María Eugenia Farrell: "Una cartera se hace en 20 pasos"
Tiene una megaempresa familiar de carteras y zapatos. Se realizan en un 90% con mano de obra y cueros nacionales. ¡El gran sueño americano, pero a la argentina!
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Es psicóloga, pero después de ejercer esa profesión varios años cambió de rumbo. Hizo un paso fugaz como guía turística al frente de un tour de esculturas y edificios valiosos de Buenos Aires (le encanta la historia del arte) y un buen día se convirtió en empresaria. Ella es María Eugenia Farrell, dueña de Prüne. Todo comenzó como acompañante, en un viaje de negocios de su marido, que ya se dedicaba desde hacía años a la producción de carteras a gran escala.
¿El destino? Oriente y un repentino interés de ella por algunos productos que seleccionó. Pero las cosas no pasan porque sí. Todo sucedió justo cuando en medio de la crianza de sus cuatro hijos se hacía el primer hueco para un nuevo emprendimiento. "En este viaje mi marido y yo comenzamos a soñar con hacer algo nuestro. Fue un nuevo encuentro para nosotros y creo que la pasión por lo que comenzamos juntos ayudó mucho para crear la empresa que hoy tenemos. El resto, no tiene más secretos que trabajo, trabajo y más trabajo", dice con simpleza.
Lo cierto es que aquel primer local que abrieron en 1999 en Paseo Alcorta se multiplicó a 75 repartidos no sólo en la Argentina, también en Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú. Y hoy esta empresa familiar fabrica unas 25 mil carteras por mes. ¡Una de esas historias lindas de contar!
Hoy el accesorio es muy protagónico. ¿En qué cambió el negocio?
Es más compleja la forma de producir. Las carteras vienen con más compartimentos y deben ser más resistentes, se utilizan más tinturas porque la variedad de color es mayor, se desarrollan prints... Para darte una idea, la fabricación de una cartera lleva un proceso de 20 etapas porque aún hay mucho trabajo artesanal. Tenemos cada vez más pruebas de uso y etiquetas de comunicación.
¿Qué esto de las etiquetas?
Hay que explicarle a la clienta que una gamuza fucsia tal vez destiña sobre un pantalón blanco o que hay cueros delicados que pueden mancharse con la ropa. No todas las carteras son de batalla y, aunque pasan por muchas pruebas de calidad, todo depende del uso que se le dé. Y el que avisa no traiciona.
Me contaron que te encanta viajar...
Los viajes me inspiran. Creo que a todo el mundo porque uno está distendido y por lo tanto, más receptivo. Es el estado ideal para que un mueble te dé la idea de un nuevo herraje. Una obra de arte, la de una gama de colores original... Viajo mucho con mi marido, pero también con mis hijas. Ellas tienen 23 y 18 años, y me aportan toda la frescura de su mirada.
¿Qué hacés cuando estás de viaje?
Me compro todas las revistas del mes en los aeropuertos. Camino rápido por los circuitos comerciales que ya conozco y me detengo más en esos lugares insólitos donde uno todavía puede sorprenderse con algo que no vio. Voy en busca del mercado o la tienda vintage del dato que me pasó la amiga de una amiga, y así.
¿Relevás lo que ves?
A mí manera. Mientras que mi marido dibuja todo lo que le gusta, yo voy con mi iPad y saco alguna que otra foto, pero lo mío es más intuitivo. Soy dispersa y al mismo tiempo tengo la capacidad de captar al otro y lo que le gusta. Tengo una intuición natural para advertir las nuevas tendencias.
¿Qué hay que tener esta temporada?
Una cartera de color. Hoy la combinación suma. Si es la única, la elegiría en azules y colorados. Si no, me animaría al amarillo.
¿Cómo es tu estilo?
Fácil de llevar. Soy minimalista y de colores neutros. Me arreglo con un chupín, una buena camisa blanca, un palazzo y una pollera larga versátil.
¿Qué no tolerás estéticamente?
La fashionista que sólo usa lo que está de moda y se sobrecarga de tendencias. Creo que hay que encontrar un camino propio en función de las fortalezas de cada una.
¿Lo último que te compraste?
Un collar en un mercado de Marrakech del que me enamoré, pero no estrené jamás...
En pocas palabras
- Una virtud : "No me desbordo. Le pongo límite al estrés y sé priorizar qué atender primero".
- Un color : "El negro y el blanco".
- Algún reproche de tus hijas : "En esta casa es un horror como se come (tengo una hija que hace un curso de cocina y nos da clase a todos)".
- Un elogio de ellas : "¡Mirá qué lindo lo que te compraste. ¡Qué canchera! (cuando quiera ponerme eso que me compré tendré que buscarlo en sus habitaciones)".
- Un error recurrente : "Reunirnos alrededor la mesa y seguir hablando de trabajo".
Objeto fetiche

Como buena viajera, este mapamundi la identifica. Para más detalles: la acompaña desde que lo compró en un paseo por Indonesia y le hizo un lugar en su valija para traerlo hasta acá

