Lucila Iotti: “Los zapatos son un soporte creativo”
Los recortes geométricos de color definen los zapatos de esta diseñadora, que reabrió su marca y sumó propuestas de indumentaria y bijou
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Segundas partes sí pueden ser buenas. Y una oportunidad para seguir renovándose. El desafío que se planteó la zapatera Lucila Iotti, que decidió reabrir su marca después de unos años fuera del mercado. Su look sigue vigente. Tacos más bien altos, labios rojos, así se la conocía cuando a mediados de los 2000 irrumpió con sus zapatos geométricos y coloridísimos. Una impronta que no perdió sino que recrea cada vez más. La misma por la que fue elegida por la estilista Patricia Field, cuando buscaba sumar propuestas innovadoras a los pies de Carrie Bradshaw, o cuando los buyers de Le Bon Marché la incorporaron en su portfolio.
–¿Por qué zapatos?
–Un poco lo heredé y otro poco lo adquirí. De mi mamá –Inés Montserrat de Iotti, patinadora sobre hielo– que le fascinaban los zapatos y hasta tenía una minicolección, de la cual conservo algunos modelos. La recuerdo con tacos altos, lookeada con un estilo muy personal, con mucho color y estampas; nunca usaba literalmente lo que estaba de moda sino que la reinterpretaba y elegía aquello que más le gustaba. Y por mi inconformidad, que no me permitía encontrar lo que me gustaba, ya que hace 10 años mezclar colores plenos no era habitual. Empecé a indagar y adquirir herramientas para lograr lo que quería: zapatos cómodos, obviamente, pero sobre todo, coloridos. Logré sortear mi dificultad para dibujar a través de la moldería y comencé a dibujar directamente sobre la horma, y trabajar sobre volumen amplió mis posibilidades. Estudié con Sylvie Geronimi y Adina Shömberg, dos maestras buenísimas, que siempre me incentivaron y animaron a librarme de la moda y a hacer lo que quería.
–A innovar con la geometría.
–Sí, es lo mío. Los zapatos son un soporte creativo en el que puedo jugar con el color. Aplicar la geometría me permite jugar aún más con una paleta. Al combinar, generar armonías, complementos o contrastes, logro un producto distinto. Los recortes son lo más. Me divierto entre líneas que se encuentran o curvas que se dejan llevar y acompañan la anatomía del pie. Los recortes me permiten romper con lo clásico y crear mi propia moldería.
–Ahora con estampas propias.
–Sí, mejor aún. Aunque me cuesta, me gusta dibujar. Son dibujos de líneas abstractas que sublimo sobre, por ejemplo, raso bondeado. Por otra parte, siempre me gustó el diseño textil y, además de despuntar el vicio con una minicolección de vestidos boho sublimados a partir de collages propios, también me doy el gusto de estampar libremente, sólo adaptándome al material. Me gusta también intervenir con brillos en contraste con opacos; conviven y muy bien, como el charol y la gamuza; lo mismo que los metalizados y los cueros grabados.
–Creaste tu propio método al trabajar a partir de la horma.
–Sí, de alguna manera. El dibujo sobre la horma te permite una perspectiva y manejo del volumen increíble.
–¿Quiénes usan tus zapatos?
–No diseño para un uso determinado o para una mujer en particular. Lo interesante es romper ciertas reglas de la moda y jugarse, como usar texturas asociadas a la noche en piezas urbanas o más de día, como telas con brillo; es que un par de zapatos de raso van bien con jeans o una camisa blanca. Mucho color en sólo zapato, mix de texturas, un material asociado a la noche usarlo para el día. O los tacos altos. Está bueno que cada uno reinterprete la moda y cree su estilo.
–En esta etapa incorporaste el zapato bajo de moda.
–No quiero dejar a nadie afuera, y me interesa que andemos cómodas. Mis tacos varían entre 3,5 cm y 8,5 cm. No soy amante de las plataformas. Me las piden y, tal vez, las incorporaré como un desafío.
–Nada de moda.
–Miro moda porque me gusta pero no tengo idea de que lo que vendrá. Supongo que algo me llega e inconscientemente lo tomo, pero no me propongo sumarme al colectivo de la tendencia. No me gusta lo que se vuelve masivo y comercial.
–Algún “esto no”.
–La plataforma extrema está de moda, esa entera tipo ladrillo, no me gusta. Respeto que lo usen, porque creo que cada una tiene que ser feliz con la moda, hacer lo que quiere. No juzgo que usen casi todas lo mismo, pero en ese uso hay falta de juego, de jugarse por el propio estilo, y salirse de lo que marca la moda está bueno porque, en general, es para promover ventas masivas. Otro no, no por disgusto, pueden ser los neutros y lisos; si los uso, el taco, aunque sea, tiene que tener un toque de color. En Lucila Iotti seguro no van a encontrar un par de zapatos negros.
–Algo que te gusta y se refleja en tus zapatos.
–La música under, como la electrónica de la irlandesa Róisín Murphy, que me gustaría que usara mis zapatos. O el cine más alternativo, como el del estadounidense Wes Anderson, el de Los Tenenbaum: Una familia de genios, o del hongkonés Won Kar-wai, que hizo My Blueberry Nights. La audacia por el color y generar nuevas formas con los recortes se inspiran en obras diferentes como estas. En esto sumo a Almodóvar y Tim Burton, cuya estética es personal, con un hilo conductor que los identifica. Y me gusta Chancha vía circuito, que hacen cumbia electrónica y también usan mucho color, con un look autóctono; un universo que me resulta atractivo.
–¿Usás sólo tus zapatos?
–No siempre. Amo las zapatillas.
–Otro paso más allá.
–Crear tacos y generar juego de color; o que el taco esté compuesto por varias piezas; armar un rompecabezas, de 2 o 3 piezas. Trabajar el picado con dibujos propios. E investigar el uso de impresoras 3D para generar un prototipo. Es un impedimento que quiero convertir en alternativa; porque sino tengo que elegir lo que hay en el mercado. Las limitaciones en el diseño argentino terminan siendo una fuente de posibilidades, se vuelven un recurso creativo.

