geométrica, muchos redondeles, cuadrados, que de alguna manera no hacían más que expresar un poco lo estructurada que aún soy. Es que me permito muchas cosas pero hasta un punto. Necesito las partes que contienen, sino siento que me voy y no puedo concretar. Y ese límite es la joyería, aunque ahora quiero me permita romperlos. Por eso, busco ablandar líneas, dejarme llevar por lo más orgánico. Todo un desafío, y en eso estoy trabajando de la mano de la joyera Laura Licandro.
–¿Cómo será Patrón?
–Mi nueva marca representará mi universo, al menos, esa es la pretensión. Busco generar un concepto que pueda expresarse en diversas disciplinas: joyería y otras. En joyería sigo trabajando con metales pero estoy introduciendo cuero, que me encanta, además de hilos y pequeñas piedras. Un proyecto que estará en la vidriera en un par de meses.
–¿Qué tenés en cuenta para sumar en tienda Patrón?
–Soy muy intuitiva. Hay cosas que me enamoran, puede ser por su morfología, por el el material, por el color,...siempre hay algo que me atrae. Tengo obras de diseñadores argentinos. Me interesa reunir una buena vidriera de creativos independientes, contemporáneos. Que se pueda acceder al trabajo de no pocos talentos que de otra manera no sería posible. Y, por otra parte, es fundamental para mí que tengan una identidad, que se muestre en piezas originales, con personalidad, con concepto.
–¿Joyería y qué más?
–Accesorios en todo el concepto, para las personas y para la casa. Además, de bolsos, carteras y afnes; también, obras de arte en pequeño formato, objetos de cerámica, cuencos, individuales, manteles y más. Todos con diseño, identidad y artesanales.
–¿Cuántos son en total?
–Los diseñadores suman mas de 40; la mayoría son permanentes, sólo un porcentaje rota. Me encantaría aceptar más propuestas pero no tengo lugar para mostrarlas bien en su merecido espacio.
–¿Qué es lo que más te piden?
–Joyería, por su variedad en materiales no convencionales, la especialidad de Patrón. Piezas en plata 925 y en papel de Carolina Dutari; en textiles, de Marina Callis; en coiling. de Gaby Horvat; en caucho y restos lápices, de Mercedes Castro Corbat, y mucho más.
–¿Y en el subsuelo?
–Es un espacio para que pueda acontecer el arte. Un lugar de encuentro para disfrutar. El intercambio entre creativos es súper enriquecedor. Hicimos muestras individuales, un pop art colectivo con pequeños y medianos formatos. Es una manera de acercar el arte joven, que a veces se piensa como inalcanzable e inaccesible. Pasaron Gaby Horvat, Kenia Mihura, Violeta Quesada, entre muchos otros.
–¿Te gusta el arte?
–Sí, mucho. Crecí en el ambiente del arte. Mis padres estuvieron en el movimiento del Di Tella; mi mamá, en particular, fue una de las fundadoras de ArteBa. Soy bastante moderna, pero en arte soy clásica. Entre otros exponentes, me encanta la obra de Carlos Gorriarena.
–¿Algo que quieras rescatar, poner en valor o expresar a través de Patrón?
–La vida de campo, los caballos entre los que crecí. Mi familia es de Salta y, de alguna manera, esas raíces quiero que salgan a la luz. Mi mamá me cantaba tangos para dormir, y ese son arrabalero me atrae; quiero que todo esto esté representado en mis piezas. Me encanta el tango.
–¿Qué otras cosas hacés que te suman al crear o que de alguna manera derivan en diseño?
–Me seduce mucho la naturaleza, voy al campo que me carga de energía. Y esto influye en esta búsqueda por una identidad. Las plantas me gustan por eso tengo un jardin grande. Y de alguna manera determina mi inclinación por las líneas más orgánicas.
–¿Usás joyería de otro?
–Por supuesto. Uso de todos. Soy de portar una cosa mucho tiempo hasta que me canso o decido exponerme de otra manera. Al usar joyería somos como expositores vivientes, cual galeristas; porque una joya siempre es un objeto de culto, de arte; con el uso le damos otra vida a la joya. Esta pieza que tengo es de Carolina Dutari, que en días exhibirá lo suyo en Schmuck, la exposición internacional de joyería que desde hace 50 años se hace en Munich. En tanto lo suyo también se ve en Patrón.

