Mejor trato para quien decide, el cliente
Ahora, buenos modales y más servicios/ Pero de rebajas, ni hablar
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Los que se mueven seguido por el mundo saben que las leyes de la oferta y la demanda en todos los rubros, incluido el de la indumentaria, son más competitivas y tentadoras allende los mares o trepando hacia la otra América, donde existe una cultura del consumo todavía en ciernes entre nosotros.
Aunque justo es reconocer que no estamos como hace unos años cuando, por ejemplo, el solo hecho de pensar en ir a cambiar algo a una casa de ropa femenina (el trato en las de hombres siempre fue más cuidado) suponía respirar hondo y arremeter contra la mala cara o la escasa disposición de sus responsables.
Obviando el trillado para vos no hay, y la eventual antipatía o tilinguería de quienes prefieren mirarse al espejo antes que prestar un buen servicio, en general hoy al cliente se lo trata mejor. Si hasta parece que ahora tiene, si no toda, bastante más razón. Resultado de entender que el buen trato es una de las principales fortalezas del negocio, tal vez por la interacción permanente con el turismo extranjero, acostumbrado a que lo atiendan bien o a que no lo atiendan: sigue viaje, y listo.
Igualmente, queda mucho por hacer para que el cliente argentino se sienta del todo reconocido y feliz. Viajeras (y viajeros) recién llegados apuntan una de las grandes brechas entre el mercado extranjero y el local: las liquidaciones, que por acá, y más allá de los grandes carteles, suelen quedarse a mitad de camino, mientras que en Estados Unidos y Europa son lo que dicen ser. Por sus altísimos porcentajes de descuento (un buen suéter de una de esas marcas norteamericanas que todos quieren tener llegó hace unos días de 49 dólares a 9, y un jeans de su competidor, de 60 a 20). Y porque no existe, o al menos no se nota, el criterio especulativo que entre nosotros sí se advierte: bajó mucho esto, que es lo menos atractivo de la colección, y muy poco esto otro, que es lo que despierta más interés.
Entre otras cosas, son muy pocas, por no decir una sola, las firmas que en Buenos Aires devuelven el importe de la compra si el cliente se arrepintió, como tampoco son mayoría los outlets que ofrecen productos de temporadas inmediatamente anteriores. Pero hay buenas ideas: aunque contadas, firmas de excelente nivel incluyen percheros casi secretos con lo que quedó de la temporada anterior en una suerte de liquidación permanente, ahora sí con descuentos sustanciales.
cacevedo@lanacion.com.ar

