Liquidación verano 10
Con descuentos de hasta el 60%, ofertas que siguen viaje hacia el próximo verano
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En los últimos años, la Navidad marca el comienzo de las liquidaciones. Así es para la española Zara y cada vez más para las etiquetas locales, que de todos modos vienen multiplicando promociones con bancos y shoppings desde hace alrededor de un año, algo así como sales encubiertos para reactivar el consumo. Pero ahora las liquidaciones se asumen como tales y las compras por lo general se orientan a aquello que puede seguir viaje hacia el verano próximo. Queda para la liquidación entre el 15 y el 30 por ciento de lo producido para la temporada. Hay descuentos que ahora llegan a menos de la mitad del precio original, y prometen más semana a semana.
"Los productos con más stock son los que ofrecen los descuentos más interesantes. Este año, por las promociones ofrecidas durante la temporada, debimos incluir muchos más artículos con rebajas del 40 y 50 por ciento para marcar una verdadera diferencia", explican desde Markova, con ocho locales exclusivos en Buenos Aires y dos en el interior.
Hay marcas, como la infantil Mimo & Co., que adoptó como política tentar con prendas en promoción durante todo el año; las denomina el Mimo del Día y alterna las distintas propuestas de la colección.
Más allá de esta modalidad cada vez más extendida, Janet Wise, dueña de esa firma junto con Silvia Frigerio, nota que en 2009 la gente pagó más con tarjetas de débito y crédito porque estuvo mucho más atenta a los beneficios que ofrecían y por la necesidad de financiarse en el consumo.
Como en todo negocio, siempre hay imprevistos. "Puede suceder que un modelo que quedó divino y que se perfila como un éxito, llegue a la rebaja porque en vez de colgarlo en el perchero en octubre pudimos hacerlo en diciembre último, por demoras en el taller", apunta Ana María Giesso, dueña de Giesso, con 13 locales en Buenos Aires.
En su caso, sólo los clásicos masculinos no se rebajan (el pantalón y el blazer gris de lana). En mujer, aunque con porcentajes menores, hasta estos básicos de sastrería que no pueden faltar por las características de la marca tienen descuento.
A diferencia de otros años, la mayoría de las firmas suma los vestidos de fiesta a los básicos de siempre, que históricamente estuvieron al margen de los sales . No se venden a mitad del precio original, pero se consiguen a un 30% menos. Y la gente que ya tiene en su ropero lo que más le gustó de sus etiquetas preferidas puede aprovechar para comprar estas prendas como inversión, ya que las podrá usar varias temporadas.
No todo es posible en el sale
En general, las marcas tienen modelos que se agotan a pocas semanas de salir. "Nuestros vestidos vuelan, son un clásico que las clientas esperan. Por eso, a la liquidación llega alguno que otro modelo suelto", dice Clara Ibarguren, dueña de esa etiqueta, con una producción anual de unas 100 mil prendas.
También en La Cofradía, con una colección de mujer de hasta 50.000 prendas al año, cuentan que muchos de sus diseños más valorados no llegan al período de rebajas: "Nuestra propuesta se caracteriza por contar con prendas complejas que llevan mano de obra artesanal. Por eso, por más pedidas que sean no llegamos a reponerlas".
Los talles son clave. La mayoría de las firmas coinciden en que a esta altura tienen más posibilidad de elegir quienes usan los modelos más chicos o más grandes. En la franja del medio la oferta se agota mucho más rápido.
De hecho, para Ver, que rebaja hasta el 60%, es el factor que determina cuando un artículo entra en liquidación. "Al tener una amplia curva de talles, cuando comienzan a faltar varios tamaños del mismo modelo la prenda se rebaja, independientemente de la fecha", dice Carina García, gerente de producto de esta marca con 34 locales en la Argentina y cuatro en el extranjero.
Hay opiniones divididas sobre si este período atrae o no a nuevos clientes. Para la etiqueta masculina Daniel Hechter, toda marca aspiracional tiene un público potencial que no puede acceder económicamente y que, por medio de los descuentos, lo logra.
María Cher también es de las que piensan que los sales acercan nuevos clientes. Tenemos muchas clientas que cuando llega la liquidación ya compraron todo lo que les gustaba, pero también existe un público que busca la oferta", aclara.
Para Ana María Giesso, el turista hace su aporte cultural en este aspecto: "Actualmente hay mucho europeo de visita en Buenos Aires y ellos, igual que los americanos, están atentos. Es gente que tiene el hábito de comprar en sale ".
La época de liquidación es, aunque con márgenes de ganancia menores, un período de buena venta. Viene bien para afrontar los gastos fijos de enero y parte de febrero, hasta el lanzamiento de la nueva temporada y para que la mayor cantidad de mercadería posible no llegue a los percheros de los outlets.

