LOS SMART
Una familia emparentada con la ropa de varón. Ahora, con marca nueva
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Madera añeja, iluminación actual, baúles de otros tiempos, muestras de etiquetas para camisas y muchas fotos antiguas. Todo es parte de la esencia de Jamieson, en Montevideo y Quintana, la firma de James, Guillermo y Francisco Smart, que está cumpliendo seis meses en cartel. Los Smart son los ex dueños de James Smart y hoy continúan con la tradición familiar.
Su pasado reluce en las líneas de la ropa, clásica, pero con innegable toque actual. "Hasta 1995 fuimos directores y accionistas de James Smart (hoy en manos de Marcelo Brukman y José González Urrutia). Luego pasó a otra parte de la familia, que en 1999 se desvinculó de la empresa", resumen.
Un poco de historia: en el siglo XIX, James Smart, que era sastre, instaló una tienda en Londres. En 1888 mandó a sus dos hijos, Francisco y Juan, a la Argentina. Juan se volvió. Francisco, escocés y abuelo de los entrevistados, se quedó y fundó la filial de James Smart en Buenos Aires.
-¿Por qué se llama Jamieson?
J. S.: -Yo me llamo Jaime, que en escocés es Jamie. En enero de 2001 empecé este emprendimiento en un departamento en Paraná y Arenales. Como no podía usar el nombre James Smart, aunque lo tengo en la cédula, estaba buscando otro de origen escocés. Hay un clan que se llama Jamieson y como yo me llamo James, lo elegimos.
-¿Cuál es la esencia de Jamieson?
J. S.:- Nuestro estilo es el clásico inglés, que hoy es internacional. El buen gusto en telas y colores... Nos caracterizamos por las combinaciones de camisas y corbatas. Ahí está nuestra esencia.
-Luego de seis meses, ¿cuál es el balance?
F. S.: -Las expectativas fueron cumplidas, queríamos arrancar en este barrio por un tema de tradición y clientela. No buscamos una avenida ni un shopping. Sí, un espacio más personal y cálido.
G. S.: -Es muy gratificante para los clientes ser atendidos por nosotros. Acá no hay vendedores. Tener contacto directo es una diferencia importante.
F. S.: -Esto es volver a empezar con un background de tradición muy grande, y un management que ha estado en el mercado muchos años. Hemos estado trabajando en la ropa toda la vida...
-¿La gente vuelve al negocio personalizado?
G. S.: -Creemos que sí, porque si bien no hicimos un lanzamiento masivo estamos creciendo de manera pausada, pero firme. Se valora la atención diferenciada.
J. S.: -La gente está descreída y harta de estos megacrecimientos de la década del 90 y de toda esa vorágine ilusoria. Cayeron estrepitosamente. Esto es más simple.
-¿Apuntan al público local o a los extranjeros?
J. S.: -Vienen extranjeros, pero no lo hicimos para ellos. No aprovechamos la coyuntura económica del país, sino que apostamos a una empresa sólida.
G. S.: -La venta a extranjeros es una venta marginal, porque lo nuestro se destina al público local.
-¿Alguna estrategia para fidelizar al cliente?
J. S.: -Mientras mantengamos la autenticidad, la calidad, el buen gusto, y nosotros atendamos a la gente como nos gustaría que nos atendieran a nosotros lograremos fidelidad. Todo esto lo hemos conseguido de boca en boca. La gente nos fue recomendando porque encontró lo que le gustaba, a un precio adecuado y con buena atención.
-¿Qué conservan de los antiguos locales?
J. S.: -Fotos, que son un patrimonio de nuestra familia.
G. S.: -Hay muestras para etiquetas de las camisas. Tenemos un baúl de Louis Vuitton que estaba en casa cuando éramos chicos, porque James Smart era representante de Louis Vuitton, algo que muy pocos saben.
-¿Proyectos a futuro?
J. S.: -Expandirnos con otros locales. Estamos buscando uno conveniente, que dé a la calle, por el Centro.
G. S.: -Pero no hay locales de este tamaño. Nosotros necesitamos no menos de 100 m2 de planta. No es fácil encontrar un local así, bien ubicado. No bien lo encontremos vamos a seguir con la expansión. Y tenemos mucha clientela del interior. Así que en algún momento vamos a ir más allá de Buenos Aires, con un espacio propio o a través de una franquicia, siempre manteniendo la identidad de la marca.
-¿Cuál es el fuerte de Jamieson?
J. S.: -La sastrería. Además, camisería y corbatería.
-¿Qué tal los precios?
G. S.: -Estamos por debajo del promedio. Tenemos la misma moldería clásica en camisas; holgadas, con mangas bien largas. Los trajes comienzan en 480 pesos, las camisas desde 95 y las corbatas desde 85.
-¿Y a medida?
J. S.: -Hay trajes desde 800 pesos.
-¿Cuá fue la inversión inicial?
J. S.: -El estilo inglés manda no hablar de política, de religión, ni de plata.

