Layering aplicado a fragancias
La customización llegó a la perfumería y ahora se desarrollan jugos para que cada uno arme su propia alquimia perfecta
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En el marketing de moda, la tendencia se impuso hace años. Al parecer, la estrategia de hacerle sentir al consumidor que participa en el proceso de diseño de aquello que va a usar –como elegir un marco de anteojo redondo y negro, y combinarlo con un vidrio espejado rosa– funciona, tanto para las marcas como para sus compradores, porque poder decidir sobre lo que uno adquiere, siempre es positivo.
El mismo criterio se traslada al mundo de los aromas, y lo hace bajo el concepto de “layering”, que significa perfumar “en capas”.
Claro, porque si bien cada fragancia proyecta un resultado diferente según la piel que rocíe, ahora la posibilidad es que uno mismo prepare su blend. Un poco más dulce, más veraniego, más floral, o especiado: acorde a su personalidad.
Las casas de perfumería incursionan en esta propuesta, y ya hay varias que han lanzado colecciones, donde dos o más aromas son combinables a gusto y piaccere. ¿La tentación para el usuario? “Jugar a ser perfumista y armar un aroma final, que nadie posea”, señala Pablo Schenfeld, embajador de fragancias y entrenador regional de Dior para América latina. “Los resultados pueden ser sorprendentes. Incluso se puede jugar con perfumes para ambos sexos”, dice. Estos cócteles pueden lograrse mezclando aceites con perfumes o bien, distintos perfumes.
Es la propuesta de Loewe con su último lanzamiento, Loewe 001, dos eau de parfum –uno para mujer y otro para hombre– que pueden fusionarse, creando una tercera fragancia un-gendered (sin género), un concepto en el que la marca viene trabajando con el objetivo de que tanto hombres como mujeres puedan utilizar sus productos. Con esta colección, cada persona puede componer su propia fragancia, “siendo único el resultado”, dice Violeta Bilbao Torre desde la firma. ¿Cómo lo logran? “Los perfumes tienen tres ingredientes en común (bergamota de Calabria, sándalo de la India y almizcle blanco), y el resto de los componentes han sido seleccionados para que la unión funcione perfectamente”, asegura.
Carolina Herrera, por su lado, lanzó Herrera Confidential, una colección de ocho perfumes y cuatro pure oils, que invita a combinar una fragancia con un aceite de muy alta calidad, para resaltar una faceta del jugo, o bien para crear una nueva asociación olfativa. “La propuesta apunta a que cada uno pueda expresar sus gustos y preferencias, y representar su propia identidad. Gracias a la combinación, se puede crear una fragancia totalmente personal y fiel a uno mismo”, señalan desde CH.

Más allá de estos casos, la pregunta es cómo aprender a combinar fragancias, si una quiere llevar a otro nivel, el aroma personal: “Hay que utilizar un poco la lógica, y conocer qué posee el perfume que quiero mezclar con otro.Se le puede dar un golpe fresco y cítrico a fragancias florales; se puede endulzar una fragancia amaderada, y también potenciar un aroma leve y transformarlo en un perfume ideal para la noche”, asegura Schenfeld. Para el experto, el secreto es buscar el equilibrio entre los jugos, y siempre mezclar fragancias de misma calidad para lograr un buen producto final.
Toda obra de arte se completa con la subjetividad del espectador, con su interpretación de lo que el autor quiso transmitir. La customización del perfume viene a cumplir con este concepto porque ofrece una posibilidad más en el arte de embellecerse: ponerle el sello propio a nuestro aspecto olfativo.

