Medallas a las que le piden porfis
Salve Regina, la marca de medallas y accesorios con imágenes religiosas aniñadas, bien naïf, es cada vez más popular. Enterate por qué y sumate a la movida
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La moda todo lo abarca. Incluso lo más sagrado. Un nuevo fenómeno se propaga entre las fieles argentinas: en cuellos y muñecas de mujeres de todas las edades y, en especial, en las adolescentes con uniforme de colegio, comenzaron a multiplicarse collares, rosarios y pulseras con imágenes aniñadas y tiernas de advocaciones de la Virgen, santos y de algunas de las personalidades más destacadas de la iglesia, como el papa Francisco, claro. La sorpresa es que al dar vuelta esas imágenes, entre otras, de la Virgen de la Medalla Milagrosa, San Expedito y San Cupertino –el santo predilecto de los estudiantes– se repite una frase: "Xfis (porfis) cuidame mucho". La inscripción llama la atención por su inocencia. Aquí no hay imágenes sangrantes y ni rictus sufrientes.
Cuidame mucho
¿De dónde salieron las Xfis que hoy se ven por todos lados? La inspiración surgió en un viaje a México de Sam Schnabel, una de las dueñas de Salve Regina, la marca que comercializa estas medallas.
En la tierra de los mariachis son muy conocidas las imágenes caricaturizadas de la Virgen de Guadalupe de Distroller, creadas por una diseñadora, Amparo Serrano, que puede jactarse de haber sido la primera que pensó en aniñar la figura de la Virgen María en una de sus apariciones más populares de América latina, la Virgen de Guadalupe. Amparín –así se la conoce– debe su soplo de inspiración a una medalla mal hecha. En el error de una máquina la diseñadora vio una Virgen aniñada, que no tardó en adoptar y comercializar en diferentes productos. Así, medallas, pulseras y rosarios de la Virgencita Plis (una derivación del término en inglés, please) de Guadalupe se puso de moda entre los adolescentes de todo el DF y luego se extendió a México, para más tarde instalarse en nuestro país.
La Argentina es el tercer país de América latina con más católicos, y el onceavo reducto de fieles apostólicos romanos a nivel mundial, ya que nada menos que el 70% de la población profesa la religión del papa Francisco. La firma responsable de las Xfis surgió hace cinco años, el día en que Sam Schnabel decidió darle una vuelta de tuerca a la distribuidora de artículos religiosos que administraban sus padres. ¿Pero de qué se trata este furor por las virgencitas aniñadas y las reproducciones naïf del papa Francisco? La primera impresión es que no es otra cosa que una marketinización de imágenes sacras.
Para Laura Zambrini, socióloga, doctora en Ciencias Sociales y profesora titular de Sociología en la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la Universidad de Buenos Aires (UBA), "la circulación de este tipo de imágenes habría que interpretarla desde la lógica mercantil y no desde lo religioso, ya que actualmente, en la era de la globalización, la propagación de imágenes culturales se potencia y entremezcla en lo que se conoce como el multiculturalismo. En esa mixtura, muchas imágenes culturales son sacadas de su contexto de origen y adquieren nuevos sentidos sociales. Por ejemplo, las remeras con la cara del Che, las estatuas de Buda y las pulseras con la imagen de la Virgen de Guadalupe, por ejemplo. Esto conduce muchas veces a un empobrecimiento de los significados de ciertas prácticas culturales porque se transforman en producto y se desconoce su historia".
Sin embargo, las virgencitas Xfis, a diferencia de otras modas, parecen haber tocado a las argentinas, probablemente gracias a una necesidad de identificación con lo religioso y, por qué no, a un resurgir de las cuestiones sacras por lo que representa el papa Francisco.
Así lo asegura Verónica Schiliro, vocera de la marca, que argumenta: "Las emociones que transmite el Papa, sus mensajes y enseñanzas impactan y permanecen en los feligreses. El amor a Dios y las ganas de ayudar no son una moda, sino una expresión espiritual que se actualiza y genera nuevos lazos entre las personas. Y eso es lo que pretendemos con nuestra comunidad". Y parecen lograrlo. Prueba de ese vínculo son los mensajes del papa Francisco que publican y reproducen las seguidoras de las cuentas de Twitter e Instagram de las Xfis (@salvereginaarg), una identificación que va más allá de lo estético.
Salve Regina abrió un local en Armenia 1890, Palermo, un espacio que también reproduce la estética de la marca, bien naïf y femenina. Y suma productos, que van de stickers de santos a decenarios, entre muchos otros. Sumó espacios en el interior, en la Docta Córdoba, en el Shopping Patio Olmos, y un tercero en Paseo Pinamar Plaza.
¿Hasta dónde llegarán las Xfis? Claramente, sólo Dios sabe…


